sábado, 31 de diciembre de 2016

Bioética. «Explícame la bioética»: una guía explicativa de los temas más controvertidos sobre la vida humana.



Bioética. «Explícame la bioética»: una guía explicativa de los temas más controvertidos sobre la vida humana. Cfr. Ramón Lucas Lucas, Explícame la bioética, 2ª ed. Actualizada, Ed. Palabra www.parroquiasantamonica.com

Diferencias de género: hombre y mujer. Hay estudios recientes que demuestran que la satisfacción laboral de las mujeres desciende a medida que las exigencias y las jornadas laborales se van pareciendo más y más al modelo masculino. Si las ambiciones de hombres y mujeres fueran idénticas, la satisfacción laboral de estas últimas debería ascender al tiempo que su prestigio. Los economistas lo llaman la paradoja del género, porque parece contraintuitiva: los datos no confirman las expectativas. El «feminismo de la diferencia».



1 Diferencias de género: hombre y mujer. Hay estudios recientes que demuestran que la satisfacción laboral de las mujeres desciende a medida que las exigencias y las jornadas laborales se van pareciendo más y más al modelo masculino. Si las ambiciones de hombres y mujeres fueran idénticas, la satisfacción laboral de estas últimas debería ascender al tiempo que su prestigio. Los economistas lo llaman la paradoja del género, porque parece contraintuitiva: los datos no confirman las expectativas. El «feminismo de la diferencia». Cfr. La igualdad sexual en la era posfeminista - Más allá de la paridad Aceprensa, 21 Octubre 2009 – Aceprensa n. 67/09 El modelo de la paridad está superado, sostiene la psicóloga canadiense Susan Pinker 1 en el libro La paradoja sexual, recién publicado en español por Paidós (1). Ella propone un “feminismo de la diferencia”, que reconoce la distinción en cualidades y preferencias entre uno y otro sexo. Si tienen efectiva libertad, las mujeres seguirán caminos propios, y la disparidad resultante será la verdadera igualdad. Pinker resume las conclusiones de su estudio en el último capítulo, del que ofrecemos un extracto. La ciencia de las diferencias de género es una bolsa llena de sorpresas. Existe la creencia general de que los hombres son el sexo fuerte y de que siguen beneficiándose de ventajas históricas y culturales. Sin embargo, un análisis más preciso revela que son vulnerables a toda una serie de percances biológicos y psicológicos. Como hemos visto, los hombres se ven acechados por todo tipo de problemas de aprendizaje y de conducta. Simultáneamente, al sentirse más atraídos por el riesgo y por las proezas épicas, algunos chicos y hombres alcanzan un éxito espectacular, mientras que, por desgracia, otros contribuyen a que las tasas de accidentes y de suicidios masculinos sean más elevadas. Las empresas aseguradoras conocen muy bien estas cifras, por lo que cobran primas más elevadas a los varones jóvenes por los seguros de automóvil, al tiempo que los psicólogos, como yo, también esperamos ver más nombres masculinos en las agendas. Dadas estas observaciones de la vida real, lo sorprendente es que la idea de las diferencias de género siga dando lugar a tanta controversia. o Asimetrías de género en el trabajo Uno de los motivos que explican esto es que, después de haber pasado por alto la biología durante cuarenta años, hemos acabado en una postura extraña e incómoda, en que las mujeres temen confesar lo que desean y los hombres, a pesar de sus flaquezas, siguen considerándose el modelo que hay que seguir. «Nos han vendido la moto», dijo una abogada corporativa que dejó su trabajo después de veinte años de trabajar durante jornadas largas y duras. El catalizador fue un hijo frágil que necesitaba ayuda y apoyo, pero también habría podido tratarse de una crisis existencial o de su propia salud. Su deseo de adaptar la vida laboral para que encajara con el resto de prioridades se refleja en la investigación que hemos visto en este libro y que demuestra que alrededor de un 60% de mujeres con talento rechazan ascensos o aceptan trabajos con salarios más bajos a cambio de introducir flexibilidad u objetivos sociales en su trabajo. Las tendencias basadas en la estadística nunca hablan de personas individuales. Sin embargo, sí que nos explican, en parte, por qué hombres y mujeres se ven atraídos, con frecuencia, por trabajos distintos, y por qué, tras cuatro décadas de intentar eliminar las diferencias de género, aún existen discrepancias laborales. Esta situación puede resultar desalentadora para las personas que esperaban que, a estas alturas, todos los trabajos estuvieran repartidos al 50%. A otras, no les perturba en absoluto, porque piensan que, de todos modos, tampoco se puede hacer nada al respecto. Yo estoy convencida de que ambas posturas son erróneas. En lugar de ser evidencias de prejuicios ocultos, algunas asimetrías de género en el ámbito laboral son indicios de una sociedad libre y educada en la que las personas pueden tomar sus propias decisiones. o Datos que contradicen prejuicios (...) En mi opinión, la idea de que las mujeres deben imitar a los hombres era más relevante cuando era un modo de conseguir acceder a recursos y a oportunidades que hasta entonces estaban fuera de su alcance. Sin 1 Susan Pinker es psicóloga, con experiencia clínica y docente (fue profesora de la Universidad McGill), y columnista del diario The Globe and Mail (Toronto). 2 embargo, ahora que las niñas y las mujeres obtienen tan buenos resultados académicos y que los derechos de las mujeres están protegidos, como mínimo en Europa y en América del Norte, deberíamos poder analizar las diferencias de género más desapasionadamente e, incluso, con optimismo. Ser menos extremas también tiene ventajas. Las mujeres son más sanas que los hombres y son más longevas. Y la tendencia de las mujeres a empatizar y a conectar con los demás ofrece beneficios cognitivos, además de para la salud. (...) La mayoría de las mujeres de las que he hablado tenían capacidades equilibradas (eran buenas «sistematizadoras» y buenas «empatizadoras»), pero se las animaba y se las presionaba para que se centraran en las habilidades matemáticas, científicas o empresariales, en detrimento de sus otros intereses y capacidades; estos consejos, al final, fueron un tiro por la culata para muchas de ellas. Todo lo asociado al modelo masculino de éxito parecía tener más mérito. Sin embargo, a medida que se acumulan pruebas científicas que demuestran que la empatía, el altruismo o las habilidades verbales tempranas tienen beneficios asociados, estos atributos han pasado a considerarse igualmente valiosos. Los economistas que miden la satisfacción laboral han concluido que las mujeres están más satisfechas con sus vidas laborales que los hombres. Los investigadores parecen haberse quedado perplejos con el descubrimiento, especialmente porque hay estudios recientes que demuestran que la satisfacción laboral de las mujeres desciende a medida que las exigencias y las jornadas laborales se van pareciendo más y más al modelo masculino. Si las ambiciones de hombres y mujeres fueran idénticas, la satisfacción laboral de estas últimas debería ascender al tiempo que su prestigio. Los economistas lo llaman la paradoja del género, porque parece contraintuitiva: los datos no confirman las expectativas. o La paridad es soviética Quizá podamos entender parte de todo eso si cambiamos de perspectiva. (...) Si la mayoría de las mujeres prefieren carreras altruistas o de transformación a competir por el mayor salario posible, el modelo de hombre extremo no va con ellas. Las hará sentirse tristes o desconectadas, como les pasó a muchas de las mujeres que han aparecido en estas páginas. El hecho de que pudieran mejorar la situación cambiando de trabajo, para poder integrar todos sus intereses y el deseo de conectar con la gente o de marcar una diferencia, es uno de los beneficios de vivir en una democracia occidental posfeminista. (...) Las mujeres que ahora tienen alternativas deben agradecérselo al liberalismo y al feminismo modernos. Que escojan trabajar menos horas, o en trabajos que las satisfagan más, aunque les paguen menos, no quiere decir que sean víctimas de la discriminación de género, a pesar de que esas elecciones contribuyan a aumentar las diferencias salariales. Pensemos en la alternativa. (...) Catherine Hakim explica que en muy raras ocasiones se niega a las mujeres el acceso a trabajos productivos en países en vías de desarrollo (normalmente suelen hacer la mayor parte del mismo). (...) En el sistema soviético, la ingeniería era una categoría amplia que aludía a casi cualquier tipo de trabajo científico, tecnológico y administrativo, y uno se convertía en ingeniero si el comité central decidía que se necesitaban más ingenieros. Los objetivos industriales y militares determinaban el número de plazas universitarias y había tan pocas en carreras de letras y de humanidades que para poder hacer los exámenes de acceso a esos estudios se necesitaban muchos contactos y bolsillos muy llenos para pagar años de educación privada. Una joven rusa me dijo que sus padres y sus abuelos habían sido ingenieros (al igual que todos los adultos que había conocido) porque, fueran hombres o mujeres, las opciones laborales se limitaban a la ingeniería. Su madre se formó y trabajó como ingeniera, aunque lo que la apasionaba era el estudio y la enseñanza de la química. Su tía estudió para ser ingeniera, pero lo que quería realmente era estudiar