sábado, 25 de febrero de 2017

Película “De dioses y hombres”. Sobre el asesinato de unos religiosos franceses en Argelia, en 1996, por terroristas del GIA. Premio especial del jurado en Cannes, la cinta representará a Francia en los Oscar. En Francia lleva ya 3 millones de espectadores.



Película “De dioses y hombres”. Sobre el asesinato de unos religiosos franceses en Argelia, en 1996, por terroristas del GIA. Premio especial del jurado en Cannes, la cinta representará a Francia en los Oscar. En Francia lleva ya 3 millones de espectadores. Cfr. De dioses y hombres Des hommes et des dieux Director: Xavier Beauvois Alberto Fijo, Aceprensa, 29 Diciembre de 2010 Guión: Étienne Comar, Xavier Beauvois. Intérpretes: Lambert Wilson, Michael Lonsdale, Jean-Marie Frin, Jacques Herlin, Philippe Laudenbach. 120 min. Jóvenes. Un monasterio del Císter en un pueblo argelino de las montañas del Atlas. Los religiosos franceses llevan casi 60 años allí. En 1996, terroristas del GIA secuestran a los monjes. Esta película contiene uno de los retratos más apasionados y apasionantes que ha hecho el cine de la fe católica encarnada, porque comprende, asume y expresa muy bien el misterio de la gracia correspondida que tiene como culminación el martirio. Ha habido grandes películas sobre el cristianismo, pero muy pocas sobre el catolicismo tan grandes como De dioses y hombres. Premio especial del jurado en Cannes, la cinta representará a Francia en los Oscar y lo lógico sería que ganase. La película merece admiración, no ya por retratar a unos monjes católicos de una manera verosímil, sino porque ese retrato es excepcional desde el punto de vista fílmico. El primer guión del hasta ahora productor Étienne Comar (con la participación del director Xavier Beauvois en la escritura de diálogos) es fascinante en su variedad temática y en la manera de desarrollar el conflicto. Se abordan los asuntos con una fuerza tremenda pero sin el menor rastro de énfasis: la centralidad de la Eucaristía y la oración, el ora et labora, el ejercicio de la autoridad como servicio a los demás, la fuerza arrolladora de la fraternidad. La manera de construir personajes que podrían parecer iguales, pero que presentan una enorme variedad, es muy inteligente: la vida cristiana se adapta a caracteres, talantes, actitudes muy diversos... La fotografía es bellísima pero a la vez no invade artificialmente el encanto casi pedestre de lo que retrata. El montaje, en fin, es un alarde de prosa poética. Las interpretaciones son poderosísimas y se logra una intensidad dramática altísima que no va reñida con la amenidad. Esto no es El gran silencio. En Francia ya lleva 3 millones de espectadores (cfr. Aceprensa, 30-09-2010).

Más allá de la vida: un film de Clint Eastwood. Sus reflexiones sobre la vida, el sufrimiento, la muerte y el más allá, hilando siempre muy fino, salvo en el último tema, que afronta en clave más New Age y ecléctica que estrictamente cristiana, y complaciente incluso con cierto espiritismo. En todo caso, se agradecen la honestidad y elegancia las certeras críticas al materialismo hedonista y a los fraudes esotéricos, y la apertura a la trascendencia a través del destino o la providencia – verdadero motor de la trama –, del valor de la redención personal y de la convicción de que hay algo más después de nuestra existencia terrena.



1 Más allá de la vida: un film de Clint Eastwood. Sus reflexiones sobre la vida, el sufrimiento, la muerte y el más allá, hilando siempre muy fino, salvo en el último tema, que afronta en clave más New Age y ecléctica que estrictamente cristiana, y complaciente incluso con cierto espiritismo. En todo caso, se agradecen la honestidad y elegancia las certeras críticas al materialismo hedonista y a los fraudes esotéricos, y la apertura a la trascendencia a través del destino o la providencia – verdadero motor de la trama –, del valor de la redención personal y de la convicción de que hay algo más después de nuestra existencia terrena. Cfr. Más allá de la vida – Director: Clint Eastwood Cfr. Jerónimo José Martín, Aceprensa, 21 Enero 2011 Guión: Peter Morgan. Intérpretes: Matt Damon, Cécile De France, Bryce Dallas Howard, Frankie McLaren, Marthe Keller. 129 min. Jóvenes. Coherente con la evolución hacia la esperanza de sus películas más recientes — El intercambio, Gran Torino e Invictus—, el octogenario Clint Eastwood afronta en su nuevo trabajo otros dos grandes temas existenciales: la muerte y el más allá. Y lo hace a partir de un guión de Peter Morgan (The Queen, El desafío: Frost contra Nixon, The Damned United), inspirado en las experiencias reales de personas que han estado al borde de la muerte y han atisbado lo que hay al otro lado del túnel que dicen ver. Es el caso de Marie, una prestigiosa periodista y escritora francesa que, tras sufrir una traumática experiencia durante el tsunami de 2004 en el océano Índico, dedica su siguiente libro a la vida más allá de la muerte. En él aparece citado George, que tiene el don –o la maldición– de poder contactar con los seres queridos muertos de los que acuden a él, después de palparles las manos. Durante años, él y su hermano le han sacado rendimiento económico a esa cualidad. Pero ahora, George se niega a ejercitarla, y trabaja como obrero en el puerto de San Francisco. Por Internet, también conoce su existencia Marcus, un niño londinense con una madre alcohólica, que ansía contactar con su hermano gemelo Jason, fallecido en trágicas circunstancias. Las atormentadas vidas de los tres se irán acercando poco a poco. Lo primero que sorprende de Más allá de la vida es el nuevo cambio de tono y estilo que adopta el camaleónico Clint Eastwood. Arranca el filme con una larga e impactante recreación del tsunami del sudeste asiático, magníficamente planificada y con una enorme fuerza dramática, aunque con unos efectos digitales mejorables. Y a continuación, el actor y director californiano adopta un sereno naturalismo trascendente –por llamarlo de alguna manera–, similar al de otras películas existenciales contemporáneas, como Grand Canyon, Vidas contadas o Crash; y muy alejado de las densas tensiones hiperrealistas de Mystic River o Million Dollar Baby. Por él deambulan cómodamente los personajes, encarnados con gran veracidad por todos los actores. De este modo despliega Eastwood sus reflexiones sobre la vida, el sufrimiento, la muerte y el más allá, hilando siempre muy fino, salvo en el último tema, que afronta en clave más New Age y ecléctica que estrictamente cristiana, y complaciente incluso con cierto espiritismo. Tal vez este enfoque difuso refleje la perplejidad de Peter Morgan y Clint Eastwood. En todo caso, se agradecen la honestidad y elegancia de la mirada de ambos –siempre sin énfasis ideológicos–, sus certeras críticas al materialismo hedonista y a los fraudes esotéricos, y su apertura a la trascendencia a través del destino o la providencia –verdadero motor de la trama–, del valor de la redención personal y de la convicción de que hay algo más después de nuestra existencia terrena. www.parroquiasantamonmica.com

Cine. “Valor de ley”, cinta de los hermanos Coen, y “Winter’s bone”, de la directora americana Debra Granik, retratan el tesón y la fuerza de dos niñas, de 14 y 17 años, que buscan respuestas frente a dramáticas situaciones familiares. Ambas protagonizan dos cintas cargadas de heroísmo y, sobre todo, de amor a la familia.



1 Cine. “Valor de ley”, cinta de los hermanos Coen, y “Winter’s bone”, de la directora americana Debra Granik, retratan el tesón y la fuerza de dos niñas, de 14 y 17 años, que buscan respuestas frente a dramáticas situaciones familiares. Ambas protagonizan dos cintas cargadas de heroísmo y, sobre todo, de amor a la familia. Cfr. Cine. Heroísmo y amor a la familia. Alfa y Omega n. 725, 17.II.2011 “Valor de ley”, cinta de los hermanos Coen, y “Winter’s bone”, de la directora americana Debra Granik, retratan el tesón y la fuerza de dos niñas, de 14 y 17 años, que buscan respuestas frente a dramáticas situaciones familiares. Mattie pierde a su padre a manos de un borracho; y Ree trata de encontrar al suyo, huido de la justicia. Ambas protagonizan dos cintas cargadas de heroísmo y, sobre todo, de amor a la familia Fotograma de la cinta de los hermanos Coen, Valor de ley Valor de ley Aunque los remakes no estén, en general, bien vistos por la crítica, lo cierto es que Valor de ley, western de los hermanos Coen, deja el listón muy alto. Cuenta la historia de una niña de catorce años, Mattie Ross, que quiere vengar el asesinato de su padre a manos de un borracho llamado Chaney. Para ello contrata a un agente federal, también alcohólico y de edad avanzada, y emprende con él la búsqueda de Chaney por territorio indio. Esta adaptación de la novela de Charlis Portis ya fue llevada al cine por el gran artesano clásico Henry Hathaway, pero los Coen la convierten en una historia propia, desbordante de su estilo cinematográfico. Está impecablemente narrada, con precisión, claridad, ritmo, y sin escenas o tiempos sobrantes; las interpretaciones son magníficas, con un Jeff Bridges que se acerca al histrionismo sin llegar a tocarlo y una luminosa interpretación de Hailee Stenfield, ambos nominados a los Oscar. El fondo del relato es muy judío (la Ley del talión) y muy puritano, con un concepto muy escrupuloso de la justicia: no hay misericordia posible para el pecador. Lo cierto es que, en la búsqueda de la justa venganza, todos pierden algo, pero también reciben sus lecciones de la vida. Y por encima de este rigor brilla la pureza, entereza y grandeza de ánimo de Mattie, una niña de hierro, auténtica heroína y protagonista del film, aunque haya sido nominada como secundaria. Su solidez limpia propicia un juego de contrastes con los otros personajes, variaciones todos de la máxima rudeza, que funciona a la perfección. Winter´s bone 2 Escena de la película Winter’s bone En este film, la directora Debra Granik, que ya demostró su habilidad con los dramas familiares en su opera prima, Down to the bone, alcanza la nominación al Oscar a la mejor película, una adaptación de una novela de Daniel Woodrell. La historia nos cuenta los esfuerzos que hace Ree, de diecisiete años, para encontrar a su padre, huido de la justicia. Ree vive con su madre, enferma, y sus dos hermanos pequeños, y por tanto es el pilar de la familia. Si su padre no se presenta a la policía en una semana, les embargarán la casa y no tendrán dónde vivir. La película recuerda mucho a la premiada Frozen river, no sólo por su estilo de cine independiente, sino por el mundo de personajes, que viven apartados en medio de la naturaleza. Winter´s bone nos habla de la hija de un delincuente que se siente, ante todo, hija, que trata de proteger y justificar a su padre, sin juzgarle, en medio de un ambiente de odio y violencia. Además, su abnegación exalta el valor de la familia como bien que debe ser protegido. A pesar de sus virtudes, de su excelente interpretación, y de su esmerada factura, no deja de ser una película menor, y que, así como merece el premio recibido en Sundance, quizá sorprende su escalada a los Oscars. Juan Orellana www.parroquiasantamonica.com

Cine. Roland Joffé, el director de “La Misión” estrena “Encontrarás dragones”. Tras los triunfos de “Los gritos del silencio” y “La Misión”, Joffé sufrió un declive del que sale ahora con una poderosa película. “Quería hacer una historia centrada en lo que el amor trae al mundo, y mostrar lo que sucede en el mundo cuando falta el amor. Lo que muestra el film es que el perdón es posible; que lo que parecen actos sin sentido son capaces de generar respuestas que llevan a la curación. La inextinguible posibilidad de perdonar es lo que deja espacio para la esperanza. Pero el precio que hay que pagar es alto: exige esfuerzo, disciplina, voluntad, y la decisión de no dejarse arrastrar por el clima popular reinante”.



