sábado, 10 de junio de 2017

Fe y vida (2). Arraigados en Cristo. Echar raíces significa volver a poner la confianza en Dios. La fe cristiana es, sobre todo, una relación personal con Jesucristo. Con su amistad la vida crece y se realiza en plenitud.



1 Fe y vida (2). Arraigados en Cristo. Echar raíces significa volver a poner la confianza en Dios. La fe cristiana es, sobre todo, una relación personal con Jesucristo. Con su amistad la vida crece y se realiza en plenitud. Cfr. Benedicto XVI, Mensaje para la XXVI Jornada Mundial de la Juventud 2011 en Madrid 6 de agosto de 2010 Tres imágenes: “Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe” (cf. Colosenses 2, 7) o “Arraigado” evoca el árbol y las raíces que lo alimentan; B) “edificado” se refiere a la construcción; C) “firme” alude al crecimiento de la fuerza física o moral. Las tres expresiones están en pasivo: quiere decir que es Cristo mismo quien toma la iniciativa de arraigar, edificar y hacer firmes a los creyentes. Para poner de relieve la importancia de la fe en la vida de los creyentes, quisiera detenerme en tres términos que san Pablo utiliza en: «Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe» (cf. Col 2, 7). Aquí podemos distinguir tres imágenes: “arraigado” evoca el árbol y las raíces que lo alimentan; “edificado” se refiere a la construcción; “firme” alude al crecimiento de la fuerza física o moral. Se trata de imágenes muy elocuentes. Antes de comentarlas, hay que señalar que en el texto original las tres expresiones, desde el punto de vista gramatical, están en pasivo: quiere decir, que es Cristo mismo quien toma la iniciativa de arraigar, edificar y hacer firmes a los creyentes. o Primera imagen: el árbol y las raíces que lo alimentan. ¿Cuáles son nuestras raíces? La fe cristiana es sobre todo una relación personal con Jesucristo. La primera imagen es la del árbol, firmemente plantado en el suelo por medio de las raíces, que le dan estabilidad y alimento. Sin las raíces, sería llevado por el viento, y moriría. ¿Cuáles son nuestras raíces? Naturalmente, los padres, la familia y la cultura de nuestro país son un componente muy importante de nuestra identidad. La Biblia nos muestra otra más. El profeta Jeremías escribe: «Bendito quien confía en el Señor y pone en el Señor su confianza: será un árbol plantado junto al agua, que junto a la corriente echa raíces; cuando llegue el estío no lo sentirá, su hoja estará verde; en año de sequía no se inquieta, no deja de dar fruto» (Jer 17, 7-8). Echar raíces, para el profeta, significa volver a poner su confianza en Dios. De Él viene nuestra vida; sin Él no podríamos vivir de verdad. «Dios nos ha dado vida eterna y esta vida está en su Hijo» (1 Jn 5,11). Jesús mismo se presenta como nuestra vida (cf. Jn 14, 6). Por ello, la fe cristiana no es sólo creer en la verdad, sino sobre todo una relación personal con Jesucristo. El encuentro con el Hijo de Dios proporciona un dinamismo nuevo a toda la existencia. Cuando comenzamos a tener una relación personal con Él, Cristo nos revela nuestra identidad y, con su amistad, la vida crece y se realiza en plenitud. Existe un momento en la juventud en que cada uno se pregunta: ¿qué sentido tiene mi vida, qué finalidad, qué rumbo debo darle? Cuando comenzamos a tener una relación personal con Él, Cristo nos revela nuestra identidad y, con su amistad, la vida crece y se realiza en plenitud. Existe un momento en la juventud en que cada uno se pregunta: ¿qué sentido tiene mi vida, qué finalidad, qué rumbo debo darle? Es una fase fundamental que puede turbar el ánimo, a veces durante mucho tiempo. Se piensa cuál será nuestro trabajo, las relaciones sociales que hay que establecer, qué afectos hay que desarrollar… En este contexto, vuelvo a pensar en mi juventud. En cierto modo, muy pronto tomé conciencia de que el Señor me quería sacerdote. Pero más adelante, después de la guerra, cuando en el seminario y en la universidad me dirigía hacia esa meta, tuve que reconquistar esa certeza. Tuve que preguntarme: ¿es éste de verdad mi camino? ¿Es de verdad la voluntad del Señor para mí? ¿Seré capaz de permanecerle fiel y estar totalmente a disposición de Él, a su servicio? Una decisión así también causa sufrimiento. No puede ser de otro modo. Pero después tuve la certeza: ¡así está bien! Sí, el Señor me quiere, por ello me dará también la fuerza. Escuchándole, estando con Él, llego a ser yo mismo. No cuenta la realización de mis propios deseos, sino su voluntad. Así, la vida se vuelve auténtica. www.parroquiasantamonica.com

Fe y vida (3). Edificados en Cristo. La edificación de la vida sobre la Palabra de Dios. Confiando en el Él y poniéndola en práctica, Cristo es el verdadero amigo con quien compartir el camino de la vida.