literatura rusa. El Estado alcanzó prácticamente la paridad de género en las ciencias físicas y en ingeniería, pero anuló la libertad de elección. Por lo tanto, puede que parezca que una sociedad que consigue alcanzar una división de género laboral del 50% en un ámbito concreto ha erradicado la discriminación. Sin embargo, si se mira más de cerca, quizás uno se encuentre con que lo que se ha abolido son las libertades individuales. (...) o Lo progresista es dejarlas decidir Sin embargo, tenemos miedo de reconocer la existencia de las diferencias de género, por si nos convertimos en parte de un retroceso conservador que devolverá a las mujeres a la cocina. Por el contrario, yo opino que, si entendemos mejor los matices de las diferencias generales entre los hombres y las mujeres, podemos progresar. De hecho, no reconocer que las diferencias de género existen da lugar a varios problemas. Los puestos de trabajo y las jornadas laborales diseñadas según los conceptos de competitividad y de éxito masculinos, que son el modelo estándar, desaniman a muchas mujeres, a pesar de que son muy inteligentes, cuentan con niveles educativos elevados y tienen capacidades extraordinarias. Si más de dos tercios de las mujeres son 3 «adaptativas» y pretenden compaginar la vida laboral con la familiar, los programas de evaluación y de ascenso iguales para todos harán que gran parte de esas mujeres con talento decidan abandonar, trabajar a media jornada o no ascender. Se sacrificarán para satisfacer el deseo de pasar más tiempo con sus familias o de marcar una diferencia. (...) o Carreras a medida Las empresas que diseñen distintas vías profesionales que no estigmaticen ni penalicen a las mujeres por tomarse bajas para estar con los hijos y que reconozcan las diferencias de género, dando cabida a bajas de maternidad específicas, a programas de ascenso más flexibles y a sistemas para reintegrarse al trabajo después de una baja o de haber trabajado a media jornada, tendrán más mujeres en plantilla. Las universidades que detienen el reloj de la carrera hacia la titularidad cuando las mujeres dan a luz, o que conceden bajas de maternidad específicas a las mujeres (en lugar de bajas genéricas a ambos progenitores) previenen en mayor medida el fenómeno de que las mujeres vuelvan con un retraso y los hombres con un libro. Por el contrario, hacer caso omiso de las diferencias de género puede dar lugar al efecto inesperado de que tener familia suponga un perjuicio para las mujeres y un beneficio para los hombres, lo que quizás explique, en parte, por qué los hombres académicos con hijos publican más que los que no tienen hijos, mientras que las mujeres académicas con hijos publican menos que las que no tienen. (...) Durante los últimos años, los puestos de trabajo se han vuelto más extremos, más competitivos y más inflexibles. Por mucho que se ensalcen las virtudes del equilibrio de géneros, las empresas que permiten que las jornadas laborales, las publicaciones, las reuniones durante los desayunos, las comidas o los fines de semana que se necesitan para poder ascender o conseguir la titularidad aumenten sin cesar, o las que insisten con rigidez en que para poder ascender hay que trasladarse, se encontrarán con que el número de mujeres en plantilla se reduce. (...) De todos modos, podemos entender la situación desde otro punto de vista. Las jornadas agotadoras no siempre se traducen en productividad. Parte de las horas no son más que «horas presenciales», como las reuniones obligatorias de final del día o los retiros de fin de semana, donde lo único que se espera es la asistencia. Al igual que las corbatas y las medias, estas obligaciones tienen más que ver con la cultura empresarial que con la productividad. Sin embargo, ninguna empresa quiere ser la primera en abandonarlas, aunque podría valer la pena reconsiderar estos símbolos de compromiso pasados de moda, si conduce a retener a científicas brillantes o a profesionales de talento que, en lugar de acumular «horas presenciales», quieren estar en casa, ayudar a sus hijos con los deberes y meterlos en la cama. o Revalorizar lo femenino (...) No prestar atención a las diferencias de género también tiene el efecto imprevisto de devaluar las preferencias y competencias cognitivas de las mujeres. Como gran parte de las mujeres tienen un rango de intereses distinto o más amplio que el de la mayoría de los hombres, muchas se ven atraídas por empleos diferentes. Y la cuestión es que los trabajos orientados a las personas o a la comunicación que atraen a la mayoría de las mujeres no están tan bien remunerados como las opciones laborales tradicionalmente masculinas. A pesar de contar con niveles educativos similares, las profesoras y las enfermeras ganan menos que los analistas informáticos o los ingenieros. Las logopedas y las trabajadoras sociales en general ganan menos que los delineantes o los técnicos de sonido. E incluso dentro de las mismas profesiones, los salarios de las especialidades más atractivas para las mujeres, como la medicina de familia o la pediatría, son inferiores a las más escogidas por los hombres, como la cirugía, la patología o la radiología. (...) Las fuerzas del mercado determinan las escalas salariales del sector privado, pero incluso así, si existiera la voluntad de retener a las mujeres y de pagarles salarios justos, podrían diseñarse políticas corporativas para que los salarios de los directivos de los departamentos de recursos humanos y de relaciones públicas (que suelen ser mujeres) se equipararan con los de los directivos de los departamentos de producción o de finanzas, que atraen a más hombres. En lugar de esperar que las mujeres se incorporen a trabajos que no les interesan, reconocer las diferencias de género en lo que concierne a las profesiones que se escogen podría dar lugar a un debate más productivo sobre cómo corregir estos desequilibrios. Atención a los niños que fracasan El tremendo énfasis que se pone para atraer a las mujeres a las ciencias, a la tecnología, a la ingeniería y a las matemáticas, y la gran cantidad de recursos que se dedican a ello, no hacen más que elevar el caché de los sectores que atraen más a los hombres. No hay un movimiento equivalente con el objetivo de atraer más hombres a la enfermería, a la literatura comparada o a la logopedia, ni tampoco hay incentivos ni grupos especiales de trabajo para formar a hombres en empatía o en habilidades interpersonales (...) 4 Finalmente, no atender a las diferencias de género básicas quiere decir que la fragilidad biológica de los niños seguirá pasándose por alto. (...) La mayoría de los niños frágiles que abandonan la escuela no se convierten en cocineros famosos, en genios del póquer, en matemáticos galardonados o en empresarios brillantes. Muchos de ellos abandonan la escuela, en parte porque no reciben la ayuda de psicólogos o de padres que tengan el tiempo necesario y el deseo y la perspicacia de apoyarles. Estos niños necesitan profesores y médicos con ganas de entender la neurología y la genética básicas que subyacen a sus discapacidades. Hacer caso omiso de la variabilidad biológica masculina o fingir que sus problemas de conducta y de aprendizaje no son más que una consecuencia de los modelos masculinos impuestos o del contexto cultural priva a los niños de la ayuda que necesitan. También deja desamparados a los profesores y a los padres que intentan ayudar a niños y a chicos con dificultades. Cuando se pensó que las niñas no obtenían tan buenos resultados en matemáticas y en ciencias como los niños, se diseñaron programas especiales pensando en ellas. (...) A finales de la década de 1990, el Congreso de Estados Unidos aprobó una ley especial para investigar la función de las mujeres en las ciencias y en la ingeniería, y las universidades siguen dedicando grandes cantidades de dinero para atraer a las mujeres hacia las ciencias, sobre todo Harvard, que ha instaurado un fondo de 50 millones de dólares con ese único propósito. (...) En la actualidad, a pesar de que quizás haya menos ingenieras que ingenieros, la mayoría de los estudiantes de cuarto de primaria de ambos géneros dicen estar igualmente interesados por las ciencias y la mayor parte de las titulaciones profesionales y de cursos de posgrado en biología van a manos de mujeres. Es demasiado difícil ver si estas iniciativas pueden atribuirse parte del mérito y es demasiado pronto para comprobarlo, pero si tan sólo una parte de la financiación y de la voluntad política que impulsan a estos programas se dedicara a la cuestión de los niños que fracasan, es muy probable que hubiera más hombres en los campus universitarios y menos en las cárceles. Ahora que las niñas obtienen tan buenos resultados en la escuela, ha llegado el momento de dirigir la atención a los niños con dificultades y de esforzarse seriamente para resolver las carencias masculinas en lectoescritura, conciencia social y autocontrol. NOTAS (1) Susan Pinker. La paradoja sexual. De mujeres, hombres y la verdadera frontera de género. Paidós. Barcelona (2009). 407 págs. 25 €. T.o.: The Sexual Paradox: Men, Women and the Real Gender Gap. Traducción: Montserrat Asensio Fernández. © Ediciones Paidós Ibérica, S.A. Texto reproducido con autorización. Artículos relacionados • ¿Por qué las mujeres compiten peor? Rafael Serrano (20 Octubre 09) • La libertad de ser distintas Rafael Serrano (25 Junio 08) www.parroquiasantamonica.com