1 Cine. Roland Joffé, el director de “La Misión” estrena “Encontrarás dragones”. Tras los triunfos de “Los gritos del silencio” y “La Misión”, Joffé sufrió un declive del que sale ahora con una poderosa película. “Quería hacer una historia centrada en lo que el amor trae al mundo, y mostrar lo que sucede en el mundo cuando falta el amor. Lo que muestra el film es que el perdón es posible; que lo que parecen actos sin sentido son capaces de generar respuestas que llevan a la curación. La inextinguible posibilidad de perdonar es lo que deja espacio para la esperanza. Pero el precio que hay que pagar es alto: exige esfuerzo, disciplina, voluntad, y la decisión de no dejarse arrastrar por el clima popular reinante”. Cfr. Roland Joffé vuelve a brillar Alberto Fijo, Aceprensa 23 Feb rero 2011 La trayectoria de Roland Joffé es uno de esos frecuentes casos de director que brilla con potencia y luego pierde fuerza, hasta eclipsarse con títulos puramente alimenticios. Y uno de los inusuales casos en que un cineasta recupera su prestigio años después, asumiendo la escritura de un guión original, una historia novedosa y arriesgada dirigida con maestría. Corría el año 1986, cuando un director inglés de 40 años, Roland Joffé, estrenó La Misión en el festival de Cannes. La película no estaba escrita por cualquiera. Robert Bolt (1924-1995), lo era casi todo: suyos eran los libretos de Lawrence de Arabia, Doctor Zhivago, Un hombre para la eternidad y La hija de Ryan. La historia de dos jesuitas con trayectorias y mentalidades contrapuestas en las Reducciones del Paraguay en el siglo XVIII gustó mucho al jurado presidido por Sidney Pollack, que le concedió la Palma de Oro y el gran premio técnico. La sección oficial de esa edición no fue floja. Otras películas premiadas en esa edición fueron Sacrificio de Tarkovski, Thérèse de Cavalier y After Hours de Scorsese. En los Oscar, La Misión ganó el premio a la fotografía (Chris Menges) y optó a seis premios más, incluidos película y director. Fue el año de Oliver Stone, que triunfó con Platoon. Un triunfo para empezar Pero, ¿quién era Joffé?, ¿cuál había sido su trayectoria? Nacido en Londres en 1945, en el seno de una familia judía, se educó primero en el Liceo Francés Charles de Gaulle de Londres y luego en Carmel College, el único internado judío en Europa. Sus estudios universitarios los hace en Manchester. Empieza a trabajar en televisión en una popular serie de la BBC, Coronation Street, a principios de los años 70. En 1977 logra un buen éxito al dirigir la adaptación para la televisión de la obra teatral The Spongers, dentro de la serie Play for Today. Con simpatías por las posiciones políticas de izquierda, Joffé muestra interés por la religión y la justicia social. Es agnóstico. Sigue trabajando en series hasta 1984. Ha adquirido bastante experiencia en la televisión, donde ya es un personaje reconocido. Se decide a probar suerte en el cine. En ese año se estrena como director, con el ya entonces prestigioso David Puttnam como productor. La película se llama Los gritos del silencio y cuenta la historia real de un periodista del New York Times y su intérprete en los terribles días del genocidio a manos de los Jemeres Rojos en Camboya. Candidata a siete Oscar, incluidos película y director, gana tres (actor secundario, fotografía y montaje). En los premios del cine británico, los BAFTA, obtiene 8 galardones, siendo designada mejor película. La historia, basada en el reportaje “La muerte y la vida de Dith Pran: una historia de Camboya”, publicado por Sydney Schanberg en The New York Times, pone de manifiesto la grandeza de la amistad, que es capaz de superar el odio y la violencia sanguinaria y demencial. El declive Puttnam (Londres, 1941) había producido Bugsy Malone (1976) y El expreso de medianoche (1978), las dos primeras películas de Alan Parker; Los duelistas (1977), el debut de Ridley Scott; y Carros de Fuego (1981), el "Encontrarás dragones" es la película en la que confluyen de manera más clara sus señas de identidad como realizador 2 debut de Hugh Hudson, que ganó cuatro Oscar, incluyendo mejor película. En 1986 fue nombrado presidente de Columbia, cargo en el que solo estuvo 13 meses tormentosos. La última película producida por Puttnam (en compañía de Fernando Ghia) antes de aceptar la presidencia de Columbia fue La Misión. Parecía evidente que el tándem Joffé-Puttnam funcionaba bien, pero la asociación se rompe. Joffé dirige Creadores de sombra, una película estrenada en 1989, sobre el proyecto Manhattan y los vericuetos de su desarrollo en el desierto de Los Álamos. La historia, que el propio director escribe junto al guionista de Los gritos del silencio, tiene fuerza e interés y aborda un asunto muy delicado. De nuevo se plantean dilemas de conciencia que obligan a los personajes a elegir entre el camino áspero y la senda más llevadera, enfrentándose a sus demonios interiores. La película, con un Paul Newman excelente, no es bien recibida en Estados Unidos, donde los resultados de taquilla son escasos. La adaptación al cine en 1992 de un best seller de Dominique Lapierre, La ciudad de la alegría, supone un segundo fracaso de crítica y público. No es una mala película, pero ciertamente es dispersa y le falta brillo. Los siguientes proyectos de un Joffé quizás frustrado, pierden fuerza, iniciándose un claro declive, salpicado de títulos que no funcionan, quizás porque se apartan de las historias que Joffé sabe contar con entusiasmo y convicción. Casi todos (Super Mario Bros, La letra escarlata, Goodbye Lover, Cautivos), son tan claramente alimenticios que solo cabe pensar que Joffé se implica en ellos porque necesita dinero. Películas ambiciosas y con grandes estrellas en el reparto como Vatel (2000) tienen indudables atractivos pero pecan de esteticistas y no logran que Joffé recupere su nivel inicial. Sus claves formales Su nueva película, Encontrarás dragones, conecta con el ciclo que forman las tres primeras de Joffé (Los gritos del silencio, La Misión, Creadores de sombra). Desde el punto de vista temático y estilístico se puede decir que Encontrarás dragones es la película en la que confluyen de manera más clara sus señas de identidad como realizador, algo lógico si tenemos en cuenta que es la primera vez que escribe un guión original en solitario y también que llevaba 20 años haciendo películas que estaban muy por debajo del nivel que había tenido en sus comienzos como director de cine. Si buscamos claves formales en el cine de Roland Joffé hay algunas muy claras y todas están presentes en Encontrarás dragones. Es un director cuidadoso que concede mucha importancia a la puesta en escena, al diseño de producción. El vestuario, los decorados, el maquillaje, la ambientación contribuyen a que las mejores historias de Joffé funcionen, es decir, que propician que el espectador entre en ellas con facilidad y conserve un recuerdo vivo de los momentos más emotivos. Joffé cuida el casting, para que la calidad de los actores protagonistas se vea realzada por un reparto consistente, donde los actores, aunque tengan pequeños papeles, desborden convicción. La dirección de actores es sobria pero eficaz: los actores se ponen al servicio del relato y no al revés. Desde el punto de vista fotográfico, el cine de Joffé tiene mucha personalidad: la iluminación es expresiva y hay cuidado en la planificación, en las formas de paso, en los movimientos de cámara. El montaje, preciso y sereno, ayuda a masticar argumentos donde el conflicto moral está en primer plano. Y la música. La música es muy importante en el cine de Joffé y está casi siempre presente, como una apelación emocional al diálogo entre la grandeza de la épica aventurera y el intimismo lírico, siempre jugando entre lo sinfónico y lo camerístico, con algunos solos instrumentales de gran personalidad. Es una de esas opciones estilísticas que gustan o disgustan, pero que no dejan indiferente. A mi juicio, todas las películas mayores de Roland Joffé en un momento del rodaje de Encontrarás dragones Tras los triunfos de "Los gritos del silencio" y "La Misión", Joffé sufrió un declive del que sale ahora con una poderosa película 3 Joffé padecen cierta sobredosis musical, que es especialmente perceptible en La Misión, una cinta con muchos momentos memorables de gran belleza, pero, para mi gusto, un tanto enfática: está demasiado subrayada, tanto en audio y como en video. Temas enjundiosos En lo que se refiere a temas y tratamientos, las obras mayores de Joffé ponen el foco en asuntos enjundiosos, los conflictos no son los habituales del cine más comercial, aunque hay un decidido empeño por llegar a un público amplio y por dotar a las películas de varios niveles de lectura, según sea el grado de conocimiento que el espectador tenga sobre el asunto que se está contando. En las cuatro películas mayores de Joffé, los hechos narrados tienen una base histórica sólida. Hay personajes históricos que interactúan con personajes de ficción para conformar un cuadro representativo de una historia de amistad que se ve sometida a circunstancias violentas de gran agitación. Roland Joffé, 66 años, con un comienzo fulgurante a mediados de los 80, problemas en los últimos 80, crisis abierta en los 90 y alguna película muy mala en la primera década del siglo, resucita en 2011 con una gran película, una poderosa historia de amor, odio y perdón en la Guerra Civil española, que prolonga sus consecuencias y efectos colaterales hasta 1982, mientras ofrece un retrato vivaz de un santo muerto en 1975 y canonizado en 1992. Algunos afirmaron que Joffé nunca fue un director solvente y que, separado de la fotografía poderosa del ahora director Chris Menges, de las melodías pegadizas de compositores como Morricone y Oldfield y de la tutela del sagaz productor David Puttnam, se desvanecía o al menos se convertía en un director mediocre. Y parecía cierto… hasta ahora. Veremos qué pasa con Singularity, la película que, con 27 millones de dólares de presupuesto, rueda Joffé en Australia y la India, con Josh Hartnett, Olga Kurylenko y Bipasha Basu como protagonistas de una historia épica de amor imposible, que viaja en el tiempo desde 2020 hasta 1778. Encontrarás dragones está producida por los españoles Ignacio Gómez Sancha e Ignacio Núñez, dos neófitos en el negocio del cine procedentes del mundo de las finanzas, que han sabido reunir a un centenar de inversores para llegar a los 30 millones de euros de presupuesto que ha requerido una película de bella factura. Cuenta una historia apasionante que protagonizan Josemaría Escrivá, un sacerdote de 34 años, fundador del Opus Dei, rodeado de un pequeño grupo de jóvenes que le siguen, y Manuel Torres, una víctima que se convierte en verdugo. El cine, como la vida que representa, está lleno de sorpresas. Nunca es tarde para volver a empezar. Y eso es lo que ha hecho Roland Joffé, un director que vuelve a brillar gracias a su talento, a las reservas de buenas y malas experiencias acumuladas y a unos productores que confiaron en él cuando les dijo que haría una gran película, si le dejaban que fuera su película. Lo que quiere contar Roland Joffé “Quería hacer una historia centrada en lo que el amor trae al mundo, y mostrar lo que sucede en el mundo cuando falta el amor. Lo que muestra el film es que el perdón es posible; que lo que parecen actos sin sentido son capaces de generar respuestas que llevan a la curación. La inextinguible posibilidad de perdonar es lo que deja espacio para la esperanza. Pero el precio que hay que pagar es alto: exige esfuerzo, disciplina, voluntad, y la decisión de no dejarse arrastrar por el clima popular reinante”. “Las guerras civiles son terribles porque son peleas de familia. Como en las guerras civiles, los miembros de la familia toman partido y se desgarran; viejos resentimientos se convierten en fuentes de odio. Así son las guerras civiles de nuestra vida ordinaria. Encontrarás dragones habla de los dos tipos de guerra civil. Cundo la gente la Fotograma de la película Encontrarás dragones 4 vea pienso que se dará cuenta de que todos tenemos la oportunidad de dejarnos llevar por nuestros resentimientos o encontrar un modo de vencerlos”. Para retratar a Josemaría Escrivá, Joffé se fijó en que en su canonización Juan Pablo II le calificó como “el santo de lo ordinario”. Joffé confiesa que vio las posibilidades dramáticas de esta idea. “Podía escribir sobre hombres normales tratando de ser santos en medio de la vida ordinaria, en este caso, en medio de una guerra terrible. El film trata sobre gente atrapada en un conflicto, excitada por sus posibilidades, cogida en una alternativa. ¿Qué pasa si pones a un santo en medio de esto? ¿Qué parecería y qué influencia tendría en la vida de otras personas”. “Creo que la representación de Josemaría que ofrecemos, de su cariño, de su sentido del humor, que indudablemente tenía y que se desprende de los acontecimientos de su vida, está muy cercana a lo que fue él en realidad”. Pero Joffé ha creado un personaje que tiene que afrontar sus propios dragones de la duda. “Pienso que hubo momentos durante la guerra en que Josemaría estuvo sumido en la más terrible duda, por lo que parecía el silencio de Dios –la gente que moría y el trabajo de su vida se frustraba. (...) En su papel de sacerdote, quería ser una fuente de fortaleza para la gente que le quería y mostrarles que Dios no les había abandonado, pero Dios parecía no oirle”. Para Joffé, el corazón de la película son los temas del perdón y la reconciliación, que, al ser temas que nos afectan a todos, trascienden la religión. “A alguna gente le cuesta aceptar que una historia puede ser entretenida y espiritual a la vez. Me extraña mucho que pasemos por este tipo de experiencia estéril, pero pienso que es porque esa gente tiene una visión reduccionista del ser humano, y por eso quieren ver films donde los seres humanos queden reducidos a máquinas que matan, a objetos sexuales o a expresiones de payaso”. Artículos relacionados • Encontrarás dragones Alberto Fijo (23 Febrero 11) www.parroquiasantamonica.com

Cine. 16 edición de los Premios Alfa y Omega almejar cine del año 2010. 2010 nos ha dejado muy buen cine, y, como siempre, Alfa y Omega desgrana lo mejor para sus lectores, consolidando -después de dieciséis años- una videoteca antológica, con los títulos imprescindibles de las dos últimas décadas. Este año hay un tema que aflora en casi todas las películas galardonadas, un asunto lleno de positividad antropológica: siempre es posible el cambio del corazón...