1 Fe y vida (3). Edificados en Cristo. La edificación de la vida sobre la Palabra de Dios. Confiando en el Él y poniéndola en práctica, Cristo es el verdadero amigo con quien compartir el camino de la vida. Cfr. Benedicto XVI, Mensaje para la XXVI Jornada Mundial de la Juventud 2011 en Madrid. 6 de agosto de 2010 Tres imágenes: “Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe”(cf. Colosenses 2, 7) o Segunda imagen: Edificados, la casa construida sobre los cimientos. La edificación de la vida sobre la Palabra de Dios. Como las raíces del árbol lo mantienen plantado firmemente en la tierra, así los cimientos dan a la casa una estabilidad perdurable. Mediante la fe, estamos arraigados en Cristo (cf. Col 2, 7), así como una casa está construida sobre los cimientos. En la historia sagrada tenemos numerosos ejemplos de santos que han edificado su vida sobre la Palabra de Dios. El primero Abrahán. Nuestro padre en la fe obedeció a Dios, que le pedía dejar la casa paterna para encaminarse a un país desconocido. «Abrahán creyó a Dios y se le contó en su haber. Y en otro pasaje se le llama “amigo de Dios”» (St 2, 23). Estar arraigados en Cristo significa responder concretamente a la llamada de Dios, fiándose de Él y poniendo en práctica su Palabra. Jesús mismo reprende a sus discípulos: «¿Por qué me llamáis: “¡Señor, Señor!”, y no hacéis lo que digo?» (Lc 6, 46). Y recurriendo a la imagen de la construcción de la casa, añade: «El que se acerca a mí, escucha mis palabras y las pone por obra… se parece a uno que edificaba una casa: cavó, ahondó y puso los cimientos sobre roca; vino una crecida, arremetió el río contra aquella casa, y no pudo tambalearla, porque estaba sólidamente construida» (Lc 6, 47-48). Intentad también vosotros acoger cada día la Palabra de Cristo. Escuchadle como al verdadero Amigo con quien compartir el camino de vuestra vida. Queridos amigos, construid vuestra casa sobre roca, como el hombre que “cavó y ahondó”. Intentad también vosotros acoger cada día la Palabra de Cristo. Escuchadle como al verdadero Amigo con quien compartir el camino de vuestra vida. Con Él a vuestro lado seréis capaces de afrontar con valentía y esperanza las dificultades, los problemas, también las desilusiones y los fracasos. Continuamente se os presentarán propuestas más fáciles, pero vosotros mismos os daréis cuenta de que se revelan como engañosas, no dan serenidad ni alegría. Sólo la Palabra de Dios nos muestra la auténtica senda, sólo la fe que nos ha sido transmitida es la luz que ilumina el camino. Acoged con gratitud este don espiritual que habéis recibido de vuestras familias y esforzaos por responder con responsabilidad a la llamada de Dios, convirtiéndoos en adultos en la fe. No creáis a los que os digan que no necesitáis a los demás para construir vuestra vida. Apoyaos, en cambio, en la fe de vuestros seres queridos, en la fe de la Iglesia, y agradeced al Señor el haberla recibido y haberla hecho vuestra. www.parroquiasantamonica.com

Fe y vida (4). Firmes en la fe. Cuando escuchamos su voz, construimos la civilización del amor, donde cada uno es respetado en su dignidad y crece la comunión. Somos liberados de lo que más atenaza nuestra vida, la esclavitud del pecado, y podemos amar a todos, incluso a los enemigos.



1 Fe y vida (4). Firmes en la fe. Cuando escuchamos su voz, construimos la civilización del amor, donde cada uno es respetado en su dignidad y crece la comunión. Somos liberados de lo que más atenaza nuestra vida, la esclavitud del pecado, y podemos amar a todos, incluso a los enemigos. Cfr. Benedicto XVI, Mensaje para la XXVI Jornada Mundial de la Juventud 2011 en Madrid. 6 de agosto de 2010 Tres imágenes: “Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe”(cf. Colosenses 2, 7) o Tercera imagen: firmes en la fe. La edificación de la vida con los cimientos de la fe en Dios. La experiencia enseña que el mundo sin Dios se convierte en un “infierno”, donde prevalece el egoísmo, las divisiones en las familias, el odio entre las personas y los pueblos, la falta de amor, alegría y esperanza. Cuando acogemos la presencia de Dios, le adoramos en verdad y escuchamos su voz, se construye concretamente la civilización del amor. Estad «arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe» (cf. Col 2, 7). La carta de la cual está tomada esta invitación, fue escrita por san Pablo para responder a una necesidad concreta de los cristianos de la ciudad de Colosas. Aquella comunidad, de hecho, estaba amenazada por la influencia de ciertas tendencias culturales de la época, que apartaban a los fieles del Evangelio. Nuestro contexto cultural, queridos jóvenes, tiene numerosas analogías con el de los colosenses de entonces. En efecto, hay una fuerte corriente de pensamiento laicista que quiere apartar a Dios de la vida de las personas y la sociedad, planteando e intentando crear un “paraíso” sin Él. Pero la experiencia enseña que el mundo sin Dios se convierte en un “infierno”, donde prevalece el egoísmo, las divisiones en las familias, el odio entre las personas y los pueblos, la falta de amor, alegría y esperanza. En cambio, cuando las personas y los pueblos acogen la presencia de Dios, le adoran en verdad y escuchan su voz, se construye concretamente la civilización del amor, donde cada uno es respetado en su dignidad y crece la comunión, con los frutos que esto conlleva. Hay cristianos que se dejan seducir por el modo de pensar laicista, o son atraídos por corrientes religiosas que les alejan de la fe en Jesucristo. Otros, sin dejarse seducir por ellas, sencillamente han dejado que se enfriara su fe, con las inevitables consecuencias negativas en el plano moral. El apóstol Pablo recuerda a los hermanos, contagiados por las ideas contrarias al Evangelio, el poder de Cristo muerto y resucitado. Este misterio es el fundamento de nuestra vida, el centro de la fe cristiana. Todas las filosofías que lo ignoran, considerándolo “necedad” (1 Co 1, 23), muestran sus límites ante las grandes preguntas presentes en el corazón del hombre. Por ello, también yo, como Sucesor del apóstol Pedro, deseo confirmaros en la fe (cf. Lc 22, 32). Creemos firmemente que Jesucristo se entregó en la Cruz para ofrecernos su amor; en su pasión, soportó nuestros sufrimientos, cargó con nuestros pecados, nos consiguió el perdón y nos reconcilió con Dios Padre, abriéndonos el camino de la vida eterna. De este modo, hemos sido liberados de lo que más atenaza nuestra vida: la esclavitud del pecado, y podemos amar a todos, incluso a los enemigos, y compartir este amor con los hermanos más pobres y en dificultad. Queridos amigos, la cruz a menudo nos da miedo, porque parece ser la negación de la vida. En realidad, es lo contrario. Es el “sí” de Dios al hombre, la expresión máxima de su amor y la fuente de donde mana la vida eterna. De hecho, del corazón de Jesús abierto en la cruz ha brotado la vida divina, siempre disponible para quien acepta mirar al Crucificado. Por eso, quiero invitaros a acoger la cruz de Jesús, signo del amor de Dios, como fuente de vida nueva. Sin Cristo, muerto y resucitado, no hay salvación. Sólo Él puede liberar al mundo del mal y hacer crecer el Reino de la justicia, la paz y el amor, al que todos aspiramos. www.parroquiasantamonica.com

Fe y vida (5). El sentido de la alegría y de la vida que nace del encuentro con Cristo. El encuentro con Jesús en los Sacramentos, en la lectura de los Evangelio y del Catecismo de la Iglesia Católica, en la oración, en el prójimo.