Sobre la sexualidad de los adolescentes. Es necesario el conocimiento sobre los fundamentos del desarrollo evolutivo de niños y jóvenes, así como de los últimos descubrimientos de la neurobiología. Las malas decisiones de los adolescentes proceden no de la falta de información sino de la falta de criterio.



1 Sobre la sexualidad de los adolescentes. Es necesario el conocimiento sobre los fundamentos del desarrollo evolutivo de niños y jóvenes, así como de los últimos descubrimientos de la neurobiología. Las malas decisiones de los adolescentes proceden no de la falta de información sino de la falta de criterio. Cfr. ¿Qué educación sexual para mis hijos? La psiquiatra norteamericana Miriam Grossman acaba de publicar You’re Teaching My Child What? (1), un libro en el que describe el panorama actual de la educación sexual que se imparte en las escuelas de Estados Unidos. Resumimos una entrevista a la autora para eReview (9-09-2009), publicación del Institute of Marriage and Family Canada. Fuente: eReview (Institute of Marriage and Familiy Canada) Fecha: 26 Octubre 2009 - Aceprensa Tras ejercer durante doce años como psiquiatra en la UCLA (University of California, Los Angeles), Grossman comprobó el desconcierto con que se mueven la mayoría de los jóvenes en el ámbito de la sexualidad. Ella misma se sintió frustrada al ver cómo, paciente tras paciente, se repetían los mismos errores que terminaban en enfermedades de transmisión sexual, trastornos emocionales e incluso infertilidad. “No podía hacer mucho por ellos. Eran jóvenes que estaban muy bien informados y que se preocupaban activamente por su salud. Cuidaban la alimentación, hacían ejercicio, evitaban fumar y tantas cosas. Pero en el terreno de la sexualidad asumían todo tipo de riesgos. Así que empecé a preguntarles sobre la educación sexual que recibían en clase”. A partir de estos testimonios, Grossman llegó a la conclusión de que los jóvenes estaban prácticamente desprotegidos. Este fue el título de su primer libro: Unprotected: A Campus Psychiatric Reveals How Political Correctness in Her Profession Harms Every Student. En el que ahora acaba de publicar analiza el material pedagógico que utilizan los alumnos: páginas webs, libros, folletos, guías, vídeos… Lo primero que sorprendió a Grossman es la falta de conocimiento sobre los fundamentos del desarrollo evolutivo de niños y jóvenes, así como de los últimos descubrimientos de la neurobiología. “Los profesores de educación sexual insisten en que los adolescentes tienen, al igual que los adultos, la madurez suficiente para tomar decisiones responsables. El problema, añaden, está en que les falta la información suficiente y no utilizan preservativos”. “De manera que la propuesta de estos ‘expertos’ para reducir las enfermedades de transmisión sexual y el número de embarazos adolescentes es: más información y más condones. Pero las investigaciones recientes de la neuropsicología no respaldan esta postura. Ahora sabemos que las malas decisiones de los adolescentes proceden no de la falta de información sino de la falta de criterio. Y sólo hay una cosa que cura esto: el tiempo”. Otro dato básico que omiten la mayoría de los manuales sobre educación sexual es la mayor vulnerabilidad biológica de las chicas a las enfermedades de transmisión sexual. Tampoco se dice a los chicos que el sexo oral suele ir asociado al cáncer de garganta. “No hace falta repetir que se trata de una información de vida o muerte; ocultar estas cosas es el colmo de la irresponsabilidad”. En lugar de informar sobre los riesgos, algunas organizaciones americanas como Planned Parenthood o SIECUS (Sexuality Information and Education Council of the US) “se limitan a 2 repetir que la adolescencia es el tiempo idóneo para explorar nuevas prácticas sexuales, o que los niños tienen derecho a expresar su sexualidad en cualquiera de las formas que se les ocurra”. Para Grossman, “este mensaje promueve el libertinaje sexual, no la salud sexual. Es pura ideología, no ciencia. Y cuando el libertinaje sexual pasa a primer plano, la salud sexual se resiente. Ahí están, para demostrarlo, las alarmantes cifras de Estados Unidos sobre enfermedades de transmisión sexual, infecciones por VIH, embarazos adolescentes y abortos”. El enfoque ideológico de la educación sexual se observa también en el papel que los educadores atribuyen a los padres. Grossman dice que en este punto hay mucha doblez: “Cuando los educadores hablan ante los medios o en los materiales destinados a los padres, siempre destacan que la educación sexual empieza en casa y que los padres son los principales educadores en este terreno. Sin embargo, los materiales didácticos que utilizan los niños trasmiten un mensaje muy diferente”. “El 90% de los padres quiere que sus hijos retrasen las relaciones sexuales, y confían en que quienes imparten la educación sexual les van a ayudar a reforzar ese mensaje. Hay organizaciones como SIECUS que se comprometen a difundirlo, pero luego no lo hacen”. Aunque la situación que describe Grossman es bastante cruda, su libro también transmite esperanza. “La buena noticia es que todos estos problemas de salud sexual pueden ser evitados en el 100% de los casos. Los padres pueden hacer mucho por sus hijos. Cada vez más, sabemos que los hijos se sienten muy influidos por los valores y las expectativas de sus padres. En el libro recojo numerosos estudios que demuestran el efecto positivo que tiene en los hijos un estilo educativo que sabe combinar la comprensión con la autoridad”. ---------------------- NOTAS (1) You’re Teaching My Child What?: A Physician Exposes the Lies of Sex Ed and How They Harm Your Child, Regnery Publishing. Washington, DC (2009). www.parroquiasantamonica.com