1 Cine. 16 edición de los Premios Alfa y Omega almejar cine del año 2010. 2010 nos ha dejado muy buen cine, y, como siempre, Alfa y Omega desgrana lo mejor para sus lectores, consolidando -después de dieciséis años- una videoteca antológica, con los títulos imprescindibles de las dos últimas décadas. Este año hay un tema que aflora en casi todas las películas galardonadas, un asunto lleno de positividad antropológica: siempre es posible el cambio del corazón... Cfr. XVI Edición de los Premios Alfa y Omega al mejor cine del año Alfa y Omega, n.726, 24 de febrero de 2011 Es posible el cambio 2010 nos ha dejado muy buen cine, y, como siempre, Alfa y Omega desgrana lo mejor para sus lectores, consolidando -después de dieciséis años- una videoteca antológica, con los títulos imprescindibles de las dos últimas décadas. Este año hay un tema que aflora en casi todas las películas galardonadas, un asunto lleno de positividad antropológica: siempre es posible el cambio del corazón... Como para el rey Jorge VI, amargado por un defecto físico que supera cuando es capaz de confiar y..., obedecer. También un corazón endurecido por una mentalidad crematística es capaz de humanizarse ante el dolor ajeno, como le ocurre al personaje de Costa, en También la lluvia. Y ¡qué decir de El concierto, un film en el que los corazones heridos son aliviados con la música de Tchaikovsky! También la música y la danza van a permitir que Li Cunxin dilate su corazón rompiendo los moldes asfixiantes del adoctrinamiento maoísta. Y conmovedor es el cambio de Simón, en Welcome, un hombre que se transforma al ver cómo un jovencito es capaz de arriesgar su vida por un ideal, el del amor verdadero. La experiencia de la acogida también ensancha el corazón del acogedor y del acogido, como ilustra perfectamente The blind side. Y a veces la vida te da lecciones que, si estás atento, reclaman un cambio. ¡Que se lo pregunten al protagonista de Up in the air! Incluso en el cine de animación encontramos hermosas historias de cambio, véase Cómo entrenar a tu dragón... Éstos son nuestros Premios del año 2010: Mejor película extranjera: El discurso del rey Mejor actor principal: Colin Firth, por El discurso del Rey Mejor actor secundario: Geoffrey Rush, por El discurso del rey Fotograma de El discurso del rey Una de las películas más aclamadas por público y crítica ha sido El discurso del rey, del británico Tom Hooper. Este largometraje recrea un episodio real de la vida de Jorge VI de Inglaterra, aquejado desde pequeño de tartamudez. Cuando le llega el momento de acceder al trono en 1937, intenta, por todos los medios, acabar con su defecto. Tras muchos fracasos, su esposa encuentra al hombre que le puede curar, el australiano Lionel Logue, un logopeda de métodos nada convencionales. Así pues, una clásica historia de maestro-discípulo, que, a pesar de que pueda parecer manida, es fresca, original, divertida y, sobre todo, muy conmovedora. La película desborda un clasicismo narrativo impecable, nos regala una dirección artística deliciosa, y nos cuenta una hermosa historia que alaba la amistad verdadera, por encima de barreras sociales, y recuerda que la voluntad de superación es fructuosa cuando uno tiene al lado alguien que le acompaña y apoya. También hace un boceto atractivo de la vida familiar, ya sea noble o plebeya. Pero las virtudes de este film no florecerían sin el recital de talento que ofrecen sus actores principales: Colin Firth, que encarna al difícil personaje regio, y Geoffrey Rush, el logopeda, que está sencillamente genial. El resultado es un combinado de humor y conmoción, de drama y ternura, que sólo 2 pueden nacer de un buen guión fecundado por un director con talento y sostenido por grandes intérpretes. Y es que el director ya había dirigido muchas obras sobre personajes de la realeza, y el guionista Seidler - curioso- proviene de los guiones de películas de animación. Además de los citados, cabe destacar la presencia de actores y actrices de altura como Helena Bonham Carter, Guy Pearce, Timothy Spall, Derek Jacobi o Michael Gambon. Mejor película española: También la lluvia Escena de También la lluvia La actriz y cineasta Icíar Bollaín, con una breve pero muy interesante filmografía como directora, afronta un argumento del guionista habitual de Ken Loach, Paul Laverty. Pese a la militancia radical de izquierdas de éste, el guión prima lo humano sobre cualquier referencia ideológica. También la lluvia cuenta el rodaje de una película sobre el dominico Bartolomé de las Casas y su defensa de los indios frente a los abusos de algunos conquistadores a mediados del siglo XVI. El rodaje se localiza en los montes cercanos a Cochabamba (Bolivia), y allí los productores contratan a un montón de extras indígenas por un salario de un par de dólares. El figurante más importante resulta ser uno de los líderes populares de un conflicto a causa de la conducción ilegal del agua, que abastece a la población más pobre. El productor, Costa (Luis Tosar), comprende que la militancia de Daniel puede poner en peligro el rodaje de la película, que es su prioridad absoluta. La película entrelaza dos tramas muy distantes en el tiempo (el siglo XVI y el año 2000), pero muy unidas por una temática común: la lucha por la dignidad del ser humano. La trama de Bartolomé de las Casas es deudora de la leyenda negra y dibuja unos trazos muy gruesos y negativos de Colón y acompañantes, así como de su supuesta utilización mercantil de la fe católica. Sin embargo, la figura de Fray Bartolomé representa una correcta encarnación del cristianismo como defensora del ser humano y de sus derechos fundamentales. La otra trama, la del estallido social en Cochabamba, muestra las complejidades de una cultura capitalista en la que el dinero parece ilusamente que pueda solucionarlo todo. La crítica social que impregna la película esconde también un mensaje muy duro, autocrítico hacia el mundo del cine: el director de una película de dramas humanos y sociales debe amar más aquello de lo que habla el film que la propia película, y por ello, el éxito económico del proyecto no puede tener la última palabra. Mejor director: Radu Mihaileanu, por El concierto El director de cine Radu Mihaileanu El director rumano Radu Mihaileanu -que en su día tuvo que huir de la dictadura de Ceaucescu- ya fue premiado por Alfa y Omega, por Vete y vive, y vuelve a conmovernos con esta película cómica y dramática, que parte del amor a la música para contar una historia de heridas, vínculos y redención. El 3 argumento se centra en el director de orquesta Andreï Filipov, que tras estar al frente del Teatro Bolshoi de Moscú, es depurado por el estalinismo y convertido en el que pasa la fregona en el teatro. Un día, ve la posibilidad de volver a dirigir a su antigua orquesta en el Théâtre du Châtelet de París. Para ello, sólo tendrá que llevar a cabo una pequeña ilegalidad: suplantar a la orquesta de Bolshoi en pleno. A la ridiculización del comunismo y la mirada crítica de la Rusia actual, se añade una conmovedora trama dramática que se centra en la violinista Mélanie Laurent y que nos brinda los momentos más emotivos del film. Todo, envuelto en un sentido del humor costumbrista y algo extravagante, que recuerda a la comedia española de los cincuenta, quizá por el aire mediterráneo que emerge de sus referentes balcánicos (el cine de Emir Kusturica, por ejemplo). El final, con la interpretación del Concierto para violín de Tchaikovsky, nos regala uno de esos momentos cinematográficos inolvidables, por su hondura estética y antropológica. Mejor guión original: Philippe Lioret, Emmanuel Courcol y Olivier Adam, por Welcome Un fotograma de Welcome El cineasta francés Philippe Lioret ofrece un drama social de altura sobre la inmigración ilegal, y obtuvo por ello dos galardones en el Festival de Gijón, se alzó con el Premio Lux del Parlamento europeo y el Premio Signis en el festival de Berlín. Lioret, sin renunciar a criticar lo que es justo criticar, opta por poner el problema humano por encima de otras consideraciones, y el resultado es conmovedor. El argumento, elaborado tras una seria inmersión del director y los guionistas Olivier Adam, Emmanuel Courcol en el mundo de la inmigración ilegal, en el estrecho de Calais, se centra en Bilal, un kurdo de 17 años, que ha huido de su país para encontrarse con su novia, Mina, establecida con sus padres -también inmigrantes- en Londres. Después de tres meses de fatigas, detenciones e incluso maltratos, Bilal llega a Calais, a un tiro de piedra de la Gran Bretaña, su meta. Pero allí los controles policiales son infalibles y parece imposible cruzar como polizón en barcos, ferries o camiones. Es entonces cuando decide aprender a nadar para cruzar el Canal de la Mancha. Todo es poco, con tal de encontrarse con la mujer a la que ama y casarse con ella. Entra en escena el otro gran protagonista de la historia: Simón, el profesor de natación, que sufre, con gran paciencia, el proceso de separación de su esposa. Su trato con Bilal le humanizará y le cambiará la vida. La película pone en primer término la positividad de la condición humana y lo más noble de los personajes, que despiden una pureza de fondo nada habitual en el cine contemporáneo. Lo más vertebrador del film es una historia de amor que merece entrar en la historia del cine por la puerta grande. Mejor guión adaptado: Jan Sardin, por El último bailarín de Mao 4 Fotograma de El último bailarín de Mao El director australiano Bruce Beresford, al que debemos películas tan entrañables como Evelyn o Paseando a Miss Daisy, vuelve a ganarse al público con un delicioso biopic sobre el bailarín chino Li Cunxin, película en la que el guionista Jan Sardi adapta la autobiografía del artista. Li Cunxin nació en 1961 en Qingdao, en el corazón de la China maoísta. Sus padres eran campesinos, y cuando Li tenía once años, fue seleccionado por el Partido Comunista para irse a la Academia Oficial de Danza, de Beijing. Allí se convirtió en un bailarín extraordinario, lo que propició que, en 1979, fuera invitado a una estancia de tres meses en la Academia de Baile de Houston, en Texas (EEUU). Todos sus esquemas mentales, inyectados por la fuerza en la Revolución Cultural, hacen crisis cuando experimenta la libertad y el bienestar económico. Además, se enamora de otra bailarina, lo que le empuja a no querer volver a China. Pero el consulado no va a permitir su deserción. La película, crítica con la irracionalidad del comunismo y del maoísmo, no es maniquea ni caricaturesca, humaniza a los personajes y presenta una cierta crítica moral a los defectos del capitalismo. Por encima de la bipolaridad comunismo-capitalismo, pone el arte como lenguaje universal. Indirectamente, la cinta indaga en el drama del inmigrante, que nunca puede dar la espalda a los vínculos con su familia, su pueblo, su historia... El film es emotivo, con un final apoteósico, melodramático pero contenido, y ofrece una mirada última positiva y superadora de desencuentros. Mejor actriz principal: Sandra Bullock, por The blind side (Un sueño posible) Sandra Bullock en The blind side Sandra Bullock se hizo con un Oscar por su papel en este film, escrito y dirigido por John Lee Hancock, un film de tintes sociales basado en la novela homónima de Michael Lewis. El libro se inspira en la vida real de Michael Jerome Williams, Jr., de Memphis (Tennessee), que llegó a ser un jugador importante de fútbol americano. El argumento cuenta la historia de un acogimiento familiar, mostrando sus aspectos más gratos y los más dolorosos, pero en ambos casos, sin estridencias. Michael Oher es un joven negro e inmenso que deambula por el barrio, ya que su madre es adicta al crack, y su padre desapareció hace años. Se fija en él Leigh Anne Tuohy, madre de familia cristiana, de fuerte carácter, que vive feliz con su esposo y sus dos hijos. Conmovida por el desamparo de Big Michael, lo acoge en su casa y le convierte en uno más de la familia. A partir de ese momento, habrá de sortear no pocas dificultades para que el muchacho salga adelante. 