martes, 13 de junio de 2017

Fe y milagros. La tempestad calmada. Domingo 12 del Tiempo Ordinario. “En éste, como en otros episodios, se ve la voluntad de Jesus de inculcar en los Apóstoles y discípulos la fe en su propia presencia operante y protectora, incluso en los momentos más tempestuosos de la historia, en los que se podría infiltrar en el espíritu la duda sobre la asistencia divina”. (Juan Pablo II).


1 [Chiesa/Omelie1/Fede/12B09FeOraciónTempestadVida] Fe y milagros. La tempestad calmada. Domingo 12 del Tiempo Ordinario. “En éste, como en otros episodios, se ve la voluntad de Jesus de inculcar en los Apóstoles y discípulos la fe en su propia presencia operante y protectora, incluso en los momentos más tempestuosos de la historia, en los que se podría infiltrar en el espíritu la duda sobre la asistencia divina”. (Juan Pablo II). Cfr. Domingo 12 del Tiempo Ordinario. Ciclo B. Marcos 4, 35-41 21 junio 2009 Marcos 4, 35-41: 35 Este día, al atardecer, les dice: « Pasemos a la otra orilla. » 36 Despiden a la gente y le llevan en la barca, como estaba; e iban otras barcas con él. 37 En esto, se levantó una fuerte borrasca y las olas irrumpían en la barca, de suerte que ya se anegaba la barca. 38 El estaba en popa, durmiendo sobre un cabezal. Le despiertan y le dicen: « Maestro, ¿no te importa que perezcamos? » 39 El, habiéndose despertado, increpó al viento y dijo al mar: « ¡Calla, enmudece! » El viento se calmó y sobrevino una gran bonanza. 40 . Y les dijo: « ¿Por qué estáis con tanto miedo? ¿Cómo no tenéis fe? » 41 Ellos se llenaron de gran temor y se decían unos a otros: « Pues ¿quién es éste que hasta el viento y el mar le obedecen? LOS MILAGROS Y LA FE o Los milagros son señales por las que Jesús quiere inculcar en nosotros la fe en su presencia operante y protectora en nuestras vidas. • Juan Pablo II, Catequesis: “Los milagros de Jesús como signos salvíficos” (2/12/1987): “La tempestad calmada en el lago de Genesaret puede releerse como "señal" de una presencia constante de Cristo en la "barca" de la Iglesia, que, muchas veces, en el discurrir de la historia, esta sometida a la furia de los vientos en los momentos de tempestad. Jesus, despertado por sus discípulos, orden a los vientos y al mar, y se hace una gran bonanza. Después les dice: "¿Por qué sois tan tímidos? ¿Aun no tenéis fe?" (Mc 4,40). En éste, como en otros episodios, se ve la voluntad de Jesus de inculcar en los Apóstoles y discípulos la fe en su propia presencia operante y protectora, incluso en los momentos más tempestuosos de la historia, en los que se podría infiltrar en el espíritu la duda sobre la asistencia divina. De hecho, en la homilética y en la espiritualidad cristiana, el milagro se ha interpretado a menudo como "señal" de la presencia de Jesús y garantía de la confianza en Él por parte de los cristianos y de la Iglesia”. Es esencial que pidamos al Señor que aumente nuestra fe, que la madure. a) Aprendamos que el Señor quiere ser despertado, que hace falta seguirlo, que no renunciemos a su presencia ..... b) La madurez en nuestra fe proviene de que llevemos a Jesús en la barca de la propia vida, por medio de la oración, de la vida sacramental, de la observancia de sus preceptos, etc. La oración es un grito a la misericordia de Dios • Juan Pablo II, Dives in misericordia, n. 15: La oración es un grito a la misericordia de Dios ante las múltiples formas de mal que pesan sobre la humanidad y la amenazan. (…) un grito que implore la misericordia en conformidad con las necesidades del hombre en el mundo contemporáneo. (…) Con tal grito nos volvemos, como todos los escritores sagrados, al Dios que no puede despreciar nada de lo que ha creado, al Dios que es fiel a sí mismo, a su paternidad y a su amor. Y al igual que los profetas, recurramos al amor que tiene características maternas y, a semejanza de una madre, sigue a cada uno de sus hijos, a toda oveja extraviada, aunque hubiese millones de extraviados, aunque en el mundo la iniquidad prevaleciese sobre la honestidad, aunque la humanidad contemporánea