2015/01/03 - La Paz se llama Jesús

Monseñor Agrelo (Arzobispo de Tánger)





"LA PAZ SE LLAMA JESÚS"

3 de Enero del 2015









Lo has oído en el evangelio: “Los pastores encontraron a María y a José y al Niño”. Y has oído también lo que, al ver al niño, esos pastores contaron a María y a José: “Hemos visto a un ángel del Señor, que nos dijo: _Hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un salvador, el Mesías, el Señor”. Y te han recordado también lo que sucedió al cumplirse los ocho días del nacimiento de aquel niño: “Tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús”.

Ahora tú, que has creído, ya puedes pedirle al profeta otros nombres para tu Señor, para tu Salvador: “Es su nombre Admirable, Dios, Príncipe de la paz, Padre perpetuo”.

«Admirable»: Los pastores, María y José, y todos los que oyeron aquel mensaje del cielo, se admiraban de ver en un niño al Salvador, en un recién nacido al Mesías esperado, en tanta fragilidad y pobreza al Señor su Dios. Todos se admiraban de que Dios se llamase Jesús, nuestra salvación.

«Dios»: Aprende con María y con José a llamar “mi Dios” al que llamaban “mi niño”. Aprende a guardar en el corazón la imagen del niño, pues ese niño es el rostro cercano de tu Dios, es su rostro humilde, necesitado, es tu Dios que depende de ti para vivir.

«Príncipe de la paz»: El que es tu salvación, es tu paz; el que es tu Salvador, es el Príncipe de la paz.  Nunca habría paz para ti si para ti no hubiese salvación. Tú llamas paz a la dicha de los rescatados del Señor, a la gloria de los humillados, a la fiesta de los que vivían en tierra de sombras de muerte, a tu dicha, a tu gloria, a tu fiesta, porque en tu Salvador tú has sido rescatada, enaltecida, resucitada.

«Padre perpetuo»: Habréis observado, queridos, que en estas tierras, los desvalidos a quienes acudimos con el pan del día o el vestido que los abrigue, nos llaman “papá”, “mamá”.  Ése es el nombre que el profeta da al que ha querido hacerse nuestro pan y nuestro vestido, pues de Cristo nos alimentamos y de Cristo nos han revestido. En verdad a él y sólo a él le conviene el nombre de “Padre perpetuo”,

Hoy Dios se llama Jesús; hoy la dicha, la gloria, la fiesta, se anuncia a los necesitados de paz, a los hambrientos y sedientos de justicia, a los que lloran, a los sin trabajo, a los sin techo, a los sin papeles.

Dios mío: Que los pobres conozcan tu rostro, que el emigrante sienta sobre su vida la benignidad de tu mirada, tus ojos de niño, la paz que por esos ojos asoma para abrazar a los que piden ser bendecidos.

Nuestra paz se llama Jesús. Celébrala con agradecimiento. Recíbela con amor.




Feliz año, queridos. Hoy y siempre, feliz Navidad.

viernes, 30 de diciembre de 2016

2014/12/28 - Sagrada Familia

Monseñor Agrelo (Arzobispo de Tánger)
"SAGRADA FAMILIA: JESÚS, MARÍA Y JOSÉ"


28 de Diciembre del 2014













Queridos: ¡Qué cerca está el Salvador, el Mesías, el Señor! ¡Qué honda
tiene su fuente la alegría que el cielo anuncia! ¡Qué hermosos sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz! Como los pastores, también nosotros, en este tiempo de gracia, fuimos corriendo guiados por la luz de la fe, y, en la eucaristía, en la Iglesia, en los pobres, encontramos a María y a José y al niño acostado en el pesebre de nuestra debilidad.
Tómalo en brazos, Iglesia santa, mira a ese niño como lo miró el justo Simeón, míralo y asómbrate de lo que estás contemplando, pues si ligero es el peso de criatura tan pequeña y delicada, en realidad tus brazos sostienen el rescate de la humanidad, la salvación del mundo, la luz de las naciones, el consuelo de los pobres de Dios.
Te diré más, no lo dejes fuera de ti, en tus brazos, guárdalo dentro de ti, guárdalo por el afecto en el corazón, guárdalo por la fe, la esperanza y la caridad en todo tu ser, guárdalo tan dentro de ti como si él fuese tú mismo, y espera a que él te transforme de tal manera en sí como si fueses él mismo.
Si llevas dentro de ti a Cristo Señor, lo llevarás también en tus palabras, en tu mirada, en tus afectos. Si lo llevas dentro de ti, te habrás revestido de él, y serán tu uniforme “la misericordia entrañable, la bondad, la humildad, la dulzura, la comprensión”, será tu uniforme Aquel de quien te has revestido.
Lo hallarás siempre fuera de ti, como niño recostado en un pesebre, como niño que puedes tomar en tus brazos; lo hallarás fuera de ti, como palabra que resuena en la celebración litúrgica, como eucaristía que se te ofrece, como pobre que sale a tu encuentro. Guárdalo dentro de ti, escóndelo en lo secreto de tu intimidad, escuchando con fe la palabra, recibiendo con amor a Cristo en comunión, compartiendo con los pobres tu pan y tu vida.
Entonces, hermano mío, hermana mía, será tu familia la Trinidad Santa, pues en ella te hallarás como hijo en el Hijo de Dios; en ella serás amado, serás amada, como hijo, con el amor con que es amado el Hijo único de Dios; en ella amarás como hijo, con el amor con que el Hijo de Dios ama a su Padre; en ella te animará el Espíritu Santo, el Espíritu que has recibido del Hijo único de Dios.
Entonces será tu familia la Sagrada Familia: Jesús, María y José; entonces te verás con Jesús en el regazo de su Madre María, y la verás a ella de pie junto a tu cruz, y será el patriarca José quien se cuide de ti en tus caminos.
Entonces, hermano mío, hermana mía, será tu familia la comunidad eclesial, tus hermanos en la fe, los que contigo escuchan la palabra de Dios y quienes contigo hacen comunión con el Hijo de Dios.
Entonces, hermano mío, hermana mía, serán tu familia los pobres, todos los pobres: los que llaman a tu puerta, los que conoces por su nombre, los que nunca has conocido, todos los que caben en la tienda de tu misericordia, en la casa de tu corazón. Entonces la tienda se nos llena de hermanos y de sufrimiento, como los caminos del mar, como los caminos del desierto, como la tierra bajo las  bombas, como las paredes domésticas que encubren la violencia sobre los débiles. A todos quisiéramos recibir como recibimos a Cristo; a todos quisiéramos proteger, cobijar, defender, amar como amamos a Cristo.
Entonces, cuando lleves a Cristo en tus brazos y en tu corazón, cuando acojas a sus pobres en tu mesa y en tu vida, también tú dirás con el justo Simeón: “Ahora, Señor, puedes dejar a tu siervo irse en paz”. El Señor habrá llenado tu vida con su vida, tu noche con su luz, nuestra nada con la inmensidad de su gracia.
¡Feliz Navidad!.