5 La película toca con discreción muchos aspectos interesantes de la experiencia del acogimiento familiar, como la relación con la madre biológica, el trabajo con los educadores del colegio, los vaivenes psicológicos del acogido..., y todo, con una puesta en escena sencilla, correcta, quizá algo televisiva, y muy apoyada en un trabajo actoral en el que destaca Sandra Bullock, que hace de madre coraje. The blind side es un canto muy positivo a la familia, y ensalza las dimensiones de apertura, acogimiento y caridad. También pone en valor las instituciones educativas de ideario cristiano, y señala el valor constructivo y estabilizador del trabajo deportivo. Antropológicamente, la película pone el acento en el agradecimiento, la compasión, el sacrificio, el perdón, la fe en el otro, la paciencia... Sin ser una película inolvidable, es una bocanada de aire fresco, y que le brinda a Sandra Bullock uno de los papeles más sólidos de su carrera. Mejor actriz secundaria: Anna Kendrick, por Up in the air Anna Kendrick en Up in the air Anna Kendrick deslumbra en este film de Jason Reitman, quien ya mostró su talento con Juno. Up in the air es una interesante película sobre el individualismo contemporáneo. Ryan Bingham trabaja para una empresa de gestión de despidos laborales. Su cometido es despedir a gente de la forma menos traumática posible. Por este motivo, pasa el 90 por ciento del año volando de un Estado a otro. Y le encanta vivir así, sin casa, sin vínculos, manteniendo relaciones sexuales esporádicas... Pero un día entra a trabajar con él la jovencita Natalie Keener (Anna Kendrick), que tiene una visión tradicional de la vida y de las relaciones. Las cosas pueden empezar a cambiar. La película está muy trabajada desde el guión, con unas escenas muy medidas y unos diálogos afinados que recuerdan aquellos del cine clásico americano. Lo cómico y lo dramático están sabiamente dosificados, en su punto, sin excesos. Los tres actores principales -George Clooney, Vera Farmiga y la citada Anna Kendrick- están perfectos. Todos estos elementos, empujados por una buena partitura de Rolfe Kent y por acertadas canciones, se combinan para darnos una película casi redonda, aguda e inteligentemente crítica. Up in the air presenta, sin afectación, la cara oscura del individualismo, la soledad de quien quiere ver todo desde arriba, sin vincularse ni amar a nadie. El film lo deja claro: el hombre ha nacido para no estar solo. Quien opta por ser aparentemente libre, al final, no tiene nada. Mejor documental: La mirada de Ouka Leele 6 La mirada de Ouka Leele El cineasta y dramaturgo, ya premiado por Alfa y Omega, Rafael Gordon abandona la ficción para aterrizar con éxito en el documental. Ahora ha elegido a otra mujer para indagar cinematográficamente en su espíritu, la fotógrafa y pintora Ouka Leele. La mirada de Ouka Leele se sitúa a medio camino del documental de creación, del video-arte y del docu-drama. Documental de creación, porque no se limita al reportaje periodístico, sino que aspira a hacer verdadera creación cinematográfica; video-arte porque la conjunción de música, montaje, planificación, ritmo, foto fija, efectos de postproducción... están articulados de una manera intrínsecamente artística y formalmente coherente; docu-drama, porque la aproximación a la mujer Ouka Leele es tan cercana, tan espontánea, tan íntima, que en ocasiones el espectador tiene la inquietante sensación de esconderse tras las rejillas de un confesionario. Respecto al objeto del documental, es decir, Bárbara Allende, conocida como Ouka Leele, el film es una audaz revelación. La artista y la mujer son inseparables; como lo son su vida íntima y artística, su mirada de fotógrafa y pintora, y su mirada de mística. Y es que mística y postmodernidad son dos conceptos antinómicos, que en Ouka Leele se emparentan con la mayor naturalidad. La clave de esa síntesis paradójica está en la sencillez de la artista, en su humildad hecha carácter, en la inmediatez de su relación con la vida. No hay asomo de pretenciosidad en sus opciones surrealistas y postmodernas, no hay ruptura ideológica, ni materialismo rampante. La obra y mirada de Ouka Leele rebosan espiritualidad, la espiritualidad de una niña de mirada limpia y llena de asombro ante la realidad. Rafael Gordon ha vuelto a demostrar un talento y una personalidad fuera de esquemas y encasillamientos. Para muchos, estamos ante su obra más completa. Mejor fotografía: Miguel Pérez Gilaberte, por Vivir para siempre Fotograma de Vivir para siempre El cineasta madrileño Gustavo Ron adapta Esto no es justo, la primera novela de Sally Nicholls, una joven británica. Se trata de una ficción autobiográfica, como si fuera un diario escrito por un niño de once años, enfermo de leucemia, Sam, al que los médicos han vaticinado un año de vida. El chaval afronta esos últimos meses con la conciencia lúcida, sin engaños ni eufemismos. Le acompañan Félix -amigo del hospital, también aquejado de cáncer, en una fase más avanzada-, y Kayleigh, la hermosa muchacha de sus sueños. Pero quienes están en primera línea del frente son sus padres, su hermana Ella, la abuela, y la enfermera que le atiende a domicilio. Guión y libro parten de las preguntas de un niño que no entiende por qué tiene que morir tan joven. De forma fresca y luminosa, Vivir para siempre desgrana la aventura dramática de Sam y los suyos, ante el fatal desenlace. Formalmente, la película es impecable: un trabajo de iluminación 7 deslumbrante, que ya brilló en Mia Sarah; un concepto de postproducción moderno, pero no pretencioso; excelente dirección de actores y cuidada puesta en escena. No menor mérito tiene el trabajo de adaptación de la novela, de narrativa nada fácil de trasponer al cine. La atmósfera del film es positiva, capriana; consigue hacer de la muerte algo nada macabro, y sin excesos melodramáticos. Mejor banda sonora: John Powell, por Cómo entrenar a tu dragón Escena de Cómo entrenar a tu dragón DreamWorks, factoría de animación que siempre ha estado por debajo de Pixar, nos ha dejado una película en 3D, estereoscópica, que llega al nivel más alto al que ha subido esta productora. Un guión excelente y una animación deliciosa se ven atravesados por una partitura inolvidable de John Powell, nominado a los Oscar, por esta banda sonora. El film es el nuevo largometraje conjunto de Dean DeBlois y Chris Sanders, responsables de Lilo & Stitch. En esta ocasión, adaptan un libro infantil de Cressida Cowell, que cuenta la historia de Hipo, un joven vikingo que vive en una isla donde los dragones hacen frecuentes incursiones para robar comida. Los vikingos, y al frente su padre, el brutal jefe Stoick, hacen la guerra a los dragones. Hipo es delgaducho y torpe, y un quebradero de cabeza para su padre. Hasta que, un día, captura al dragón más temido... A la perfección técnica , se añade un guión de hierro, que dibuja una relación paterno-filial rica y matizada, y propone cuestiones de interés educativo, como la necesidad de comunicación, la fuerza de la razón, el valor de la amistad, y la aceptación y el conocimiento del otro, del diferente, encarnado por el dragón. Mejor película familiar: Toy Story 3 Los protagonistas de Toy Story 3 Un año más, Alfa y Omega reconoce la excelencia de las películas familiares de Pixar. Y en esta ocasión, se desmiente el refrán de que nunca segundas -o terceras- partes fueron buenas, porque la tercera entrega de Toy Story es una obra maestra. El argumento nos lleva al momento en el que Andy, el dueño de Woody, Buzz Lightyear y el resto de conocidos juguetes, está a punto de marcharse de casa para ir a la universidad. Los juguetes se temen lo peor: se van a quedar sin dueño, y su existencia dejará de tener sentido. Una serie de aventuras les lleva a afirmar la necesidad que tienen de vincularse a un dueño. El equipo formado por John Lasseter, Andrew Stanton y Lee Unkrich, cuenta con la espléndida aportación del guión de Michael Arndt (autor de Pequeña Miss Sunshine). A la densidad antropológica del libreto se suma una animación cada vez más perfecta, y brillantes momentos que homenajean al cine de todos los tiempos. Mejor película sobre el hecho cristiano: La última cima 8 Un fotograma de La última cima Juan Manuel Cotelo, que conquistó al público con su deliciosa ópera prima, El sudor de los ruiseñores, se aproxima en este documental a la figura del sacerdote Pablo Domínguez, fallecido hace dos años en accidente de montaña. Pablo Domínguez era el Decano de la Facultad de Teología San Dámaso, de Madrid, cuando murió, y tenía 42 años. Había estado impartiendo unos Ejercicios espirituales a las monjas cistercienses del convento de Tulebras, a diez kilómetros de Tarazona, y decidió no regresar a Madrid sin ascender al Moncayo, cosa que hizo acompañado de la montañera Sara de Jesús Gómez, cirujana de 37 años, que falleció también en el accidente. Aunque la película trata exclusivamente de Pablo Domínguez, da una imagen general del sacerdocio católico en el siglo XXI. El documental tiene un aire moderno, provocador, bebe de los lenguajes audiovisuales contemporáneos, y recurre a testimonios variados, no sólo sobre Pablo Domínguez, sino también sobre el sacerdocio en general. De Pablo hablan sus alumnos, familiares, compañeros, amigos, o prelados como el cardenal Cañizares, el arzobispo de Oviedo, o el entonces obispo de Tarazona. No hay lamentos ni quejas ante una muerte demasiado madrugadora. La película transmite esperanza cristiana, alegría profunda, y testimonia que Pablo Domínguez sigue vivo, aunque las cámaras no puedan registrarle. El título del film se refiere a la última cumbre española de más de dos mil metros que a Pablo le quedaba por conquistar, pero también se puede entender como la aspiración a la santidad, la cima más alta. Por otra parte, sus últimas palabras conocidas fueron «He llegado a la cima». Mejor película de contenido social: La red social Escena de La red social David Fincher, uno de los cineastas más solventes de los últimos veinte años, siempre había afrontado proyectos de ficción, casi siempre en el género del thriller. Con La red social, experimenta un giro, y cuenta una historia real: el nacimiento de Facebook. Cuenta con uno de los guionistas de El ala oeste de la Casa Blanca, Aaron Sorkin, y unos solventes jóvenes intérpretes. El guión se basa en el libro Multimillonarios por accidente, de Ben Mezrich. La película, que, por su estructura narrativa y proximidad al presente, podría recordar al documental, consigue que una historia árida, y muy poco novelesca, funcione perfectamente como película, tenga suspense y afronte cuestiones de fondo de interés humano. Aunque la 9 película no juzga a sus protagonistas, ofrece una mirada moral sobre el mundo del siglo XXI, donde se pueden ganar millones de dólares vendiendo narcisismo; un mundo de límites éticos elásticos, en el que se globaliza la nada. Pero, a la vez, es un mundo fascinante. La película lanza una mirada muy dura sobre Sean Parker, el fundador de Napster (bajadas gratuitas de música en internet), al que dibuja como mala persona, ambicioso, narcisista, aficionado a las drogas y a las menores de edad. La película recuerda los biopics de rockeros, pero en el mundo de las autopistas de la información. Mejor película histórica: Ciudad de vida y muerte Un momento de Ciudad de vida y muerte Vivir es más difícil que morir, es la sentencia conclusiva de este film chino, que se puede definir como una galería de los horrores. El director Lu Chuan nos lleva a la ciudad de Nanking, en plena guerra chino-japonesa, para mostrarnos el brutal genocidio que en 1937 acabó con 300.000 civiles chinos. Hombres, mujeres y niños fueron objeto de las torturas, violaciones y asesinatos más cruentos que se pueda imaginar. La película recurre a un magnífico blanco y negro para contarnos, en un lenguaje narrativo y de montaje muy modernos, la tragedia de la guerra. Y lo hace desde la perspectiva de algunos personajes que tratan de humanizar un auténtico infierno. Y a pesar del horror que el espectador tiene que contemplar, el film es rico en elipsis y fueras de campo, que nos ahorra sufrimientos mayores. Algunos personajes son históricos, como el nazi -el Schlinder de este film- y otros, pura ficción. La película es larga y dura, rodada con maestría y con carácter propagandístico de ajuste de cuentas. Estamos ante una impactante obra, que se llevó la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián. Parece que el siglo XX está siendo sometido a un implacable juicio cinematográfico que está dejando cintas inolvidables. Juan Orellana Composición del Jurado Diseño de Antonio Mesquida Bajo la presidencia de monseñor César Franco, obispo auxiliar de Madrid, se reunió con el Director de Alfa y Omega, don Miguel Ángel Velasco, para decidir los Premios Alfa y Omega al mejor cine del año, el Jurado compuesto por: Álvaro Abellán García. Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Profesor de Formación Humanística y de Teoría de la Comunicación en la Universidad Francisco de Vitoria. Director de 10 Comunicación de LaSemana.es. Máster en Filosofía (summa cum laude et honore) por la Universidad Francisco de Vitoria. Juan Orellana. Director del Departamento de Cine de la Conferencia Episcopal Española. Presidente de SIGNIS ESPAÑA. Profesor Adjunto en la Universidad CEU San Pablo y director del Posgrado Universitario en Dirección Cinematográfica en la misma Universidad. Director de la revista Pantalla 90 y crítico de cine de Alfa y Omega, Páginas digital, Co-director del programa Pantalla grande de Popular TV y de la Cadena COPE. Colaborador de la agencia ACEPRENSA. Autor de diversos libros especializados. Teresa Ekobo. Crítica de cine en Alfa y Omega y en la Cadena COPE. Crítica de Pantalla 90, de la que ha sido Redactora Jefe varios años. Miembro de diversos Jurados SIGNIS en Festivales Internacionales de cine. Juan Manuel Blanch. Decano de la Facultad de Derecho de la Universidad CEU San Pablo. Catedrático de Derecho Romano. Académico correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. Socio de Honor de la asociación universitaria Universitas. Ninfa Watt. Doctora en Comunicación y licenciada en Periodismo y en Filología Hispánica. Profesora de Ética y Deontología y de Periodismo especializado en Información socio-religiosa y directora del Posgrado de Experto en Comunicación Social (Universidad Pontificia de Salamanca); colaboradora de la Cadena COPE, en el espacio de cine de El espejo; miembro del equipo de edición del Boletín de Doctrina Social de la Iglesia Cardenal Van Thuàn (Fundación Pablo VI). Ex directora de Vida Nueva y de Pantalla 90. José Ángel Cortés Lahera. Doctor en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense; estudios de Artes Liberales en la de Navarra. Cursos sobre escritura de guión con Linda Seger y Frank McAdams. Profesor en la CEU San Pablo, y en la Facultad de Comunicación de Navarra. Autor de, entre otros libros, Entrevistas con directores de cine italiano y La estrategia de la seducción. Ana Lanuza Avello. Doctora en Comunicación Audiovisual por la Universidad CEU San Pablo, licenciada en Comunicación Audiovisual y Técnico en Creatividad publicitaria, por la Universidad Francisco de Vitoria. Colaboradora de la cadena COPE, Alfa y Omega o el Grupo Intereconomía. Actualmente, es profesora de Narrativa Audiovisual, Escritura para los Medios de Comunicación y Documentación en la Universidad CEU San Pablo. www.parroquiasantamonica.com