1 Fe y vida (5). El sentido de la alegría y de la vida que nace del encuentro con Cristo. El encuentro con Jesús en los Sacramentos, en la lectura de los Evangelio y del Catecismo de la Iglesia Católica, en la oración, en el prójimo. Cfr. Benedicto XVI, Mensaje para la XXVI Jornada Mundial de la Juventud 2011 en Madrid 6 de agosto de 2010 Tres imágenes: “Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe” (cf. Colosenses 2, 7) o Creer en Jesucristo sin verlo También para nosotros es posible tener un contacto sensible con Jesús, meter, por así decir, la mano en las señales de su Pasión, las señales de su amor, como sucedió a Tomás, uno de los doce apóstoles. a) El encuentro con Jesús en los Sacramentos de la Eucaristía, de la Penitencia; en el prójimo: en los pobres y en los enfermos, en los necesitados. En el Evangelio se nos describe la experiencia de fe del apóstol Tomás cuando acoge el misterio de la cruz y resurrección de Cristo. Tomás, uno de los doce apóstoles, siguió a Jesús, fue testigo directo de sus curaciones y milagros, escuchó sus palabras, vivió el desconcierto ante su muerte. En la tarde de Pascua, el Señor se aparece a los discípulos, pero Tomás no está presente, y cuando le cuentan que Jesús está vivo y se les ha aparecido, dice: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo» (Jn 20, 25). También nosotros quisiéramos poder ver a Jesús, poder hablar con Él, sentir más intensamente aún su presencia. A muchos se les hace hoy difícil el acceso a Jesús. Muchas de las imágenes que circulan de Jesús, y que se hacen pasar por científicas, le quitan su grandeza y la singularidad de su persona. Por ello, a lo largo de mis años de estudio y meditación, fui madurando la idea de transmitir en un libro algo de mi encuentro personal con Jesús, para ayudar de alguna forma a ver, escuchar y tocar al Señor, en quien Dios nos ha salido al encuentro para darse a conocer. De hecho, Jesús mismo, apareciéndose nuevamente a los discípulos después de ocho días, dice a Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo, sino creyente» (Jn 20, 27). También para nosotros es posible tener un contacto sensible con Jesús, meter, por así decir, la mano en las señales de su Pasión, las señales de su amor. En los Sacramentos, Él se nos acerca en modo particular, se nos entrega. Queridos jóvenes, aprended a “ver”, a “encontrar” a Jesús en la Eucaristía, donde está presente y cercano hasta entregarse como alimento para nuestro camino; en el Sacramento de la Penitencia, donde el Señor manifiesta su misericordia ofreciéndonos siempre su perdón. Reconoced y servid a Jesús también en los pobres y enfermos, en los hermanos que están en dificultad y necesitan ayuda. b) El encuentro con Jesús en la lectura de los Evangelios y del Catecismo de la Iglesia Católica, y en la oración. Entablad y cultivad un diálogo personal con Jesucristo, en la fe. Conocedle mediante la lectura de los Evangelios y del Catecismo de la Iglesia Católica; hablad con Él en la oración, confiad en Él. Nunca os traicionará. Entablad y cultivad un diálogo personal con Jesucristo, en la fe. Conocedle mediante la lectura de los Evangelios y del Catecismo de la Iglesia Católica; hablad con Él en la oración, confiad en Él. Nunca os traicionará. «La fe es ante todo una adhesión personal del hombre a Dios; es al mismo tiempo e inseparablemente el asentimiento libre a toda la verdad que Dios ha revelado» (Catecismo de la Iglesia Católica, 150). Así podréis adquirir una fe madura, sólida, que no se funda únicamente en un sentimiento religioso o en un vago recuerdo del catecismo de vuestra infancia. Podréis conocer a Dios y vivir auténticamente de Él, como el apóstol Tomás, cuando profesó abiertamente su fe en Jesús: «¡Señor mío y Dios mío!». www.parroquiasantamonica.com

Fe y vida (6) La victoria que nace de la fe es la del amor. Cuántos cristianos han sido y son un testimonio vivo de la fuerza de la fe que se expresa en la caridad: artífices de paz, promotores de justicia, animadores de un mundo más humano, un mundo según Dios. Se han comprometido en diferentes ámbitos de la vida social, con competencia y profesionalidad, contribuyendo eficazmente al bien de todos.



1 Fe y vida (6) La victoria que nace de la fe es la del amor. Cuántos cristianos han sido y son un testimonio vivo de la fuerza de la fe que se expresa en la caridad: artífices de paz, promotores de justicia, animadores de un mundo más humano, un mundo según Dios. Se han comprometido en diferentes ámbitos de la vida social, con competencia y profesionalidad, contribuyendo eficazmente al bien de todos. Cfr. Benedicto XVI, Mensaje para la XXVI Jornada Mundial de la Juventud 2011 en Madrid. 6 de agosto de 2010 Tres imágenes: “Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe” (cf. Colosenses 2, 7) o Sostenidos por la fe de la Iglesia, para ser testigos. «Cada creyente es como un eslabón en la gran cadena de los creyentes. Yo no puedo creer sin ser sostenido por la fe de los otros, y por mi fe yo contribuyo a sostener la fe de los otros» (Catecismo de la Iglesia Católica, 166). En aquel momento Jesús exclama: «¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto» (Jn 20, 29). Pensaba en el camino de la Iglesia, fundada sobre la fe de los testigos oculares: los Apóstoles. Comprendemos ahora que nuestra fe personal en Cristo, nacida del diálogo con Él, está vinculada a la fe de la Iglesia: no somos creyentes aislados, sino que, mediante el Bautismo, somos miembros de esta gran familia, y es la fe profesada por la Iglesia la que asegura nuestra fe personal. El Credo que proclamamos cada domingo en la Eucaristía nos protege precisamente del peligro de creer en un Dios que no es el que Jesús nos ha revelado: «Cada creyente es como un eslabón en la gran cadena de los creyentes. Yo no puedo creer sin ser sostenido por la fe de los otros, y por mi fe yo contribuyo a sostener la fe de los otros» (Catecismo de la Iglesia Católica, 166). Agradezcamos siempre al Señor el don de la Iglesia; ella nos hace progresar con seguridad en la fe, que nos da la verdadera vida (cf. Jn 20, 31). En la historia de la Iglesia, los santos y mártires han sacado de la cruz gloriosa la fuerza para ser fieles a Dios hasta la entrega de sí mismos; en la fe han encontrado la fuerza para vencer las propias debilidades y superar toda adversidad. De hecho, como dice el apóstol Juan: «¿quién es el que vence al mundo sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?» (1 Jn 5, 5). La victoria que nace de la fe es la del amor. Cuántos cristianos han sido y son un testimonio vivo de la fuerza de la fe que se expresa en la caridad. Han sido artífices de paz, promotores de justicia, animadores de un mundo más humano, un mundo según Dios; se han comprometido en diferentes ámbitos de la vida social, con competencia y profesionalidad, contribuyendo eficazmente al bien de todos. La caridad que brota de la fe les ha llevado a dar un testimonio muy concreto, con la palabra y las obras. Cristo no es un bien sólo para nosotros mismos, sino que es el bien más precioso que tenemos que compartir con los demás. En la era de la globalización, sed testigos de la esperanza cristiana en el mundo entero: son muchos los que desean recibir esta esperanza. Ante la tumba del amigo Lázaro, muerto desde hacía cuatro días, Jesús, antes de volver a llamarlo a la vida, le dice a su hermana Marta: «Si crees, verás la gloria de Dios» (Jn 11, 40). También vosotros, si creéis, si sabéis vivir y dar cada día testimonio de vuestra fe, seréis un instrumento que ayudará a otros jóvenes como vosotros a encontrar el sentido y la alegría de la vida, que nace del encuentro con Cristo. www.parroquiasantamonica.com