2014/12/21 - Encinta con el Señor

"ENCINTA CON EL SEÑOR"

(IV Domingo de Adviento)

21 de Diciembre del 2014



                

Monseñor Agrelo (Arzobispo de Tánger)

Desde tu pequeñez, suplicas: “Cielos, destilad el rocío; nubes, derramad al Justo; ábrase la tierra y brote al Salvador”.

Y, desde la fidelidad de Dios, su misericordia, con las mismas palabras de tu súplica, dispone que te alcance lo que has pedido, pues es el Dios de la misericordia quien te revela su decisión: “Cielos, destilad el rocío; nubes, derramad al Justo; ábrase la tierra y brote al Salvador”.

Esa fidelidad misericordiosa, que te llena de esperanza, es la razón de tu canto: “Cantaré eternamente las misericordias del Señor, anunciaré tu fidelidad por todas las edades. Tu misericordia es un edificio eterno, más que el cielo has afianzado tu fidelidad”.

Cantaré eternamente”: Lo dice el rey David, desbordado de promesas divinas que son sacramentos de misericordia y fidelidad. Su canto surge de la memoria de la fe: “Estaré contigo en todas tus empresas… te haré famoso como a los más famosos de la tierra. Daré un puesto a Israel, mi pueblo, lo plantaré para que viva en él sin sobresaltos… Te pondré en paz con todos tus enemigos”.

Cantaré eternamente”: Lo dice la Virgen María, sorprendida en el silencio por la alegría que el cielo le anuncia, por la gracia de Dios que se le revela, por la presencia divina que la inunda, por la bendición que recibe, por el hijo que se le ofrece.

Cantaré eternamente”: Lo dices tú, Iglesia de adviento, pues sabes que la alegría anunciada a María es también para ti, sabes que su gracia prepara el camino a la tuya, sabes que está contigo el mismo Señor que en ella quiso morar, sabes que en la misma fuente de su bendición te han bendecido también a ti con toda clase bienes espirituales y celestiales. También tú cantarás eternamente, pues hoy escuchas como María la palabra de Dios, hoy se te anuncia el mismo nacimiento, hoy vas a recibir en comunión al mismo Señor a quien la Virgen María recibió en sus entrañas de madre.

La fe de María ya ha pronunciado su “hágase”. Que tu fe, Iglesia de adviento, también a ti te deje encinta de Dios.

Feliz domingo.

P. S. La frontera, el Estrecho, la indiferencia, las opciones políticas vuelven a desafiar la alegría de la fe: otra vez hombres, mujeres y niños son entregados a la muerte sin que suenen las alarmas en los árboles de la Navidad. El poder, los dueños de un jardín que fue plantado para todos, se tapa la cara con leyes de extranjería que son leyes contra los pobres, se esconde detrás de razones económicas que son razones contra la humanidad. Todos cerramos los ojos en nombre de nuestro derecho a no mirar lo que no queremos ver.

Hoy, lo mismo que tantas otras veces, toca rehacer la homilía y bajar a las entrañas de la fe que profesamos. Hoy más que ayer necesito creer que la Palabra de Dios se hizo carne para ser de los pobres, para ser su esperanza, su fortaleza, su luz, su consuelo, su vida. Hoy más que ayer necesito creer que la Palabra de Dios se hizo carne para ser bienaventuranza de pobres, de humillados, de los que lloran, de los que tienen hambre y sed de justicia, de los lázaros que no queremos ver, de hombres, mujeres y niños que ahogamos en nuestra indiferencia antes de que se ahoguen en el mar.

Con los hombres, mujeres y niños muertos en el Estrecho, con el rey David, con María de Nazaret, con Cristo crucificado y resucitado, “cantaré eternamente las misericordias del Señor”.


Feliz camino con los pobres hasta el corazón de las bienaventuranzas.

2014/12/14 - Desbordo de Gozo con el Señor


"DESBORDO DE GOZO CON EL SEÑOR"

(III Domingo de Adviento)

14 de Diciembre del 2014




Monseñor Agrelo (Arzobispo de Tánger)



El apóstol nos recuerda la condición que es connatural a la tierra nueva que, en Cristo Jesús, Dios ha preparado para sus hijos: “Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito: estad alegres”. La alegría de los redimidos es evidencia de la salvación con que Dios los ha visitado. La alegría se nos ha pegado a las entrañas con la fe que se nos ha dado, con la esperanza que nos fortalece, con el amor que nos envuelve, nos unge y nos envía.

También nosotros, con el profeta, con el Mesías Jesús, con María de Nazaret, proclamamos en medio de la asamblea eucarística: “Desbordo de gozo con el Señor, y me alegro con mi Dios”, “se alegra mi espíritu en Dios mi salvador”.

No entonamos nuestro canto con los poderosos de la tierra sino con los humildes, pues nuestra alegría no la conocen los ricos sino los hambrientos.

Ungida de amor, de alegría, de Espíritu Santo, sales enviada a los pobres, Iglesia cuerpo de Cristo, para llevarles, con el Espíritu Santo que se nos ha dado, el amor y la alegría.

Si el hambriento no queda lejos de tu pan, si el sin techo no queda lejos de tu corazón, si el extranjero no queda lejos de tu abrazo, si el humillado no queda lejos de tu ternura, ninguno de ellos quedará lejos de tu alegría.

Entonces, todos cantarán contigo bajo un cielo nuevo, en la tierra nueva: “Desbordo de gozo con el Señor… Se alegra mi espíritu en Dios mi salvador”.

Con tus manos, Dios hace nuevas todas las cosas.

Feliz domingo.