Cine. Festival internacional de Berlín (2011), sección de cine infantil. En 2011 se aprecia una nostalgia del amor auténtico.



1 Cine. Festival internacional de Berlín (2011), sección de cine infantil. En 2011 se aprecia una nostalgia del amor auténtico. Cfr. Berlinale 2011: el cine infantil y juvenil subraya la añoranza de la familia Jose M. García Pelegrín, Aceprensa 17 Febrero 2011 Berlín. El Festival internacional de Berlín, conocido como “Berlinale”, se compone actualmente de ocho secciones. Si bien en la opinión pública tiene amplia repercusión sobre todo el concurso oficial, por la presencia de estrellas de Hollywood y por la entrega de los codiciados “Osos”, no menos interesante resultan las otras secciones. La del cine infantil (“Kplus”, concurso de filmes dirigidos a niños de hasta 14 años) y juvenil (“14plus”, con películas para jóvenes de 14 a 18 años) tiene especial interés por el público al que está destinado. En la edición de 2011 se han presentado 13 largometrajes en cada uno de esos dos concursos, a los que hay que añadir cortometrajes de diferente duración. En total, acudieron a Berlín personas de 30 países para presentar sus obras en “Kplus” o “14plus”. o El primer amor Los expertos parten de la base de que hoy en día las niñas se enamoran por primera vez a los 10 años. Este recurrente tema lo tratan en 2011 en particular dos filmes; en uno de ellos, la producción noruega “Jørgen + Anne = para siempre” (dirigida por Anne Sewitsky), que inauguró el concurso “Kplus”, la protagonista siente ese sentimiento cuando llega un compañero nuevo a su clase, Jørgen. Antes, como muestra el prólogo lleno de fantasía, los niños soñaban con ser princesas o vikingos; ahora, todo se ha vuelto más complicado, sobre todo para Anne, que siente los celos de la guapa de la clase, Ellen. Si en “Jørgen + Anne” todo gira alrededor de ese primer amor, otra película también noruega (“El portero del Liverpool”, de Arild Andresen) combina este tema con otras cuestiones asimismo presentes en la vida de un adolescente: con mucho humor, trata de Jo, un chico de 13 años, bastante temeroso; no solo le da miedo jugar al fútbol, sino sobre todo le infunde pánico su compañero Tom Erik: ante la perspectiva de recibir una paliza, prefiere hacerle los deberes. Además de por las ecuaciones matemáticas, siente pasión por los cromos de fútbol: su gran sueño es conseguir el del portero de los “reds” (Pepe Reina). Sin embargo, cuando aparece nueva en la clase Mari, que no solo tiene tanta afición a las matemáticas como Jo, sino que también es una gran jugadora de fútbol, el chaval se ve obligado a replantearse sus prioridades. o Niños en situaciones difíciles En pasadas ediciones de la Berlinale, predominaban filmes con niños que han de enfrentarse a situaciones muy difíciles; si bien en 2011 aparecen en menor número, también puede verse cómo en muchos lugares del mundo la infancia está unida a graves problemas. Por ejemplo, en el filme polacojaponés Jutro będzie lepiej (“Mañana, todo será mejor”) unos niños rusos abandonados y que viven en la calle tratan de superar por todos los medios la frontera que les separa de Polonia. Aunque, con sus dos horas, al filme le sobra metraje y la narración es repetitiva, la directora Dorota Kędzierzawska sabe sacar partido del desparpajo de los pequeños actores. Siguiendo la tradición del cine iraní con su eterno tema de niños y guerra, en “Viento y niebla” Mohammad Ali Talebi trata de Shouka y Sahand, a quienes su padre lleva con el abuelo, tras la muerte de su madre. A pesar de que Shouka, la mayor, cuida con mucho cariño de su pequeño hermano y en los montes rodeados de niebla se encuentran a salvo, Sahand es presa de recuerdos dolorosos, que el director muestra en flashbacks. o Familia La familia suele desempeñar un papel central en el cine infantil. En la producción israelí “El diluvio” (dirección: Guy Nattiv), una familia en crisis vuelve a unirse, después de que el hijo mayor, autista, regrese a casa de modo inesperado. Su hermano menor, Yoni, se muestra al principio poco entusiasmado con la idea, Shanzha shu zhi lian, de Zhang Yimou (China) 2 pues ya tiene suficientes problemas con la inminente celebración de su Bar Mitzvah; sin embargo, poco a poco descubre la responsabilidad por su hermano mayor. En “El hombre más fuerte de Holanda”, de Mark de Cloe, Luuk siente añoranza por el padre que nunca conoció y sale a buscarlo por su propia cuenta. En el filme franco-belga A Pas de Loup, Cathy, de 6 años de edad, se siente desatendida por sus padres. El poético film de Olivier Ringer sorprende por su originalidad: toda la película es un único monólogo de la pequeña Cathy. Un lenguaje visual muy particular caracteriza también al filme francés de animación Une vie de chat, de Alain Gagnol y JeanLoup Felicioli: con un trazo sencillo a primera vista, produce un efecto muy sugerente gracias a los contrastes de claroscuro y a la extraordinaria animación. Como el pasado año, también en la edición de 2011 se presenta un filme documental: la producción filipina Sampaguita describe la vida de niños que en Quiapo, el casco antiguo de Manila, venden la flor nacional sampaguita en plena calle y en medio de un denso tráfico. o Búsqueda de la propia identidad Predominaban en pasadas ediciones filmes en que los adolescentes parecían estar ansiosos de probar todo lo que les está vedado (alcohol, drogas, sexo...). En 2011 se aprecia una nostalgia del amor auténtico. El concurso lo inauguró la producción australiana Griff the Invisible, de Leon Ford, sobre un muchacho tímido que por las noches se convierte en un superhéroe. Bajo la superficie de este cuento de atractiva factura visual, el filme presenta también una bella historia de amor entre la realidad y la fantasía. Con una historia de amor, de alto valor emocional, en los tiempos de la revolución cultural china, regresa Zhang Yimou – tras su paso por el cine de artes marciales– al tema que mejor conoce: con un lenguaje formal muy poético, suaves colores y bellos paisajes, Shanzha shu zhi lian (“Bajo el espino”) recuerda los grandes filmes del maestro chino como ¡Vivir! (1994) o El camino a casa (1999). En búsqueda de su propia identidad se encuentra no solo el protagonista de Griff the Invisible: el tema por antonomasia del cine juvenil está presente, también en 2011, en prácticamente todo el programa. Por ejemplo, en el filme británico West is West de Andy De Emmony, Sajid, el hijo menor de Papa Khan, ha de acompañar a este en un viaje a sus raíces culturales, a Pakistán. El muchacho británico, que con su empolvado uniforme inglés parece absolutamente fuera de lugar, encuentra pronto nuevas amistades. La búsqueda de su madre es lo que incita a ponerse en camino al protagonista de la producción venezolano-peruana El chico que miente; la búsqueda de la propia identidad y el estar en marcha continuamente se funden en una historia de gran fuerza visual debido a los bellos paisajes, pero también muy emotiva, gracias al extraordinario joven actor. Un protagonista muy destacado es también el muchacho que encarna a Robbie, de 15 años, que en el filme norteamericano de Matthew Gordon The Dynamiter vive con su medio-hermano y su abuela en una casa destartalada en los más profundos Estados Unidos. Robbie tendrá que encontrar su propio camino, también distanciándose de su hermano mayor Lucas. A pas de loup, de Olivier Ringer (FranciaBélgica) Viento y niebla, de Mohammad Ali Talebi (Irán) 3 o Maternidad joven Un road movie muy particular es el filme australiano Red Dog (dirección: Kriv Stenders), que narra la historia de un perro en la década de 1970, con bellos paisajes y mucho humor, para nada similar a las historias de animales de la factoría Disney. También en el concurso de “14plus” se presentó un documental: Mit dem Bauch durch die Wand, de la directora suiza Anka Schmid, retrata a tres jóvenes madres, Sandra, Jasmine y Jennifer, quienes quedaron encintas con 17 años. La reacción de los padres de las criaturas difiere de un caso a otro: uno de ellos se decide a fundar una familia (contraen matrimonio y al final del documental están esperando el segundo hijo); el segundo no acaba de decidirse a llevar una vida en común con madre e hijo, y el tercero desaparece en seguida del campo visual. Un filme muy optimista, que anima a sobreponerse a todo tipo de dificultades para sacar adelante el embarazo y que lo hace con imágenes divertidas y sugerentes, como la del bebé en brazos de la profesora mientras la madre hace un examen escrito. Mientras que en ediciones pasadas los filmes infantiles y juveniles solían tratar de mundos virtuales, en la Berlinale 2011 Facebook, Internet o los videojuegos no desempeñan papel alguno. El mundo real parece ser suficientemente emocionante. Entrevista con Maryanne Redpath, directora de la sección “Generation” de la Berlinale desde 2008. — A diferencia de años pasados, los filmes de Kplus y 14plus de 2011 tienen como escenario nuestro mundo, no el virtual: Facebook, Internet, etc. apenas tienen importancia. ¿A qué cree que es debido? — Los viajes que han de realizar muchos de los protagonistas en su propia cabeza se pueden comparar con la profundización en mundos virtuales: se trata de descubrir el propio yo, bien en el espacio protegido de un mundo de fantasía o bien abandonando el mundo real para encontrar un supuesto refugio seguro. Que este año el viaje se produzca más en la cabeza que en el ordenador, puede deberse a una casualidad. — Algunos filmes tienen como escenario el pasado; p.ej. el de Zhang Yimou se desarrolla durante la revolución cultural… — La infancia y la juventud son fenómenos atemporales, unidos a retos universales en las diferentes épocas. Nos parece que para los espectadores de hoy supone una gran oportunidad observar cómo vivieron chicos de su edad en diferentes décadas y sistemas políticos. — En 2011 resulta difícil encontrar temas comunes, al margen de los clásicos: los niños sufren por la guerra, pero también por la falta de atención, por la ausencia del padre o de la madre (como en el filme venezolano “El chico que miente”). — Los temas son tan clásicos como los problemas a los que se ven expuestos los niños y los adolescentes en todo el mundo. En nuestra opinión, los caminos individuales que eligen los jóvenes protagonistas y las decisiones que toman hacen que los filmes seleccionados tengan algo muy especial. 4 — Con algunas excepciones (sobre todo “Jess + Moss”) el lenguaje formal parece ser más bien clásico... — Desde el punto de vista formal destacaría el modo radicalmente consecuente de narrar: hablan desde lo más profundo del alma infantil (A Pas de Loup), hacen que las reflexiones puedan verse y experimentarse (“Viento y niebla”, “Jess + Moss”). Y eligen géneros muy destacados: los superhéroes (Griff The Invisible), el melodrama político (Shanza Shu Zhi Lian), road movies (El chico que miente), westerns modernos (Apflickorna), o comedias negras (Skyskraber)... www.parroquiasantamonica.com

Cine. La película “There be dragons” (Encontrarás dragones), dirigida por Roland Joffé. El perdón y la reconciliación. “Hemos entrado en el siglo XXI y seguimos etiquetando de la misma forma. ¿No ha llegado el momento de compartir los mismos dolores? Mi oponente es la mismo tiempo un ser humano que merece todo el respeto”.



