viernes, 24 de febrero de 2017

La catequesis no es tanto una cuestión de método sino de contenido: capaz de poner a disposición de la inteligencia y del corazón la Palabra de Aquel que dio su vida por nosotros. Hace resonar en el corazón de todo ser humano una sola llamada: «Sígueme». (Benedicto XVI)




1 La catequesis no es tanto una cuestión de método sino de contenido: capaz de poner a disposición de la inteligencia y del corazón la Palabra de Aquel que dio su vida por nosotros. Hace resonar en el corazón de todo ser humano una sola llamada: «Sígueme». (Benedicto XVI) Discurso de Benedicto XVI a los obispos de Francia (14/IX/2008) o La catequesis Estáis convencidos con razón de que la catequesis es de fundamental importancia para acrecentar en cada bautizado el gusto de Dios y la comprensión del sentido de la vida. Los dos principales instrumentos que tenéis a disposición, el Catecismo de la Iglesia Católica y el Catecismo de los Obispos de Francia son valiosas bazas. Dan una síntesis armoniosa de la fe católica y permiten anunciar el Evangelio con una fidelidad correspondiente a su riqueza. La catequesis no es tanto una cuestión de método, sino de contenido, como indica su propio nombre: se trata de una comprensión orgánica (kat-echein) del conjunto de la revelación cristiana, capaz de poner a disposición de la inteligencia y el corazón la Palabra de Aquel que dio su vida por nosotros. Así, la catequesis hace resonar en el corazón de todo ser humano una sola llamada siempre renovada: "Sígueme" (Mt 9,9). Una esmerada preparación de los catequistas permitirá la transmisión íntegra de la fe, a ejemplo de san Pablo, el más grande catequista de todos los tiempos, al que miramos con admiración particularmente en este segundo milenio de su nacimiento. En medio de sus preocupaciones apostólicas, exhortaba de este modo: "Vendrá un tiempo en que la gente no soportará la doctrina sana, sino que, para halagarse el oído, se rodearán de maestros a la medida de sus deseos; y, apartado el oído de la verdad, se volverán a las fábulas" (2 Tm 4, 3-4). Conscientes del gran realismo de sus previsiones, os esforzáis con humildad y perseverancia en hacer caso a sus recomendaciones: "Proclama la Palabra, insiste a tiempo y destiempo [...] con toda paciencia y deseo de instruir" (ibíd., 4, 2). www.parroquiasantamonica.com

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