martes, 13 de junio de 2017

El Evangelio debe ser predicado y enseñado como modo de vida integral, que ofrece una respuesta atrayente y veraz, intelectual y prácticamente, a los problemas humanos reales.



El Evangelio debe ser predicado y enseñado como modo de vida integral, que ofrece una respuesta atrayente y veraz, intelectual y prácticamente, a los problemas humanos reales. Benedicto XVI, respuestas a preguntas de los obispos americanos, Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción, 16 de abril de 2008 o El secularismo obliga a la Iglesia a reafirmar y perseguir todavía más activamente su misión en y hacia el mundo Estoy convencido de que lo que necesitamos es un mayor sentido de la relación entre el Evangelio y la ley natural por una parte y, por otra, la consecución del auténtico bien humano, como se encarna en la ley civil y en las decisiones morales personales. La armonía entre fe y razón, la comprensión de la libertad … En un plano más profundo, el secularismo obliga a la Iglesia a reafirmar y perseguir todavía más activamente su misión en y hacia el mundo. Como ha puesto de manifiesto el Concilio, los laicos tienen una misión particular en este ámbito. Estoy convencido de que lo que necesitamos es un mayor sentido de la relación intrínseca entre el Evangelio y la ley natural por una parte y, por otra, la consecución del auténtico bien humano, como se encarna en la ley civil y en las decisiones morales personales. En una sociedad que tiene justamente en alta consideración la libertad personal, la Iglesia debe promover en todos los ámbitos de su enseñanza —en la catequesis, la predicación, la formación en los seminarios y universidades— una apología encaminada a afirmar la verdad de la revelación cristiana, la armonía entre fe y razón, y una sana comprensión de la libertad, considerada en términos positivos como liberación tanto de las limitaciones del pecado como para una vida auténtica y plena. En una palabra, el Evangelio debe ser predicado y enseñado como modo de vida integral, que ofrece una respuesta atrayente y veraz, intelectual y prácticamente, a los problemas humanos reales. La “dictadura del relativismo”, al fin y al cabo, no es más que una amenaza a la libertad humana, la cual madura sólo en la generosidad y en la fidelidad a la verdad. www.parroquiasantamonica.com

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