1 Cine. La película “There be dragons” (Encontrarás dragones), dirigida por Roland Joffé. El perdón y la reconciliación. “Hemos entrado en el siglo XXI y seguimos etiquetando de la misma forma. ¿No ha llegado el momento de compartir los mismos dolores? Mi oponente es la mismo tiempo un ser humano que merece todo el respeto”. Cfr. Entrevista de jose maria navalpotro a roland joffé, director de la misión y There be dragons (encontrarás dragones) Revista «mundo cristiano» WWW.EDICIONESPALABRA.ES /N. 604 Marzo de 2011 El 25 de marzo se estrena en España “Encontrarás dragones”, producida por Mount Santa Fe, precedida de una expectación de meses. Una película donde uno de los protagonistas principales es San Josemaría Escrivá. Una película donde el director, el británico Roland Joffé, parece volver por sus fueros de cine que deja huella. Joffé, quien sorprendiese a críticos y espectadores con sus dos primeras películas (“La misión” y “Los gritos del silencio”), en un caso insólito de director que consigue nominaciones al Oscar –y cuatro estatuillas– en sus dos primeros trabajos. Ahora vuelve con una historia en la que se ha implicado personalmente, pues además de dirigirla, la produce y ha firmado el guión. Rodeado de un elenco de actores internacionales y españoles de renombre y de un equipo técnico donde se cuentan varios candidatos al Oscar, Joffé aborda una historia de odio, y perdón, una historia de santidad ambientada en la guerra civil españolaLa película incluye una atractiva trama romántica, y no faltan las escenas de acción. Pero eso es un envoltorio atractivo para las poderosas ideas de fondo que presenta: el perdón y la reconciliación, el concepto de paternidad, la esencia de la santidad. Resulta evidente que Roland Joffé se ha implicado. Y no deja de ser paradójico que un inglés haya sabido captar la necesaria idea de reconciliación en España; y que un judío agnóstico, como se define, haya conseguido profundizar y expresar el amor de Dios y aspectos básicos del fundador del Opus Dei. La conversación con Joffé no es en modo alguno un tránsito por lugares comunes o eslóganes comerciales. A su paso por Madrid, hace un alto en su rodaje en la India de su última película, “Singularity”. o ¿Por qué el título de “Encontrarás dragones”? Alude a la leyenda que se ponía en los antiguos mapas medievales en las zonas desconocidas: “Hic sunt Dragones” ("Aquí habitan dragones"). Parecía un título muy apropiado porque, cuando comencé el proyecto, me di cuenta de que me salía un poco del mapa hacia un territorio inexplorado: los temas de la santidad, y el pasado de otro país. La frase también sirve como una metáfora para un tema que recorre toda la película: la necesidad de enfrentarse a los desafíos fundamentales en la vida: la experiencia del odio y del rechazo, o el deseo de venganza y de justicia. Los dragones, en definitiva, son todo aquello que nos hace sufrir en nuestra vida, son invitaciones –o tentaciones— para actuar. Lo importante es saber cómo los encaramos. o ¿Por qué elige a san Josemaría, un sacerdote católico, para mostrar la idea de que amor puede cambiar el mundo? Interesante cuestión. Cabe preguntarse qué otra forma cabría de hacerlo, porque el mensaje de la película es típicamente cristiano. El mensaje cristiano más poderoso es el que habla no del poder, sino del poder del amor. El mensaje de Cristo es de amor y redención. Mi naturaleza agnóstica me dice que el amor es un punto álgido de la evolución, de modo que me cuesta ser crítico hacia una creencia religiosa que se basa en el amor. Es un mensaje que yo, que soy agnóstico científico, hallaría siempre excelente, extraordinario. Además, creo que hay algo muy especial en la época que le tocó vivir a Josemaría. Cuando estuve pensando en lo que verdaderamente implica la santidad, me di cuenta de que a cada santo se le ha presentado una temática distinta, propia. Y esa pregunta se ve condicionada por el marco histórico en el que le ha tocado vivir. o Y, según Vd., ¿en qué mundo le tocó vivir? La cuestión tiene una doble importancia porque san Josemaría siempre decía que a Dios se le encuentra igualmente fuera de la iglesia, en las cosas que hacemos día a día. Las tensiones de España en aquellos momentos derivaban casi todas de la revolución industrial. La industrialización produce un cambio de paradigma en las relaciones sociales. Comienza la producción industrial, la producción en cadena de maquinaria y de otros 2 productos. Pero se nos olvida un elemento muy importante de esa industrialización: la masificación de la forma de pensar. En el siglo XX, no sólo se producen en masa los coches, sino también el pensamiento político, tanto por parte de la izquierda como de la derecha. Se estampan, se forman, se troquelan, se sellan seres humanos, a quienes se les dice qué deben pensar, en función de su ideología. Quien no acata una determinada forma de pensar no se le considera buen miembro de un partido. Así funcionaban izquierda y derecha. Incluso, muchas veces, apropiándose de simbologías y figuras religiosas para expresarse. o ¿Y qué ve Vd. que hace san Josemaría? Como joven, con veintitantos años, lleva la contraria a este mensaje tan inhumano, tan despersonalizado. En ese momento de amenaza, se atreve a decir a los jóvenes que le seguían que, ante Dios, nunca pueden olvidar que la humanidad es lo que caracteriza a sus vecinos, aunque sus semejantes estén equivocados. La postura de quien razona: “Como piensa distinto, es inferior a mí, no tiene derechos” no se corresponde con un buen cristiano, dice Josemaría. No podemos abandonar el amor que merece cualquier otro ser humano sólo porque no esté de acuerdo con nosotros en su forma de pensar en la política. Esto, para un joven de los años treinta, con lo que estaban viviendo, es muy fuerte. Eso se convierte en el núcleo de santificación en torno al cual Josemaría se forma como persona. o Pero su historia no se centra sólo en el santo. Efectivamente. Hay otro aspecto que también me llamó la atención. Me parece que convertir a un santo en el foco principal de una historia era traicionar la misma idea de santidad, porque todo santo es cercano a otros. Es cierto que algunos se han enclaustrado o se han retirado de la vida mundana. Pero Josemaría, como otros, se dedicó a servir a los que le rodearon en vida. Luego centrar toda la historia exclusivamente en él habría sido traicionarle antes de empezar. Por eso quise preguntarme qué hacía él en esa sociedad. Y de ahí nace otra pregunta. Este hombre dice que Dios está presente en la vida cotidiana. Pero esa vida cotidiana donde se desarrolla es en medio de la guerra civil, sobre la cuál Dios parece no decirle gran cosa... Es un tema muy fascinante, que lleva a dos cuestiones: el problema del mal y el llamado silencio de Dios. o ¿Cómo se afronta el tema del mal en la película? Podría argumentarse: como existe el mal, y como Dios es omnipotente, no puedo aceptar a Dios porque, ¿cómo es capaz de permitirlo? Es un modo de razonar pobre, endeble, pero se usa. Es como atribuirle a Dios las propiedades de un relojero del siglo XVIII, quejarse de la calidad de los relojes que saca. Un sinsentido. En la película se muestra que, en un momento en que Josemaría parece perder la fe, en que Dios parece callar en medio del odio, conoce a una chica en la clínica del doctor Suils. Ella le dice: “Dios no te habla, ¿verdad?”. Le duele, porque es la verdad. “Dios es un monstruo” dice la chica. Terrible declaración, si no fuese tan chocante. Porque acto seguido, explica: “Si Él lo es todo… ¿quién soy yo para decir si es un monstruo?”. Así como los científicos afirman que preguntarse por lo que ocurrió antes de existir el tiempo es una pregunta científicamente irrelevante porque no existe respuesta, criticar a Dios porque existe el mal es no enterarse de nada de lo importante. El mal es una fuerza que logra algo. La cuestión, entonces, será qué es lo que consigue. Ella le dice: “Yo lucho contra Dios con amor”. Como la escena bíblica de Jacob luchando contra el ángel. Es teológicamente profundo. Es decir: No le culpo del mal, me hago responsable de cómo enfrentarme a los males que me encuentro en mi vida. Dios me ha enseñado –dice la chica– que tengo la fuerza en mi interior para enfrentarme a esto si quiero. Para mí eso es lo más profundo del cristianismo porque es enriquecedor. Creo que encaja con la idea de San Josemaría, de que cada uno tiene dentro de sí el potencial de ser santo: no hay nadie que no pueda serlo. En cierto modo, san Josemaría, que usaba mucho de metáforas, ve a esa mujer (Alina) como representación de la Virgen. Porque, si nos ponemos al pie de la Cruz, es muy interesante que nos fijemos no sólo en lo obvio, en el Crucificado, sino en la Madre, preguntarnos qué siente, intentar empatizar con sus sentimientos, con su Hijo, al que ha criado, al que ama, clavado en una cruz ante Ella. ¿Qué pensamientos podría tener? Esa es la idea del luchar “contra” Dios con amor. Ese mensaje de amor habla de la dignidad intelectual del cristianismo, que nos da la libertad para elegir. 3 o Supongo que esta idea se une a la de perdón, tan presente en la película. Uno de los preceptos –con el cual estoy absolutamente de acuerdo– del cristianismo resulta ser que la libre voluntad es característica del ser humano. Cuando pensaba en la película me preguntaba a cuántos conocía yo capaces de realizar actos santos. Y se me ocurrió que esa idea —decir que todos pueden hacer actos santos— es como un caramelo que se reparte a la gente para que se quede contenta. Pero lo cierto es que, mientras estaba reescribiendo una escena, apareció en la CNN una entrevista a una mujer ruandesa. Estaba sentada en torno a una mesa, tomando el té, con la entrevistadora en medio, que la presenta como una mujer que, en la contienda entre los hutus y los tutsis, habían asesinado a sus cinco hijos. Al otro lado de la mesa, un hombre, tal vez el esposo, el hermano. Pero la entrevistadora desvela que es el hombre que había matado a los cinco hijos. Un hombre a quien ella ha perdonado y que viene todos los viernes a tomar el té a su casa. La educada entrevistadora de la CNN le dice a la ruandesa que no entiende cómo puede perdonarle. Y contesta: “Mis hijos han muerto y tengo que pensar más allá de ellos. No perdonar a este hombre sería volver a vivir su muerte, porque perpetuaría aquél crimen”. Explica: “El crimen cometido es de una barbarie insoportable, pero no es inhumano, ya que lo hizo un humano que ahora siente una pena tremenda. Es una pena que debo aceptar”. Viendo esto, yo pensaba: esta mujer tan extraordinaria… es una mujer sencilla, una campesina, que entiende dónde está la verdad. Dos días después, también en la CNN, sale un palestino, cuyos hijos habían muerto “accidentalmente” durante un ataque israelí, y que ahora inauguraba una fundación para promover el entendimiento entre árabes e israelíes. Le preguntan por qué colabora y responde: “Precisamente porque mis hijos están muertos. Ya no tengo ninguna responsabilidad hacia ellos, sino hacia los que viven. Quiero asegurarme de que esto no vuelva a ocurrir. Quiero predicar con el amor y no con el odio”. Dos imágenes de dos personas normales y corrientes que actúan como santos. Es maravilloso. La reconciliación en España Ha abordado la guerra civil española. ¿Cómo ve el tema de la reconciliación en España? Como amigo y admirador de España me parece una cuestión de enorme importancia para este país. Me pregunto cómo no ha surgido aún un Nelson Mandela que pueda decir: ¿No sería hora de liberarse de la ideología? No se trata de negar que haya existido una guerra civil, o el dolor, sino de ver el pasado como una experiencia humana, y dejar de lado los ecos de los años treinta que aún reverberan. Alguien que diga a los españoles: Hemos entrado en un nuevo siglo y seguimos etiquetando igual, que si uno es anticlerical, que si es antiizquierda… ¿No ha llegado el momento en que los españoles digan: compartimos la misma historia, los mismos dolores…? Tiene que haber ya savia nueva para decir que mi oponente es, antes que nada, un ser humano que merece todo el respeto. Esa era la pregunta que rondaba mi cabeza. De algún modo queda representada en la película, donde he buscado crear algo muy real, pero sin dedos acusatorios que señalen a nadie. Es representar el bien y el mal que ambos bandos tuvieron. Dragones personales o Todos tenemos dragones. ¿Cuáles eran los de San Josemaría? Tenía dos o tres: podía ser colérico; y luego, sus dudas. Debió luchar mucho contra ambos. También hay otro, la burocracia de la Iglesia, de la que le podría hablar él mejor que yo. Y si a eso añadimos el enorme dragón de lo que estaba ocurriendo en la historia de España... o Vd. se califica de agnóstico. ¿Cree que necesitamos la religión? Esa cuestión me la planteó un joven. Me dijo que no necesitamos códigos éticos. Le pregunté: ¿Sabes qué fin tiene el sacrificio? Pues imagínate que te enamoras de una chica y le entregas tu corazón. Y de pronto un día, de 4 buenas a primeras, te dice: “Oye, te quiero dejar algo muy claro. Yo nunca sacrificaría nada por ti, el sacrificio no va conmigo”. Entrarías en duda. Dudarías realmente si te quería. Sin sacrificio no hay amor. Ni defensa ni ataque o Su película, ¿es una defensa del Opus Dei? Desde el principio decidí que la finalidad de la película no iba a ser la defensa del Opus Dei. Eso sería algo pueril, incluso innecesario. Explorar el pensamiento de un hombre canonizado que se expresa a través de la fundación de esta institución llamada Opus Dei, eso sí era ya una historia digna de ser contada. Pero, ¿qué interés podría tener la defensa del Opus Dei? o ¿Y ha cambiado su visión del Opus Dei después de la película? Descubrí sinceramente que en el Opus Dei, por lo que he visto, no existe algo generalizado que se pueda llamar el “pensamiento Opus”. No tiene una idea sobre la política, una forma de pensar respecto al arte, a la industria, a la literatura… Veo el Opus Dei como un grupo de personas que se unen para desarrollar una espiritualidad, para ayudarse mutuamente en ese camino para ser santos; no un grupo político o de poder. No se reúnen para hacer dinero, o para hacer que la Iglesia haga una cosa u otra. Todos tienen su propia conciencia y su propia voluntad y se forman sus propias opiniones. Con una gama tan completa de personas la tendencia general puede ser quizá más conservadora, o no. No sé. Lo que sí es cierto es que toda la gama de opiniones está representada: los he conocido de bastante de izquierdas, y de derechas. Y por ser miembros del Opus Dei están obligados a llevarse bien. El peligro está en que la gente interprete que las acciones de uno o varios miembros representan el pensamiento general. Es justo lo contrario de lo que quería Josemaría: eso, decía, sería aniquilar y anular la libertad de elegir de cada uno. o Entonces, ¿le ha echado por tierra algún mito? El Opus Dei para mí ha quedado mucho más claro. Un actor de los que entrevisté para un papel me comentó: “Roland, no sabes lo poderoso que es el Opus, de qué modo controlan la Iglesia”. —¿Y cómo lo logran?, le pregunté. ¿No son dos mil millones los católicos, y noventa mil los miembros del Opus Dei? —Están en el centro del poder, me contestó. —Ya. ¿Cuántos cardenales deberían tener para controlar el Vaticano, tres cuartas partes? —La mitad, me dijo. —Pues, si no me equivoco, hay un cardenal (en aquellos momentos), pon otro que simpatice o tal vez tres. ¿Y obispos? ¿La mitad también? ¿Y cuántos eran? Seis o siete. “Me haces sentirme ridículo”, me dijo el actor. Son cosas que no habría pensado de no haber hecho la película. De todos modos, advierto que tampoco es que tengan ninguna importancia en ella. Ahí lo que importa es la redención y el perdón. Paternidad o ¿Qué importancia da a la paternidad? Los diferentes aspectos de la figura del padre están muy bien reflejados en la película, por el personaje de San Josemaría, sus padres, Manolo Torres y Roberto. Creo que si hablamos de amor, es muy importante rodear a los niños de un amor que les enfrente a la realidad de la vida, que no se eche atrás en el momento de afrontar la muerte, que no intente falsear su vida de forma que no detecten los peligros… Convertir todo en un pastel es peligroso. Los padres de San Josemaría le ayudaron a enfrentarse a los azotes de la muerte y del sufrimiento con amor; no le riñeron cuando se enfadó por la muerte de su hermana, le dieron su cariño. A Manolo en cambio no le ofrecieron eso, y ni siquiera le ofrecen pistas sobre cómo enfrentarse a las dificultades que encontrará en la vida. Te guste o no, buena parte de la vida es dolorosa, por lo que si sólo enseñamos a nuestros hijos a evitar el sufrimiento, ¿no les estamos debilitando como personas? ¿No les estamos enseñando a evitar la vida? Si les enseñamos a enfrentarse al sufrimiento, a saber con qué armas han de hacerse fuertes, eso les ayudará a atravesar el túnel. El amor es la respuesta. ---- Cuando un productor ofreció a Joffé la posibilidad de dirigir una biografía sobre San Josemaría, su reacción fue: “No, gracias”. Estaba redactando la carta de respuesta, cuando cayó en su mano un DVD, parte del material que le había entregado. Decidió echarle un vistazo y vio uno de los encuentros públicos de San Josemaría con grupos 5 de gente. Una chica le decía que quería convertirse al Cristianismo pero que disgustaría a sus padres, judíos. Narra Joffé: “Josemaría la dice: ‘Hija mía, querer a tus padres es algo muy, muy querido por Dios. Él no te pide que les hagas infelices. No les hagas sentirse mal’. Vi ese momento y pensé: ‘Qué momento tan inesperado y maravilloso, particularmente de una organización que todo el mundo piensa que habría dicho lo contrario’”. Se puso a escribir una escena donde Josemaría se encuentra con un moribundo que le dice que es judío. Mientras escribía, pensaba: “Me encantaría ver esto en una película. Pero nunca lo veré si no soy yo quien la hace”. Así que en lugar de la primera carta, redactó otra diciendo que estaba interesado en el proyecto, a condición de tener completa libertad creativa. Cuando se adentró en la vida de San Josemaría y leyó los comienzos del Opus Dei en la época de la Guerra Civil, tiró todo lo que había escrito y reelaboró el guión, no tanto como un biopic –una biografía- sino como un drama épico en el que Josemaría es uno de los personajes principales. La financiación del proyecto fue otro desafío. A través de un amigo, conoció a Ignacio Gómez-Sancha, miembro del Opus Dei y gran admirador de sus películas, y con cierta experiencia financiera: entre otras cosas, había sido vicepresidente de la Bolsa de Madrid y había participado en la salida a Bolsa de numerosas empresas. Comprendió que Joffé era el hombre ideal para la película. Agnóstico, casado tres veces y socialista en su juventud, parecía poco probable que le acusasen de sectario a la hora de elaborar una película sobre un santo de la Iglesia católica. La odisea de Gómez-Sancha –y su socio Ignacio Núñez– por conseguir el dinero para la película, en medio de la crisis, merecería otra película aparte. www.parroquiasantamonica.com