mereciese por sus pecados un nuevo « diluvio », como lo mereció en su tiempo la generación de Noé. o El Señor fue despertado y regañado por los Apóstoles • Hoy el evangelio nos narra un hecho que se puede calificar como emblemático. Los discípulos tienen dificultades y parece que el Señor no se da cuenta, duerme tranquilamente. • Tal vez todos podemos pensar que estamos sobre aquella barca, sobre todo cuando también nosotros nos sentimos amenazados por pequeñas y grandes tempestades, incluso con el riesgo de naufragar. La travesía del mar es la travesía de nuestra vida, el mar es el trabajo, la familia, la salud, cualquier meta que nos proponemos, de cualquier tipo; las pruebas, la oscuridad, las contradicciones ... Nos podemos encontrar en plena tempestad por un achaque grande en la salud, por la pérdida del trabajo, por las dificultades familiares, propias o de un hijo, o del cónyuge … Y probablemente pensaremos que Jesús nos puede ayudar … él no nos ha prometido que desaparecerán las dificultades pero nos puede dar la fuerza para superarlas si se lo pedimos. 2 • Los discípulos lo despertaron y también, aunque no sabemos el tono que emplearon, lo regañaron : Maestro, ¿no te importa que perezcamos? Recurren a él cuando parece que han perdido toda esperanza humana. o Fe, inteligencia y milagros en el Catecismo de la Iglesia Católica Para que nuestra fe fuese conforme a la razón Dios ha querido que los auxilios interiores del Espíritu Santo vayan acompañados de las pruebas exteriores de su revelación. • CEC n. 156: La fe y la inteligencia - El motivo de creer no radica en el hecho de que las verdades reveladas aparezcan como verdaderas e inteligibles a la luz de nuestra razón natural. Creemos «a causa de la autoridad de Dios mismo que revela y que no puede engañarse ni engañarnos». «Sin embargo, para que el homenaje de nuestra fe fuese conforme a la razón, Dios ha querido que los auxilios interiores del Espíritu Santo vayan acompañados de las pruebas exteriores de su revelación» (S. Tomás de A., s. th. 2-2, 2, 9; cf Cc. Vaticano I: DS 3009). Los milagros de Cristo y de los santos (Cf Marcos 16, 20; Hechos 2, 4), las profecías, la propagación y la santidad de la Iglesia, su fecundidad y su estabilidad «son signos ciertos de la revelación, adaptados a la inteligencia de todos», «motivos de credibilidad que muestran que el asentimiento de la fe no es en modo alguno un movimiento ciego del espíritu» (Cc. Vaticano I: DS 3008-3010). Los milagros son prueba de que en él reside toda la plenitud de la divinidad. • CEC 515: (…) A través de sus [de Cristo] gestos, sus milagros y sus palabras, se ha revelado que «en él reside toda la plenitud de la Divinidad corporalmente» (Colosenses 2, 9). (…) Los milagros manifiestan que el Reino está presente en Él • CEC 547: Los signos del Reino de Dios - Jesús acompaña sus palabras con numerosos «milagros, prodigios y signos» (Hechos 2, 22) que manifiestan que el Reino está presente en El. Ellos atestiguan que Jesús es el Mesías anunciado (Cf Lucas 7, 18-23). Los milagros testimonian que el Padre ha enviado a Jesús, que es el Hijo de Dios. Pero a pesar de tan evidentes milagros, Jesús es rechazado por algunos; incluso se le acusa de obrar movido por los demonios, y también pueden ser «ocasión de escándalo» • CEC 548: Los signos que lleva a cabo Jesús testimonian que el Padre le ha enviado (Cf Juan 5, 36; 10, 25). Invitan a creer en Jesús (Cf Juan 10, 38). ö Concede lo que le piden a los que acuden a él con fe (Cf Marcos 5, 25-34; 10, 52; e. a). Por tanto, los milagros fortalecen la fe en Aquel que hace las obras de su Padre: éstas testimonian que él es Hijo de Dios (Cf Juan 10, 31-38). Pero también pueden ser «ocasión de escándalo» (Mt 11, 6). No pretenden satisfacer la curiosidad ni los deseos mágicos. A pesar de tan evidentes milagros, Jesús es rechazado por algunos (Cf Juan 11, 47-48); incluso se le acusa de obrar movido por los demonios (Cf Marcos 3, 22). www.parroquiasantamonica.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Printfriendly