Fe y Vida (7). La calidad del encuentro de la Jornada Mundial de la Juventud 2011 en Madrid depende, sobre todo, de la preparación espiritual, de la oración, de la escucha en común de la Palabra de Dios y del apoyo recíproco.



1 Fe y Vida (7). La calidad del encuentro de la Jornada Mundial de la Juventud 2011 en Madrid depende, sobre todo, de la preparación espiritual, de la oración, de la escucha en común de la Palabra de Dios y del apoyo recíproco. Cfr. Benedicto XVI, Mensaje para la XXVI Jornada Mundial de la Juventud 2011 en Madrid. 6 de agosto de 2010 Tres imágenes: “Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe” (cf. Colosenses 2, 7) o Hacia la Jornada Mundial de Madrid Queridos amigos, os reitero la invitación a asistir a la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid. Con profunda alegría, os espero a cada uno personalmente. Cristo quiere afianzaros en la fe por medio de la Iglesia. La elección de creer en Cristo y de seguirle no es fácil. Se ve obstaculizada por nuestras infidelidades personales y por muchas voces que nos sugieren vías más fáciles. No os desaniméis, buscad más bien el apoyo de la comunidad cristiana, el apoyo de la Iglesia. A lo largo de este año, preparaos intensamente para la cita de Madrid con vuestros obispos, sacerdotes y responsables de la pastoral juvenil en las diócesis, en las comunidades parroquiales, en las asociaciones y los movimientos. La calidad de nuestro encuentro dependerá, sobre todo, de la preparación espiritual, de la oración, de la escucha en común de la Palabra de Dios y del apoyo recíproco. Queridos jóvenes, la Iglesia cuenta con vosotros. Necesita vuestra fe viva, vuestra caridad creativa y el dinamismo de vuestra esperanza. Vuestra presencia renueva la Iglesia, la rejuvenece y le da un nuevo impulso. Por ello, las Jornadas Mundiales de la Juventud son una gracia no sólo para vosotros, sino para todo el Pueblo de Dios. La Iglesia en España se está preparando intensamente para acogeros y vivir la experiencia gozosa de la fe. Agradezco a las diócesis, las parroquias, los santuarios, las comunidades religiosas, las asociaciones y los movimientos eclesiales, que están trabajando con generosidad en la preparación de este evento. El Señor no dejará de bendecirles. Que la Virgen María acompañe este camino de preparación. Ella, al anuncio del Ángel, acogió con fe la Palabra de Dios; con fe consintió que la obra de Dios se cumpliera en ella. Pronunciando su “fiat”, su “sí”, recibió el don de una caridad inmensa, que la impulsó a entregarse enteramente a Dios. Que Ella interceda por todos vosotros, para que en la próxima Jornada Mundial podáis crecer en la fe y en el amor. Os aseguro mi recuerdo paterno en la oración y os bendigo de corazón. www.parroquiasantamonica.com

El desierto espiritual. Los “corazones cobardes”: cuando perdemos la capacidad de oír y de hablar. El corazón debe estar abierto a la palabra del Señor para acoger así su presencia.. La educación en la fe y el testimonio de la fe. La atención a los signos de Dios: el más inmediato es ciertamente la atención al prójimo, según lo que dijo Jesús: "Cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis". La curación del sordomudo.