Cine. «El estudiante», del director mejicano Roberto Girault. Película contra corriente, en la que se ensalza el valor del matrimonio, del amor para siempre, de la cultura de la vida. Es deliciosa en su mirada antropológica, más discutible es su tono emocional, que carga algo las tintas en lo sentimental y puede deslizarse en ciertos momentos hacia lo melodramático.



1 Cine. «El estudiante», del director mejicano Roberto Girault. Película contra corriente, en la que se ensalza el valor del matrimonio, del amor para siempre, de la cultura de la vida. Es deliciosa en su mirada antropológica, más discutible es su tono emocional, que carga algo las tintas en lo sentimental y puede deslizarse en ciertos momentos hacia lo melodramático. Cfr. «El estudiante», del director mejicano Roberto Girault.. El triunfo del amor. Alfa y Omega, no 727, 3 de marzo de 2011 El joven director mejicano Roberto Girault realiza una película contra corriente, en la que se ensalza el valor del matrimonio, del amor para siempre, la cultura de la vida, el respeto en las relaciones de pareja y la sabiduría de los ancianos Fotograma del film El estudiante se inspira en el abuelo de Gaston Pavlovich, socio de Girault, quien, en 2003, propuso la idea al director. Tras muchas dificultades, derivadas de la incorrección política de la cinta, Girault encontró los inversores necesarios para sacar adelante el proyecto. El argumento cuenta la historia de Chano, un anciano que decide matricularse en la universidad para estudiar Literatura. Su esposa, aunque no comprende la extravagante decisión de Chano, decide apoyarle en todo momento. Ya en la universidad, se integra en un grupo de estudiantes que, tras la previsible extrañeza inicial, enseguida le tomarán como un punto de referencia, no sólo académica, sino fundamentalmente en el plano personal. Otro referente indiscutible del film es la figura de Don Quijote, que inspira al personaje de Chano, un quijote de la era posmoderna. De hecho, no es casual que la película se haya rodado en Guanajuato, una ciudad mexicana llena de evocaciones cervantinas, amén de ser una población marcada por la vida universitaria, y poseedora de una luz y cromatismo muy cinematográficos. ChanoQuijote representa el ideal perdido, el hombre que mantiene vivo el cariño por su mujer año tras año, el caballero cortés y galán que trata a las mujeres como piedras preciosas, el amigo fiel y honesto, un hombre de una pieza. Roberto Girault pretendía hacer una película que reivindicara el romanticismo clásico de la edad dorada del cine, convencido de que el espectador medio sigue deseoso de historias blancas que ensalcen el amor puro y duradero frente a historias en las que el nihilismo tiene la última palabra. De hecho, en México, tras un par de semanas flojas tras su estreno, empezó a funcionar el boca a boca y alcanzó un éxito de público inimaginable. En realidad, ganó seis Diosas de Plata, que son los Premios que concede la crítica en México, fue elegida como Mejor Película en el Festival Tercer Milenio de Guadalajara (México), y obtuvo el Premio del Público en el Festival de cine latino de San Diego. En México, con sólo cien copias, fue vista por más de un millón de espectadores. 2 Cartel de El estudiante La película está protagonizada por un luminoso y veterano Jorge Lavat, que llevaba casi dos décadas retirado de la gran pantalla, y que en esta ocasión se rodea de un excelente elenco de jóvenes intérpretes, entre los que destaca Cristina Obregón, Siouzana Melikian o Jorge Luis Moreno. El estudiante es deliciosa en su mirada antropológica, pura y nítida en su desarrollo moral. Más discutible es su tono emocional, que carga algo las tintas en lo sentimental y puede deslizarse en ciertos momentos hacia lo melodramático. Lo cierto es que un porcentaje importante de los espectadores de todas las edades se deshace en lágrimas a lo largo del film. Quizá es excesivamente literaria en sus declamaciones, sobre todo de su didáctica voz en off. A pesar de todo, esta opera prima ha logrado contactar con un público cansado de cínico relativismo, y su DVD ha sido el más vendido del año en México. Juan Orellana www.parroquiasantmónica.com

Una voz del Opus Dei ante el estreno de “Encontrarás Dragones”.