2014/12/07 - Preparad un Camino al Señor

"PREPARADLE UN CAMINO AL SEÑOR"

(II Domingo de Adviento)

7 de Diciembre del 2014







Monseñor Agrelo (Arzobispo de Tánger)



La llamada se hace a la Iglesia que vive en la fe su tiempo de adviento: “Preparadle un camino al Señor”.

Preparadle un camino a la paz que Dios anuncia, a la salvación que viene con él, a la gloria que con él llena la tierra.

Prepárale un camino a la misericordia que pides, a la justicia que necesitas, a la fidelidad que vuelve a tu casa.

Prepárale un camino a tu pastor, a la abundancia para tus corderos, a la ternura para las madres.

Prepárale un camino a la lluvia de Dios para tu tierra, a los frutos de tu tierra para Dios.

Prepárale un camino a Jesús: escúchalo, recíbelo, acógelo, ámalo, cuida de él en su palabra, en su eucaristía, en los pobres, en toda la creación. Entonces resonará en tu intimidad la voz del profeta: “Ponte en pie, Iglesia de adviento, sube a la altura y contempla el gozo que Dios te envía”. Lo verás llegar a ti en la creación, en los pobres, en la eucaristía, en las palabras humildes de la Palabra eterna de Dios. Entonces, en tu comunión con Cristo, ya será de alguna manera la Navidad.

¡Preparadle un camino al Señor!”

¡Ven Señor Jesús!”