1 [Chiesa/Omelie1/Cuore/23B09CorazónCobardeDesiertoAbrirPalabraSeñorEducaciónTestimonioFeBXVI] El desierto espiritual. Los “corazones cobardes”: cuando perdemos la capacidad de oír y de hablar. El corazón debe estar abierto a la palabra del Señor para acoger así su presencia.. La educación en la fe y el testimonio de la fe. La atención a los signos de Dios: el más inmediato es ciertamente la atención al prójimo, según lo que dijo Jesús: "Cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis". La curación del sordomudo. Cfr. Benedicto XVI, Homilía en Valle Faul, Viterbo, 6 septiembre 2009, Domingo 23 del tiempo ordinario, ciclo B (…) o Abramos el corazón a la palabra del Señor y acojamos el don de su presencia. El "desierto", en su lenguaje simbólico, puede evocar los acontecimientos dramáticos, las situaciones difíciles y la soledad que no raramente marcan la vida; cuando el corazón pierde la capacidad de oir, de hablar … el corazón cobarde. Queridos hermanos y hermanas, cada asamblea litúrgica es espacio de la presencia de Dios. Los discípulos del Señor, reunidos para la santa Eucaristía, proclaman que él ha resucitado, está vivo y es dador de vida, y testimonian que su presencia es gracia, es tarea, es alegría. Abramos el corazón a su palabra y acojamos el don de su presencia. En la primera lectura de este domingo, el profeta Isaías (35, 4-7) anima a los "cobardes de corazón" y anuncia esta estupenda novedad, que la experiencia confirma: cuando el Señor está presente se despegan los ojos del ciego, se abren los oídos del sordo, el cojo "salta" como un ciervo. Todo renace y todo revive porque aguas benéficas riegan el desierto. El "desierto", en su lenguaje simbólico, puede evocar los acontecimientos dramáticos, las situaciones difíciles y la soledad que no raramente marca la vida; el desierto más profundo es el corazón humano cuando pierde la capacidad de oír, de hablar, de comunicarse con Dios y con los demás. Se vuelve entonces ciego porque es incapaz de ver la realidad; se cierran los oídos para no escuchar el grito de quien implora ayuda; se endurece el corazón en la indiferencia y en el egoísmo. Pero ahora —anuncia el profeta— todo está destinado a cambiar; esta "tierra árida" de un corazón cerrado será regada por una nueva linfa divina. Y cuando el Señor viene, dice con autoridad a los cobardes de corazón de toda época: "¡Ánimo, no temáis!" (v. 4). Aquí se enlaza perfectamente el episodio evangélico, narrado por san Marcos (7, 31-37): Jesús cura en tierra pagana a un sordomudo. Primero lo acoge y se ocupa de él con el lenguaje de los gestos, más inmediatos que las palabras; y después, con una expresión en lengua aramea, le dice: "Effatà", o sea, "ábrete", devolviendo a aquel hombre oído y lengua. Llena de estupor, la multitud exclama: "Todo lo ha hecho bien" (v. 37). En este "signo" podemos ver el ardiente deseo de Jesús de vencer en el hombre la soledad y la incomunicabilidad creadas por el egoísmo, a fin de dar rostro a una "nueva humanidad", la humanidad de la escucha y de la palabra, del diálogo, de la comunicación, de la comunión con Dios. Una humanidad "buena", como es buena toda la creación de Dios; una humanidad sin discriminaciones, sin exclusiones —como advierte el apóstol Santiago en su carta (2, 1-5)—, de forma que el mundo sea realmente y para todos "espacio de verdadera fraternidad" (Gaudium et spes, 37), en la apertura al amor al Padre común, que nos ha creado y nos ha hecho sus hijos y sus hijas. o La educación en la fe y el testimonio de la fe. La mente debe ir más allá del mundo sensible: este es el itinerario de la salvación, iluminado por la luz de la Palabra de Dios y alimentado por los sacramentos. Querida Iglesia de Viterbo, que Cristo, a quien vemos en el Evangelio abrir los oídos y desatar el nudo de la lengua al sordomudo, abra tu corazón y te dé siempre la alegría de la escucha de su Palabra, la valentía del anuncio de su Evangelio, la capacidad de hablar de Dios y de hablar así con los hermanos y las hermanas y, por último, el valor del descubrimiento del rostro de Dios y de su belleza. Pero para que esto pueda suceder —recuerda san Buenaventura de Bagnoregio, adonde iré esta tarde—, la mente debe "ir más allá de todo con la contemplación e ir más allá no sólo del mundo sensible, sino también más allá de sí misma" (Itinerarium mentis in Deum VII, 1). Este es el itinerario de salvación, iluminado por la luz de la Palabra de Dios y alimentado por los sacramentos, para todos los cristianos. La educación en la fe como vida en Cristo. El ser cristiano consiste en «aprender a Cristo». De este camino que también tú, amada Iglesia que vive en esta tierra estás llamada a recorrer, quisiera ahora retomar algunas líneas espirituales y pastorales. Una prioridad que interesa mucho a tu obispo es la educación en la fe, como búsqueda, como iniciación cristiana, como vida en Cristo. Es el "ser 2 cristianos" que consiste en el "aprender a Cristo" que san Pablo expresa con la fórmula: "Ya no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí" (Ga 2, 20). En esta experiencia están involucradas las parroquias, las familias y las diversas asociaciones. Están llamados a comprometerse los catequistas y todos los educadores; está llamada a dar su aportación la escuela, desde la primaria hasta la Universidad de Tuscia, cada vez más importante y prestigiosa, y en particular la escuela católica, con el Instituto filosófico-teológico "San Pedro". (…) Junto con la educación, el testimonio de la fe. "La fe —escribe san Pablo— actúa a través de la caridad" (Ga 5, 6). Desde esta perspectiva se hace visible la acción caritativa de la Iglesia: sus iniciativas, sus obras son signos de la fe y del amor de Dios, que es Amor, como he recordado ampliamente en las encíclicas Deus caritas est y Caritas in veritate. En este ámbito florece y se incrementa cada vez más la presencia del voluntariado, tanto en el plano personal como en el asociativo, que halla en la Caritas su organismo propulsor y educativo. (…) (…) o La atención a los signos de Dios El signo de Dios más inmediato es ciertamente la atención al prójimo, según lo que dijo Jesús: "Cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis" (Mt 25, 40). Quisiera aludir, por último, a una tercera línea de vuestro plan pastoral: la atención a los signos de Dios. Como hizo Jesús con el sordomudo, de igual modo Dios sigue revelándonos su proyecto mediante "hechos y palabras". Escuchar su palabra y discernir sus signos debe ser, por tanto, el compromiso de todo cristiano y de toda comunidad. El signo de Dios más inmediato es ciertamente la atención al prójimo, según lo que dijo Jesús: "Cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis" (Mt 25, 40). Además, como afirma el concilio Vaticano II, el cristiano está llamado a ser "ante el mundo testigo de la resurrección y de la vida del Señor Jesús, y signo del Dios vivo" (Lumen gentium, 38). Debe serlo en primer lugar el sacerdote, a quien Cristo ha escogido todo para él. Durante este Año sacerdotal, orad con mayor intensidad por los sacerdotes, por los seminaristas y por las vocaciones, para que sean fieles a la llamada. Asimismo, toda persona consagrada y todo bautizado debe ser signo del Dios vivo. Fieles laicos, jóvenes y familias, ¡no tengáis miedo de vivir y testimoniar la fe en los diversos ámbitos de la sociedad, en las múltiples situaciones de la existencia humana! (…) © Copyright 2009 - Libreria Editrice Vaticana

Fe y realidad. John Henry Newman. Encuentromadrid 2011. «La inteligencia de la fe, inteligencia de la realidad». Si queremos vivir sin traicionar a nuestro propio corazón, a nuestra razón y conciencia, necesitamos ampliar los horizontes de nuestras mentes a las grandes verdades, al significado. Una búsqueda apasionada de la verdad, en la que pone en juego la conciencia, la razón y el afecto. Todo el ser del hombre, con sus deseos y aspiraciones, se ve comprometido en esa búsqueda.