1 Una voz del Opus Dei ante el estreno de “Encontrarás Dragones”. o Entrevista a Marta Manzi sobre la presentación del film de Roland Joffé ROMA, lunes, 14 de marzo de 2011 (ZENIT.org).- El 25 de marzo se estrena en España (en mayo en los Estados Unidos) la película “Encontrarás Dragones”, en la que san Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei, se convierte en uno de los personajes principales de un filme ambientado en buena parte durante la guerra civil española. Después de haber entrevistado al director, Roland Joffé (que ha dirigido películas como “La Misión”, “Los gritos del silencio” o “La ciudad de la alegría”), ZENIT ha querido saber cuál es el parecer del Opus Dei sobre esta producción. Para ello, hemos entrevistado a Marta Manzi, que trabaja desde 1992 en el Departamento de Comunicación del Opus Dei en Roma, donde se ocupa de las relaciones con medios internacionales. Madre de siete hijos, es también profesora de “Antropología de la diferencia” en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz. Atenta a las novedades del séptimo arte, colabora con una productora italiana en el análisis de guiones cinematográficos. –¿Le ha gustado “Encontrarás Dragones”? ¿Cuál ha sido su primera reacción ante una película que presenta al fundador del Opus Dei entre sus personajes principales? Marta Manzi: He aprendido mucho de la mirada lúcida con que un cineasta que se declara no creyente trata cuestiones relacionadas con la fe cristiana y, de modo más específico, con la vida de San Josemaría y los orígenes del Opus Dei. Joffé expresa de forma artística realidades espirituales profundas. Desde el punto de vista del cine, pienso que es una película rica en contenidos y emociones. El guión de Roland Joffé habla a todos: a través de las vidas paralelas de Josemaría Escrivá (Charlie Cox) y Manolo Torres (Wes Bentley), captura la atención e interpela sobre asuntos como el amor, la paternidad, la posibilidad de dar un rumbo diverso a tu vida y, sobre todo, un tema que me parece novedoso en la narrativa actual: el perdón. Plantea tantas cuestiones que, una vez acabada la proyección, se mantiene viva en la memoria. Como persona que trata de comunicar la realidad del Opus Dei, me digo: ahora me toca a mí completar el cuadro, y facilitar un conocimiento directo del santo real y de su mensaje. --¿Hasta qué punto es fiel a la realidad el retrato que hace Roland Joffé sobre San Josemaría? Marta Manzi: El film, en mi opinión, da un rostro convincente a ese sacerdote que yo he visto en sus primeros escritos de juventud, como “Camino” y “Santo Rosario”. Con su aproximación artística, Joffé me ayuda a ver de un modo nuevo el mensaje que procuro vivir desde hace 40 años. --Entonces, ¿va a colaborar la Obra en la difusión de “Encontrarás Dragones”? Marta Manzi: Sé que los productores la están mostrando a obispos, sacerdotes y líderes de opinión, que aprecian su mensaje sobre la fuerza renovadora del perdón y la imagen que transmite del sacerdocio, y la recomiendan a otros; y también -por supuesto- a personas de la Obra, y a numerosas instituciones sociales y educativas que se inspiran en el mensaje de San Josemaría. A la gran mayoría les ha gustado mucho y la están promoviendo con presentaciones, proyecciones, debates sobre el film y otras 2 iniciativas. Pero quizá haya otros miembros del Opus Dei que se esperaban otra cosa de la película: probablemente, habrá tantas opiniones y actitudes ante el film como personas hay en la Obra. --Desde su punto de vista, ¿se puede afirmar que la parte referida a San Josemaría es históricamente comprobable? Marta Manzi: La mayoría de hechos narrados sobre San Josemaría corresponden a episodios documentados y por tanto comprobables; al mismo tiempo, es claro que algunas de las situaciones y varios de los personajes con que interactúa son recreaciones del director y guionista. No es fácil retratar a una persona en dos horas de película, y por eso es necesario tomarse licencias artísticas. Le pongo un ejemplo: el joven Josemaría no acompañó en la muerte al judío Honorio que aparece en el film (Derek Jacobi), pero sí está muy documentado que asistió en la muerte a numerosos enfermos en los hospitales y suburbios de Madrid; además, las palabras que el joven sacerdote dice a Honorio, son muy parecidas a las que dirigió a judíos que encontró en sus viajes de catequesis por países de América: “yo amo mucho a los hebreos – solía decir, por ejemplo – porque amo a Jesucristo con locura, que es hebreo”. Se nota que detrás de cada escena hay abundante trabajo de documentación por parte del director y guionista. El mismo Joffé ha dicho que ha tratado de reflejar el alma y el ethos de Josemaría, y no tanto la historia cronológica, aunque de hecho la respeta en sus líneas principales. --Usted ha conocido personalmente al fundador del Opus Dei: ¿qué recuerdos le ha traído el Josemaría interpretado por Charlie Cox? Marta Manzi: Me impresiona que un actor inglés de 28 años me haga recordar a la persona que conocí a finales de los sesenta. Aparte de rasgos externos, como la mirada o la sonrisa, refleja acertadamente su carácter recio y amistoso. Y su naturalidad: cuando estabas con él, te sentías como un hijo con su padre. Era poco dado a las solemnidades; no lo veías como “el fundador”, sino como un sacerdote que te escuchaba, que bromeaba, hablaba de Dios y era cercano, como también se ve en la película. En 1970, junto a mi marido, le pedí consejo sobre un dilema personal: dedicarme de lleno a la familia o continuar con la carrera en la universidad. Me contestó sonriendo, en tono de simpática reprimenda: “vosotros, italianos, a veces, queréis que el cura os dé la respuesta a todo, y éste sacerdote no te la va a dar, porque ciertas cuestiones competen sólo a marido y mujer, y a nadie más”. Amaba la libertad, y que cada uno pechara con su propia responsabilidad. Recordé este episodio al ver la respuesta que da, en la película, cuando algunos jóvenes le piden una orientación política, y él se la niega, y les anima a usar el cerebro que Dios les ha dado. --En la película, San Josemaría ayuda a superar los conflictos y odios del momento, durante la guerra española, cosa que no debió ser fácil, teniendo en cuenta la persecución a que estaban sometidos los sacerdotes y religiosos. Marta Manzi: Creo que el film de Joffé refleja la experiencia de Josemaría Escrivá durante la guerra civil en España: un profundo dolor por los ataques a sacerdotes, religiosos y cristianos comunes que sufrieron persecución, junto a una conciencia viva de que ni siquiera en esas circunstancias trágicas se podía dar paso al odio o a la venganza. Tras la experiencia de la guerra, San Josemaría escribió: “No levantes jamás una cruz sólo para recordar que unos han matado a otros. Sería el estandarte del diablo. La Cruz de Cristo es callar, perdonar y rezar por unos y por otros, para que todos alcancen la paz”. 3 Numerosos son los testimonios escritos de esa época que muestran como su predicación mantuvo siempre una actitud de perdón y de acogida a todas las personas. A los jóvenes que le siguieron en aquellos años no les ofrecía un programa de reformas sociales o políticas. Algunos no entendieron esta actitud y lo dejaron. --¿Cuál ha sido la relación del Opus Dei con los realizadores del film? ¿Han colaborado con ellos? ¿Ha habido alguna participación económica de la Prelatura? Marta Manzi: En 2007 y 2008, el director y los productores de esta película vinieron varias veces a Roma, para buscar asesoramiento histórico, hablar con personas que conocieron a San Josemaría, visitar los lugares donde vivió, etc. Desde la oficina de comunicación se les ayudó en todo lo que se pudo, como solemos hacer con quien se toma la molestia de acudir a las fuentes. Desde entonces, les hemos facilitado fotografías, material audiovisual y otros documentos; y hemos procurado responder a todas sus preguntas. En cuanto a la financiación, los productores han dicho que han reunido a varias empresas televisivas y un fondo de capital riesgo con algo más de cien inversores, entre los que se encuentran algunas personas del Opus Dei, como ellas mismas han contado, y algunos que no son creyentes, como el mismo Joffé. La Prelatura no participa en este tipo de proyectos: las personas de la Obra que han participado en él, actúan a título personal, profesional. --Hay quien ha interpretado esta película como una respuesta al Código da Vinci. ¿Hay algo de cierto en ello? Marta Manzi: Habría que preguntarlo a Roland Joffé y a los productores. Por parte de la Oficina de comunicación del Opus Dei, el “Código Da Vinci” nos llevó a desarrollar una amplia acción informativa que dimos por cerrada en 2006: tratando de no perder el buen humor, se procuró aclarar la confusión sembrada sobre la Iglesia católica, sobre la persona de Cristo y sobre el Opus Dei. --¿Piensa que la película gustará a personas no católicas o no creyentes? Marta Manzi: Hay mensajes y personas que, precisamente por ser católicas, son universales. Pienso ahora en Juan Pablo II: dentro de poco -en su próxima beatificación- veremos una manifestación impresionante del impacto positivo de los santos en la vida de muchas personas. En mi opinión una película como ésta puede tocar muchos corazones porque afronta temas que no son propios de creyentes o no creyentes, de izquierdas o derechas: el dolor, el mal, la soledad, el rechazo... son temas que nos afectan a todos. --¿Qué le aconsejaría a una persona que oye hablar por primera vez de San Josemaría y que desee hacerse una idea real? Marta Manzi: Le aconsejaría en primer lugar el encuentro directo con sus homilías y con sus libros de meditación como “Camino”, “Surco” y “Forja”; a través de ellos muchas personas se han acercado a Jesucristo. Y le animaría a visitar la páginawww.josemariaescriva.info, en la que encontrará muchos recursos. También existe un canal con vídeos: www.youtube.com/josemariaescriva. Por Jesús Colina

El estudiante. Quijotesco, romántico y positivo, esta película exalta sin complejos un noble estilo de vida, de inspiración cristiana, delimitado por valores como el trabajo bien hecho, el respeto a la dignidad humana, el sentido purificador del sufrimiento y la caridad.




El estudiante. Quijotesco, romántico y positivo, esta película exalta sin complejos un noble estilo de vida, de inspiración cristiana, delimitado por valores como el trabajo bien hecho, el respeto a la dignidad humana, el sentido purificador del sufrimiento y la caridad. Director: Roberto Girault Guión: Roberto Girault. Intérpretes: Jorge Lavat, Norma Lazareno, Cristina Obregón, Pablo Cruz Guerrero, Siouzana Melikian. 95 min. Jóvenes. Jerónimo José Martín – Aceprensa – 3 Marzo 2011 Los Oscar 2011 han confirmado que conviene volver a los clásicos. Por ejemplo, al cantante mexicano Agustín Lara, que tenía muy claro que, en la vida, se ama “solamente una vez”. “Una vez, nada más / se entrega el alma / con la dulce y total / renunciación, / y cuando ese milagro realiza / el prodigio de amarse, / hay campanas de fiesta que cantan / en el corazón...”. ¿Le gusta a usted esta canción? ¿Cada vez que la escucha siente un pellizco en el estómago? Pues vaya a ver El estudiante: le encantará. Por el contrario, si considera ese bolero pasado de moda, sensiblero, cursi… entonces, evítela. Al protagonista de El estudiante le gusta Agustín Lara y también un clásico literario: el Quijote. Chano (Jorge Lavat) es un buen hombre de 70 años, culto y caballeroso, que vive en Guanajuato con su esposa Alicia (Norma Lazareno), a la que llama cariñosamente Sirenita. Atraído por una representación teatral del Quijote, Chano se inscribe en la universidad para estudiar Literatura. Tras el inicial golpe generacional, el simpático senior se va haciendo amigo de un grupo de chicos y chicas, a los que aconseja sobre la obra cervantina, sobre sus incipientes romances y sobre otros conflictos vitales, como un embarazo no deseado o una agresiva adicción a las drogas. Quijotesco, romántico y positivo, este precioso cuento moral exalta sin complejos un noble estilo de vida, de inspiración cristiana, delimitado por valores como el trabajo bien hecho, el respeto a la dignidad humana, el sentido purificador del sufrimiento y la caridad. Todo ello, expuesto por el debutante Roberto Girault a través de un guión elegante y sustancial, y de una luminosa puesta en escena, de esmerada planificación, que saca brillos a los bellos rincones de Guanajuato y extrae a sus actores unas interpretaciones frescas, veraces y emotivas. Redondea el conjunto la sugestiva banda sonora de Juan Langarica. A ciertos paladares, esta propuesta les resultará demasiado sentimental e idealista. Pero, en realidad, la película nunca oculta su condición de fábula “inspiracional” –como subraya su publicidad–, ni disimula su afán por hacer vibrar en cada escena las fibras más íntimas del alma, además con un oxigenante sentido del humor. Por eso no sorprende que El estudiante gozara de una enorme éxito en México – donde permaneció en cartel durante 22 semanas– ni que haya ganado muchos premios, incluidas seis Diosas de Plata –los galardones de la prensa mexicana–, entre ellas, a la mejor película y al mejor director. • Visitar la web oficial.

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