2014/11/25 - El Papa en el Parlamento Europeo

VISITA DEL SANTO PADRE FRANCISCO AL PARLAMENTO EUROPEO Y AL CONSEJO DE EUROPA


Estrasburgo, Francia
Martes 25 de noviembre de 2014
Señor Secretario General, Señora Presidenta,
Excelencias, Señoras y Señores
Me alegra poder tomar la palabra en esta Convención que reúne una representación significativa de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, de representantes de los países miembros, de los jueces del Tribunal Europeo de los derechos humanos, así como de las diversas Instituciones que componen el Consejo de Europa. En efecto, casi toda Europa está presente en esta aula, con sus pueblos, sus idiomas, sus expresiones culturales y religiosas, que constituyen la riqueza de este Continente. Estoy especialmente agradecido al Señor Secretario General del Consejo de Europa, Sr. Thorbjørn Jagland, por su amable invitación y las cordiales palabras de bienvenida que me ha dirigido. Saludo también a la Sra. Anne Brasseur, Presidente de la Asamblea Parlamentaria. Agradezco a todos de corazón su compromiso y la contribución que ofrecen a la paz en Europa, a través de la promoción de la democracia, los derechos humanos y el estado de derecho.
En la intención de sus Padres fundadores, el Consejo de Europa, que este año celebra su 65 aniversario, respondía a una tendencia ideal hacia la unidad, que ha animado en varias fases la vida del Continente desde la antigüedad. Sin embargo, a lo largo de los siglos, han prevalecido muchas veces las tendencias particularistas, marcadas por reiterados propósitos hegemónicos. Baste decir que, diez años antes de aquel 5 de mayo de 1949, cuando se firmó en Londres el Tratado que estableció el Consejo de Europa, comenzaba el conflicto más sangriento y cruel que recuerdan estas tierras, cuyas divisiones han continuado durante muchos años después, cuando el llamado Telón de Acero dividió en dos el Continente, desde el mar Báltico hasta el Golfo de Trieste. El proyecto de los Padres fundadores era reconstruir Europa con un espíritu de servicio mutuo, que aún hoy, en un mundo más proclive a reivindicar que a servir, debe ser la llave maestra de la misión del Consejo de Europa, en favor de la paz, la libertad y la dignidad humana.
Por otro lado, el camino privilegiado para la paz – para evitar que se repita lo ocurrido en las dos guerras mundiales del siglo pasado –  es reconocer en el otro no un enemigo que combatir, sino un hermano a quien acoger. Es un proceso continuo, que nunca puede darse por logrado plenamente. Esto es precisamente lo que intuyeron los Padres fundadores, que entendieron cómo la paz era un bien que se debe conquistar continuamente, y que exige una vigilancia absoluta. Eran conscientes de que las guerras se alimentan por los intentos de apropiarse espacios, cristalizar los procesos avanzados y tratar de detenerlos; ellos, por el contrario, buscaban la paz que sólo puede alcanzarse con la actitud constante de iniciar procesos y llevarlos adelante.
Afirmaban de este modo la voluntad de caminar madurando con el tiempo, porque es precisamente el tiempo lo que gobierna los espacios, los ilumina y los transforma en una cadena de crecimiento continuo, sin vuelta atrás. Por eso, construir la paz requiere privilegiar las acciones que generan nuevo dinamismo en la sociedad e involucran a otras personas y otros grupos que los desarrollen, hasta que den fruto en acontecimientos históricos importantes.
Por esta razón dieron vida a este Organismo estable. Algunos años más tarde, el beato Pablo VI recordó que «las mismas instituciones que en el orden jurídico y en el concierto internacional tienen la función y el mérito de proclamar y de conservar la paz alcanzan su providencial finalidad cuando están continuamente en acción, cuando en todo momento saben engendrar la paz, hacer la paz». Es preciso un proceso constante de humanización, y «no basta reprimir las guerras, suspender las luchas (...); no basta una paz impuesta, una paz utilitaria y provisoria; hay que tender a una paz amada, libre, fraterna, es decir, fundada en la reconciliación de los ánimos». Es decir, continuar los procesos sin ansiedad, pero ciertamente con convicciones claras y con tesón.
Para lograr el bien de la paz es necesario ante todo  educar para ella, abandonando una cultura del conflicto, que tiende al miedo del otro, a la marginación de quien piensa y vive de manera diferente. Es cierto que el conflicto no puede ser ignorado o encubierto, debe ser asumido. Pero si nos quedamos atascados en él, perdemos perspectiva, los horizontes se limitan y la realidad misma sigue estando fragmentada. Cuando nos paramos en la situación conflictual perdemos el sentido de la unidad profunda de la realidad, detenemos la historia y caemos en desgastes internos y en contradicciones estériles.
Por desgracia, la paz está todavía demasiado a menudo herida. Lo está en tantas partes del mundo, donde arrecian furiosos conflictos de diversa índole. Lo está aquí, en Europa, donde no cesan las tensiones. Cuánto dolor y cuántos muertos se producen todavía en este Continente, que anhela la paz, pero que vuelve a caer fácilmente en las tentaciones de otros tiempos. Por eso es importante y prometedora la labor del Consejo de Europa en la búsqueda de una solución política a las crisis actuales.
Pero la paz sufre también por otras formas de conflicto, como el terrorismo religioso e internacional, embebido de un profundo desprecio por la vida humana y que mata indiscriminadamente a víctimas inocentes. Por desgracia, este fenómeno se abastece de un tráfico de armas a menudo impune. La Iglesia considera que «la carrera de armamentos es una plaga gravísima de la humanidad y perjudica a los pobres de modo intolerable». La paz también se quebranta por el tráfico de seres humanos, que es la nueva esclavitud de nuestro tiempo, y que convierte a las personas en un artículo de mercado, privando a las víctimas de toda dignidad. No es difícil constatar cómo estos fenómenos están a menudo relacionados entre sí. El Consejo de Europa, a través de sus Comités y Grupos de Expertos, juega un papel importante y significativo en la lucha contra estas formas de inhumanidad.
Con todo, la paz no es solamente ausencia de guerra, de conflictos y tensiones. En la visión cristiana, es al mismo tiempo un don de Dios y fruto de la acción libre y racional del hombre, que intenta buscar el bien común en la verdad y el amor. «Este orden racional y moral se apoya precisamente en la decisión de la conciencia de los seres humanos de buscar la armonía en sus relaciones mutuas, respetando la justicia en todos».
Entonces, ¿cómo lograr el objetivo ambicioso de la paz?
El camino elegido por el Consejo de Europa es ante todo el de la promoción de los derechos humanos, que enlaza con el desarrollo de la democracia y el estado de derecho. Es una tarea particularmente valiosa, con significativas implicaciones éticas y sociales, puesto que de una correcta comprensión de estos términos y una reflexión constante sobre ellos, depende el desarrollo de nuestras sociedades, su convivencia pacífica y su futuro. Este estudio es una de las grandes aportaciones que Europa ha ofrecido y sigue ofreciendo al mundo entero.
Así pues, en esta sede siento el deber de señalar la importancia de la contribución y la responsabilidad europea en el desarrollo cultural de la humanidad. Quisiera hacerlo a partir de una imagen tomada de un poeta italiano del siglo XX, Clemente Rebora, que, en uno de sus poemas, describe un álamo, con sus ramas tendidas al cielo y movidas por el viento, su tronco sólido y firme, y sus raíces profundamente ancladas en la tierra. En cierto sentido, podemos pensar en Europa a la luz de esta imagen.
A lo largo de su historia, siempre ha tendido hacia lo alto, hacia nuevas y ambiciosas metas, impulsada por un deseo insaciable de conocimientos, desarrollo, progreso, paz y unidad. Pero el crecimiento del pensamiento, la cultura, los descubrimientos científicos son posibles por la solidez del tronco y la profundidad de las raíces que lo alimentan. Si pierde las raíces, el tronco se vacía lentamente y muere, y las ramas – antes exuberantes y rectas – se pliegan hacia la tierra y caen. Aquí está tal vez una de las paradojas más incomprensibles para una mentalidad científica aislada: para caminar hacia el futuro hace falta el pasado, se necesitan raíces profundas, y también se requiere el valor de no esconderse ante el presente y sus desafíos. Hace falta memoria, valor y una sana y humana utopía.
Por otro lado – observa Rebora – «el tronco se ahonda donde es más verdadero». Las raíces se nutren de la verdad, que es el alimento, la linfa vital de toda sociedad que quiera ser auténticamente libre, humana y solidaria. Además, la verdad hace un llamamiento a la conciencia, que es irreductible a los condicionamientos, y por tanto capaz de conocer su propia dignidad y estar abierta a lo absoluto, convirtiéndose en fuente de opciones fundamentales guiadas por la búsqueda del bien para los demás y para sí mismo, y la sede de una libertad responsable.
También hay que tener en cuenta que, sin esta búsqueda de la verdad, cada uno se convierte en medida de sí mismo y de sus actos, abriendo el camino a una afirmación subjetiva de los derechos, por lo que el concepto de derecho humano, que tiene en sí mismo un valor universal, queda sustituido por la idea del derecho individualista. Esto lleva al sustancial descuido de los demás, y a fomentar esa globalización de la indiferencia que nace del egoísmo, fruto de una concepción del hombre incapaz de acoger la verdad y vivir una auténtica dimensión social.
Este individualismo nos hace humanamente pobres y culturalmente estériles, pues cercena de hecho esas raíces fecundas que mantienen la vida del árbol. Del individualismo indiferente nace el culto a la opulencia, que corresponde a la cultura del descarte en la que estamos inmersos. Efectivamente, tenemos demasiadas cosas, que a menudo no sirven, pero ya no somos capaces de construir auténticas relaciones humanas, basadas en la verdad y el respeto mutuo. Así, hoy tenemos ante nuestros ojos la imagen de una Europa herida, por las muchas pruebas del pasado, pero también por la crisis del presente, que ya no parece ser capaz de hacerle frente con la vitalidad y la energía del pasado. Una Europa un poco cansada y pesimista, que se siente asediada por las novedades de otros continentes.