1 Fe y realidad. John Henry Newman. Encuentromadrid 2011. «La inteligencia de la fe, inteligencia de la realidad». Si queremos vivir sin traicionar a nuestro propio corazón, a nuestra razón y conciencia, necesitamos ampliar los horizontes de nuestras mentes a las grandes verdades, al significado. Una búsqueda apasionada de la verdad, en la que pone en juego la conciencia, la razón y el afecto. Todo el ser del hombre, con sus deseos y aspiraciones, se ve comprometido en esa búsqueda. Cfr. Exposición sobre el Beato John Henry Newman en el Encuentromadrid 2011- Sin miedo a buscar la verdad. Alfa y Omega n. 731, 31 de marzo de 2011 Mañana, en el Recinto Ferial de la Casa de Campo, arranca el Encuentromadrid 2011, uno de los eventos culturales más relevantes celebrados en Madrid, que organiza cada primavera Comunión y Liberación. Hubo más de 20.000 visitantes en 2010. La edición de este año -la 8ª- se abre, hasta el domingo, bajo el lema Inteligencia de la fe, inteligencia de la realidad, expresión tomada de un discurso de Benedicto XVI. Uno de los platos fuertes del programa es una exposición dedicada al Beato John Henry Newman, con el título El corazón habla al corazón El corazón habla al corazón. Éste fue el lema escogido por John Henry Newman cuando fue creado cardenal. La búsqueda de Dios es lo que caracterizó la vida de este célebre converso desde el anglicanismo. Newman sabía que el hombre está hecho para la verdad, y la propia vida del Beato es una búsqueda apasionada, en la que pone en juego la conciencia, la razón y el afecto. Todo el ser del hombre, con sus deseos y aspiraciones, se ve comprometido en esa búsqueda. Esta exposición nos lleva de la mano por toda la vida de John Henry Newman en su camino hacia la Verdad, y tiene la originalidad de mostrar la figura del cardenal británico como un profeta para nuestros tiempos. Así fue como lo presentó Benedicto XVI durante su viaje al Reino Unido el pasado mes de septiembre. El Papa visitó ese país con el propósito de hablar desde allí al corazón de Occidente, y puso 2 a Newman como ejemplo de alguien que desafió al relativismo con su búsqueda de la verdad. o Dividida en cuatro partes John Henry Newman (1801-1890): una vida cautiva de la verdad. Se comienza dando algunas pinceladas sobre el origen y personalidad de Newman y el camino de su conversión. Aquí se destaca la amistad con un grupo de universitarios que inician el Movimiento de Oxford, con el ideal de renovar la Iglesia anglicana. En 1845, se convierte al catolicismo, y su conversión le obliga a hacer frente a grandes renuncias, sufriendo separación, incluso entre sus nuevos hermanos católicos. Inglaterra (del siglo XVI al siglo XX): una historia de gracia. La segunda parte explica la historia dramática de la fe católica en Inglaterra desde la ruptura con Roma a principios del siglo XVI. Destacan Los mártires y el resurgimiento del pensamiento católico en el mundo artístico y literario inglés como expresión de su más profunda identidad. La Visita del Papa y la beatificación de Newman: el milagro del acontecimiento presente (16- 19 septiembre de 2010). Esta tercera parte es un montaje audiovisual sobre la Visita del Papa, Visita que ha supuesto una victoria sobre el prejuicio que, desde hacía 500 años, veía al catolicismo como un cuerpo extraño, enemigo del pueblo inglés. Benedicto XVI conmovió, rompió prejuicios y ayudó a un pueblo a redescubrir su identidad. Newman: profeta para nuestros tiempos. En esta parte final se explica que el acontecimiento histórico de la Visita del Papa ha puesto de manifiesto la capacidad del hecho cristiano de hablar al corazón del hombre moderno para descubrirle su verdadera identidad. La exposición, en definitiva, invita a descubrir a un hombre, John Henry Newman, cuya vida y pensamiento son un modelo especialmente válido para los hombres del siglo XXI. Es un recorrido apasionante en el actual contexto cultural. Como diría el propio Newman, si queremos vivir sin traicionar a nuestro propio corazón, a nuestra razón y conciencia, necesitamos ampliar los horizontes de nuestras mentes a las grandes verdades, al significado. Para eso, necesitamos maestros. Y ante todo, ser personas dispuestas a buscar la verdad. Raquel Martín Encuentromadrid 2011 Encuentromadrid 2011, que se celebra del 1 al 3 de abril, tiene este año como lema la expresión de Benedicto XVI Inteligencia de la fe, inteligencia de la realidad, que sirve para mostrar cómo la fe permite penetrar con mayor inteligencia y libertad en todos los aspectos de la vida. Hoy, jueves, a la 20 h., se celebrará una presentación, en el Auditorio Rafael del Pino (calle Rafael calvo, 39 A). Encuentromadrid destaca siempre por sus conferencias. El acto inaugural contará con Phillip Blond, director de ResPublica, y Lucía Figar, consejera de Educación de la Comunidad de Madrid. Habrá también ponentes de la talla del catedrático de Filosofía Massimo Borghesi, el sábado a las 13,15 h. Pero Encuentromadrid es, ante todo, un espacio de convivencia. Caben exposiciones, testimonios, debates... Y juegos, conciertos, cañas, gastronomía... Información:www.encuentromadrid.com

Sobre la fe y la razón. ¿Por qué ha perdido incidencia el cristianismo en el mundo? ¿Es porque faltan cristianos convencidos y convincentes, de ésos que no se dejan su fe en casa? ¿Acaso es la apatía general? ¿Hemos perdido la capacidad de asombro y de preguntarnos por el sentido de lo que nos rodea? El mundo necesita con urgencia testimonios que le saquen del letargo: éste es el diagnóstico que más ha podido escucharse en la última edición del Encuentromadrid, la propuesta cultural que, cada primavera, organiza el movimiento Comunión y Liberación. Se ha dado un fuerte empobrecimiento cultural en Occidente, paradójicamente en un tiempo de grandes avances tecnológicos.