Podemos preguntar a Europa: ¿Dónde está tu vigor? ¿Dónde está esa tensión ideal que ha animado y hecho grande tu historia? ¿Dónde está tu espíritu de emprendedor curioso? ¿Dónde está tu sed de verdad, que hasta ahora has comunicado al mundo con pasión?
De la respuesta a estas preguntas dependerá el futuro del Continente. Por otro lado – volviendo a la imagen de Rebora – un tronco sin raíces puede seguir teniendo una apariencia vital, pero por dentro se vacía y muere. Europa debe reflexionar sobre si su inmenso patrimonio humano, artístico, técnico, social, político, económico y religioso es un simple retazo del pasado para museo, o si todavía es capaz de inspirar la cultura y abrir sus tesoros a toda la humanidad. En la respuesta a este interrogante, el Consejo de Europa y sus instituciones tienen un papel de primera importancia.
Pienso especialmente en el papel de la Corte Europea de los Derechos Humanos, que es de alguna manera la «conciencia» de Europa en el respeto de los derechos humanos. Mi esperanza es que dicha conciencia madure cada vez más, no por un mero consenso entre las partes, sino como resultado de la tensión hacia esas raíces profundas, que es el pilar sobre los que los Padres fundadores de la Europa contemporánea decidieron edificar.
Junto a las raíces – que se deben buscar, encontrar y mantener vivas con el ejercicio cotidiano de la memoria, pues constituyen el patrimonio genético de Europa –, están los desafíos actuales del Continente, que nos obligan a una creatividad continua, para que estas raíces sean fructíferas hoy, y se proyecten hacia utopías del futuro. Permítanme mencionar sólo dos: el reto de la multipolaridad y el desafío de la transversalidad.
La historia de Europa puede llevarnos a concebirla ingenuamente como una bipolaridad o, como mucho, una tripolaridad (pensemos en la antigua concepción: Roma - Bizancio - Moscú), y dentro de este esquema, fruto de reduccionismos geopolíticos hegemónicos, movernos en la interpretación del presente y en la proyección hacia la utopía del futuro.
Hoy las cosas no son así, y podemos hablar legítimamente  de una Europa multipolar. Las tensiones – tanto las que construyen como las que disgregan – se producen entre múltiples polos culturales, religiosos y políticos. Europa afronta hoy el reto de «globalizar» de modo original esta multipolaridad. Las culturas no se identifican necesariamente con los países: algunos de ellos tienen diferentes culturas y algunas culturas se manifiestan en diferentes países. Lo mismo ocurre con las expresiones políticas, religiosas y asociativas.
Globalizar de modo original –subrayo esto: de modo original- la multipolaridad comporta el reto de una armonía constructiva, libre de hegemonías que, aunque pragmáticamente parecen facilitar el camino, terminan por destruir la originalidad cultural y religiosa de los pueblos.
Hablar de la multipolaridad europea es hablar de pueblos que nacen, crecen y se proyectan hacia el futuro. La tarea de globalizar la multipolaridad de Europa no se puede imaginar con la figura de la esfera – donde todo es igual y ordenado, pero que resulta reductiva puesto que cada punto es equidistante del centro –, sino más bien con la del poliedro, donde la unidad armónica del todo conserva la particularidad de cada una de las partes. Hoy Europa es multipolar en sus relaciones y tensiones; no se puede pensar ni construir Europa sin asumir a fondo esta realidad multipolar.
El otro reto que quisiera mencionar es la transversalidad. Comienzo con una experiencia personal: en los encuentros con políticos de diferentes países de Europa, he notado que los jóvenes afrontan la realidad política desde una perspectiva diferente a la de sus colegas más adultos. Tal vez dicen cosas aparentemente semejantes, pero el enfoque es diverso. La letra es similar, pero la música es diferente. Esto ocurre en los jóvenes políticos de diferentes partidos. Y es un dato que indica una realidad de la Europa actual de la que no se puede prescindir en el camino de la consolidación continental y de su proyección de futuro: tener en cuenta esta transversalidad que se percibe en todos los campos. No se puede recorrer este camino sin recurrir al diálogo, también intergeneracional. Si quisiéramos definir hoy el Continente, debemos hablar de una Europa dialogante, que sabe poner la transversalidad de opiniones y reflexiones al servicio de pueblos armónicamente unidos.
Asumir este camino de la comunicación transversal no sólo comporta empatía intergeneracional, sino metodología histórica de crecimiento. En el mundo político actual de Europa, resulta estéril el diálogo meramente en el seno de los organismos (políticos, religiosos, culturales) de la propia pertenencia. La historia pide hoy la capacidad de salir de las estructuras que «contienen» la propia identidad, con el fin de hacerla más fuerte y más fructífera en la confrontación fraterna de la transversalidad. Una Europa que dialogue únicamente dentro de los grupos cerrados de pertenencia se queda a mitad de camino; se necesita el espíritu juvenil que acepte el reto de la transversalidad.
En esta perspectiva, acojo favorablemente la voluntad del Consejo de Europa de invertir en el diálogo intercultural, incluyendo su dimensión religiosa, mediante los Encuentros sobre la dimensión religiosa del diálogo intercultural. Es una oportunidad provechosa para el intercambio abierto, respetuoso y enriquecedor entre las personas y grupos de diverso origen, tradición étnica, lingüística y religiosa, en un espíritu de comprensión y respeto mutuo.
Dichos encuentros parecen particularmente importantes en el ambiente actual multicultural, multipolar, en busca de una propia fisionomía, para combinar con sabiduría la identidad europea que se ha formado a lo largo de los siglos con las solicitudes que llegan de otros pueblos que ahora se asoman al Continente.
En esta lógica se incluye la aportación que el cristianismo puede ofrecer hoy al desarrollo cultural y social europeo en el ámbito de una correcta relación entre religión y sociedad. En la visión cristiana, razón y fe, religión y sociedad, están llamadas a iluminarse una a otra, apoyándose mutuamente y, si fuera necesario, purificándose recíprocamente de los extremismos ideológicos en que pueden caer. Toda la sociedad europea se beneficiará de una reavivada relación entre los dos ámbitos, tanto para hacer frente a un fundamentalismo religioso, que es sobre todo enemigo de Dios, como para evitar una razón «reducida», que no honra al hombre.
Estoy convencido de que hay muchos temas, y actuales, en los que puede haber un enriquecimiento mutuo, en los que la Iglesia Católica – especialmente a través del Consejo de las Conferencias Episcopales de Europa (CCEE) – puede colaborar con el Consejo de Europa y ofrecer una contribución fundamental. En primer lugar, a la luz de lo que acabo de decir, en el ámbito de una reflexión ética sobre los derechos humanos, sobre los que esta Organización está frecuentemente llamada a reflexionar. Pienso particularmente en las cuestiones relacionadas con la protección de la vida humana, cuestiones delicadas que han de ser sometidas a un examen cuidadoso, que tenga en cuenta la verdad de todo el ser humano, sin limitarse a campos específicos, médicos, científicos o jurídicos.
También hay numerosos retos del mundo contemporáneo que precisan estudio y un compromiso común, comenzando por la acogida  de los emigrantes, que necesitan antes que nada lo esencial para vivir, pero, sobre todo, que se les reconozca su dignidad como personas. Después tenemos todo el grave problema del trabajo, especialmente por los elevados niveles de desempleo juvenil que se produce en muchos países – una verdadera hipoteca para el futuro –,  pero también por la cuestión de la dignidad del trabajo.
Espero ardientemente que se instaure una nueva colaboración social y económica, libre de condicionamientos ideológicos, que sepa afrontar el mundo globalizado, manteniendo vivo el sentido de la solidaridad y de la caridad mutua, que tanto ha caracterizado el rostro de Europa, gracias a la generosa labor de cientos de hombres y mujeres –  algunos de los cuales la Iglesia Católica considera santos – que, a lo largo de los siglos, se han esforzado por desarrollar el Continente, tanto mediante la actividad empresarial como con obras educativas, asistenciales y de promoción humana. Estas últimas, sobre todo, son un punto de referencia importante para tantos pobres que viven en Europa. ¡Cuántos hay por nuestras calles! No sólo piden pan para el sustento, que es el más básico de los derechos, sino también redescubrir el valor de la propia vida, que la pobreza tiende a hacer olvidar, y recuperar la dignidad que el trabajo confiere.
En fin, entre los temas que requieren nuestra reflexión y nuestra colaboración está la defensa del medio ambiente, de nuestra querida Tierra, el gran recurso que Dios nos ha dado y que está a nuestra disposición, no para ser desfigurada, explotada y denigrada, sino para que, disfrutando de su inmensa belleza, podamos vivir con dignidad.
Señor Secretario, Señora Presidenta, Excelencias, Señoras y Señores,
El beato Pablo VI calificó a la Iglesia como «experta en humanidad». En el mundo, a imitación de Cristo, y no obstante los pecados de sus hijos, ella no busca más que servir y dar testimonio de la verdad. Nada más, sino sólo este espíritu, nos guía en el alentar el camino de la humanidad.
Con esta disposición, la Santa Sede tiene la intención de continuar su colaboración con el Consejo de Europa, que hoy desempeña un papel fundamental para forjar la mentalidad de las futuras generaciones de europeos. Se trata de realizar juntos una reflexión a todo campo, para que se instaure una especie de «nueva agorá», en la que toda instancia civil y religiosa pueda confrontarse libremente con las otras, si bien en la separación de ámbitos y en la diversidad de posiciones, animada exclusivamente por el deseo de verdad y de edificar el bien común. En efecto, la cultura nace siempre del encuentro mutuo, orientado a estimular la riqueza intelectual y la creatividad de cuantos participan; y esto, además de ser una práctica del bien, esto es belleza. Mi esperanza es que Europa, redescubriendo su patrimonio histórico y la profundidad de sus raíces, asumiendo su acentuada multipolaridad y el fenómeno de la transversalidad dialogante, reencuentre esa juventud de espíritu que la ha hecho fecunda y grande.
Gracias.

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