1 Sobre la fe y la razón. ¿Por qué ha perdido incidencia el cristianismo en el mundo? ¿Es porque faltan cristianos convencidos y convincentes, de ésos que no se dejan su fe en casa? ¿Acaso es la apatía general? ¿Hemos perdido la capacidad de asombro y de preguntarnos por el sentido de lo que nos rodea? El mundo necesita con urgencia testimonios que le saquen del letargo: éste es el diagnóstico que más ha podido escucharse en la última edición del Encuentromadrid, la propuesta cultural que, cada primavera, organiza el movimiento Comunión y Liberación. Se ha dado un fuerte empobrecimiento cultural en Occidente, paradójicamente en un tiempo de grandes avances tecnológicos. Cfr. Se ha celebrado el Encuentromadrid 2011 - La fe ensancha la razón Alfa y Omega, n. 732, 7 de abril de 2011 ¿Por qué ha perdido incidencia el cristianismo en el mundo? ¿Es porque faltan cristianos convencidos y convincentes, de ésos que no se dejan su fe en casa? ¿Acaso es la apatía general? ¿Hemos perdido la capacidad de asombro y de preguntarnos por el sentido de lo que nos rodea? El mundo necesita con urgencia testimonios que le saquen del letargo: éste es el diagnóstico que más ha podido escucharse en la última edición del Encuentromadrid, la propuesta cultural que, cada primavera, organiza el movimiento Comunión y Liberación Un momento del acto de clausura del Encuentromadrid 2011 El lema de la edición del Encuentromadrid 2011, Inteligencia de la fe, inteligencia de la realidad, está tomando de un discurso del Papa Benedicto XVI al Consejo Pontificio para los Laicos. Se trata -explicó el Delegado del Gran Canciller para las instituciones académicas San Dámaso, don Javier Prades- de «recuperar la incidencia de la fe en la vida social», perdida o debilitada a raíz del divorcio entre fe y razón desde la modernidad. A la vez, es preciso resolver el divorcio en la propia vida personal de cada uno, de modo que la fe no quede relegada a una pequeña parcela. Una fe así no es relevante. «A nadie le interesa una fe que en mí mismo no abarca toda la realidad», añadió. No es un problema que deba preocupar sólo a los cristianos. El resultado de este proceso ha sido un fuerte empobrecimiento cultural en Occidente, paradójicamente en un tiempo de grandes avances tecnológicos. A raíz de esta secularización, el profesor Prades describe un debilitamiento de la razón, que se refleja «en la dificultad para reconocer y acoger la realidad tal como nos aparece inmediatamente, es decir, manifestando su fundamento misterioso, sin plegarla a una medida de lo que yo ya creo saber de antemano». Dicho así -reconoce- , el asunto «parece muy filosófico, pero las consecuencias son muy reales para la vida de todos nosotros. Nuestra experiencia del amor, de la enfermedad o de la muerte...», por ejemplo, cambian radicalmente cuando no se excluye de antemano ese misterio, que se nos aparece tras cada realidad, «como manifestando algo más». La propia concepción del hombre se ha empobrecido. «Si se debilita la percepción que tengo de la realidad, si me quedo en las apariencias, se debilita también la percepción que tengo de mí mismo. Se hace difícil que me perciba en toda la profundidad de lo que soy». o Pasión por el mundo 2 Una joven de los numerosos visitantes que acudieron a contemplar la exposición sobre el cardenal Newman Sólo una fe sin miedo a medirse con las exigencias de la razón, como pide el Papa, es capaz de llenar ese vacío. Así lo afirma el comunicado final de este Encuentromadrid, celebrado del 1 al 3 de abril, en la Casa de Campo: «Hemos podido experimentar que es posible ensanchar la razón más allá de los límites en los que habitualmente está encerrada por indiferencia, inercia, o por ciertos prejuicios culturales», se lee en el documento. «Cuando la dimensión religiosa se convierte en criterio de juicio crítico, se abre la perspectiva de liberación a que el hombre moderno aspira. Es esa búsqueda del sentido de las cosas la que puede responder a los retos históricos, la que nos pone en la mejor condición para afrontar los problemas que tiene nuestro país, la que nos permite encontrarnos con todos». Esa fe, explicó el filósofo italiano Massimo Borghesi, no puede ser autoritaria ni simple fruto de la costumbre; debe ser «una fe personal y libre», enraizada en el sentido religioso del hombre, en su inclinación natural a la búsqueda de sentido. Una fe así hace que «no seamos conformistas, sino inquietos». Y esto sólo puede ocurrir si existe una «pasión por el mundo», ya que, «si no amamos, el sentido religioso no tiene lugar. Es el afecto por una porción de la realidad lo que nos mueve». Y eso es justamente lo que ha querido mostrar el Encuentromadrid -explicó su Presidente, don Rafael Gerez-, «a través de la presencia de personas que documentan una humanidad distinta en todos los campos de la vida social: escuela y universidad, trabajo y empresa, política y compromiso en las instituciones». El caso de la educación, presente en todas las ediciones del Encuentro, refleja este planteamiento con claridad. «Educar es enseñar a conocer la realidad», afirma don Juan Ramón de la Serna, director del colegio John Henry Newman, de Madrid. «El fracaso escolar es el fracaso existencial, es la pérdida del interés por la vida; no puede reducirse a no superar una etapa académica». Todas las propuestas de Encuentromadrid presuponen, además, un modelo social participativo, de modo que cada cual aporte lo mejor de sí mismo. Ha destacado, en este sentido, la presencia de Philip Blond, asesor del Gobierno británico e ideólogo del proyecto Big Society. Frente al estatalismo asfixiante que promueve la izquierda, y el individualismo exacerbado que ha promovido a veces la derecha, Blond propone fomentar la participación a través del asociacionismo. «Si las personas se encuentran, se puede afrontar cualquier situación», dijo. Ricardo Benjumea Acogida a los inmigrantes Buscar la verdadera belleza une a los hombres Seis millones de inmigrantes viven en España. La mayoría han venido en busca de trabajo, pero también hay refugiados que huyen de la guerra y la tortura, con historias terribles a sus espaldas. Convivimos con ellos. Es algo que nos toca a todos a diario. Y podemos verlos como un problema o, por el contrario, acogerlos y 3 descubrirlos como posibilidad de un bien para nuestra vida. A partir de este planteamiento, Encuentromadrid abordó la cuestión de la inmigración en una mesa redonda en la que se mostraron tres experiencias de acogida que parten de la fe cristiana. El Centro de Integración y Participación hispano-dominicano en Tetuán, que gestiona la ONG Cesal, ha atendido a 6.000 inmigrantes, en sus cuatro años de actividad. Su director, don Raúl Jiménez, explicó que el método que sigue el centro es «partir de cada persona que se nos pone delante; de sus necesidades, capacidades, deseos y preocupaciones». A su juicio, éste es el único modo de reconstruir la vida de quienes escapan de las bandas violentas, o acuden a este lugar asfixiados por las enormes dificultades. Doña Maria Thèrèse Mitsindo, refugiada ruandesa e iniciadora de la Cooperativa Karibú que acoge en Roma mujeres que han sido víctimas de la violencia o de las redes de prostitución, relató: «Cuando una de estas mujeres llama a nuestra puerta, le preguntamos: ¿Quién eres tú verdaderamente?» Así comienza una relación que las ayuda a recuperar una estima por su propia vida y su historia. Y el sacerdote don Antonio Anastasio, párroco de San Juan Bautista, en Fuenlabrada (Madrid), habló de la insólita amistad que se ha fraguado entre algunos de sus feligreses y los inmigrantes musulmanes del barrio, que atraviesan por una situación dramática debido a la crisis y el paro. «No somos totalmente iguales ni totalmente diferentes. Somos iguales en el punto más determinante de nuestra humanidad: todos deseamos ser felices. La búsqueda de la verdadera belleza une a todos los hombres». Ignacio Santa María «Nuestro catolicismo es triste y burgués» Es el día de Navidad en Paraguay. El padre don Aldo trabaja con jóvenes delincuentes entre 13 y 16 años. Algunos han cometido delitos de sangre. El sacerdote don Julián de la Morena, de la Fraternidad San Carlos Borromeo -responsable de Comunión y Liberación en Iberoamérica-, celebró con ellos la festividad del Nacimiento de Jesús: «Ellos me ayudaron a entender qué era la Navidad: Dios envió a su Hijo al mundo por amor, sin que nosotros hiciésemos ningún mérito. Del mismo modo, nosotros estábamos amando a aquellos chicos. En aquel lugar había más conciencia celebrando la cena de Navidad que en muchas familias católicas». Éste es un testimonio de que La fe abre la inteligencia a la realidad, lema con el que rezaba el acto conclusivo del Encuentromadrid 2011. «La belleza del testimonio -que es la fe abierta a la inteligencia de la realidad- está en la caridad. Que alguien se movilice frente a la necesidad del otro es un hecho que puede llegar a fulminar toda la ideología del mundo», constató el sacerdote. Doña Marta Cartabia, profesora de Derecho Constitucional de la Universidad Bicocca, de Milán, aclaró que el problema radica en «entender la religión como un moralismo», lo que impide a la fe «irradiar luz sobre toda la vida de una persona». Muchos católicos tienen la personalidad dividida: «En casa tienen una cara; en el trabajo, otra; en la Iglesia otra...» Esta debilidad provoca que «nos encontremos al albur de la mentalidad que domina los ambientes en los que nos encontramos. Los católicos vamos a nuestros círculos a decir lo que no nos atrevemos a decir en público». En España, según don Julián de la Morena, abunda «un catolicismo triste y burgués. Como la sociedad está mal, buscamos oasis para vivir la fe», y puso de ejemplo la búsqueda de «buenos colegios para nuestros hijos, donde aislarlos del mundo, esperando que pase el temporal. Pero la Iglesia debe estar en la ciudad, y la vida cotidiana dentro de la Iglesia». Cristina Sánchez Protagonistas de la vida Se proyecta un video. Hablan pacientes de enfermedades muy graves, la mayoría terminales. Hablan sus familiares, con un dolor desgarrador. Alguna madre que ha visto morir a su hijo en brazos, tras una larga enfermedad. Hablan los profesionales sanitarios que trabajan día a día ante el sufrimiento y la enfermedad. Se hace un silencio contenido en la sala. El espectador piensa que no está preparado para mirar de frente el dolor y la muerte. ¡Qué fácil es hacer lo que hacen todos: mirar para otro lado! Sin embargo, los organizadores de este encuentro, sanitarios integrantes de la Asociación Medicina y Persona, han querido mirarlos de frente y mostrar esa cadena de testimonios que 4 certifican que la enfermedad es un drama, pero no una tragedia, y que, aun en las situaciones de mayor gravedad, el paciente puede ser protagonista de su vida. También se lo han querido mostrar a sus colegas, los profesionales sanitarios; aquellos que empezaron a ejercer su profesión con mucho ímpetu y vocación, pero que, tras convivir mucho tiempo con el dolor, se han terminado quemando y se olvidan de acompañar a los pacientes en su sufrimiento. Frente a la mentalidad que les recomienda no implicarse y no mojarse, hay sanitarios que han abrazado hasta el fondo a sus pacientes, mirando su Destino. Los han llevado de la mano, a lo largo de la enfermedad, a ellos y a sus familiares, hasta el último aliento. Si estuviéramos en los últimos meses o semanas de nuestra vida, ¿quién no quisiera ser cuidado así? Puede parecer el fin, pero cuando alguien nos mira así, aparece otra posibilidad en el horizonte: que la muerte no sea el fin, sino el inicio de una vida nueva, como señalaba el cardiólogo italiano Felice Achilli. Raquel Martín www.parroquiasantamonica.com

Sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Rafael Serrano, Aceprensa, 21 Marzo 2011



1 El crucifijo puede estar en la escuela pública. Las escuelas públicas italianas pueden seguir exhibiendo el crucifijo en las aulas, sin menoscabo de la libertad religiosa y de pensamiento de los no cristianos, ni de la neutralidad del Estado en materia de religión y creencias. Tal es el juicio definitivo e inapelable del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), con sede en Estrasburgo, competente en los casos relativos al Convenio Europeo de Derechos Humanos, del que son signatarios los países miembros del Consejo de Europa. Cfr. Sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Rafael Serrano, Aceprensa, 21 Marzo 2011 Las escuelas públicas italianas pueden seguir exhibiendo el crucifijo en las aulas, sin menoscabo de la libertad religiosa y de pensamiento de los no cristianos, ni de la neutralidad del Estado en materia de religión y creencias. Tal es el juicio definitivo e inapelable del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), con sede en Estrasburgo, competente en los casos relativos al Convenio Europeo de Derechos Humanos, del que son signatarios los países miembros del Consejo de Europa. La sentencia (1), hecha pública el 18 de marzo, contiene argumentos importantes que delimitan las exigencias de la laicidad, que no equivale a laicismo. Pues el secularismo es una de las convicciones posibles de los ciudadanos, entre las que el Estado debe mostrarse neutral para proteger la libertad de creencia. Así, la presencia de símbolos religiosos en una escuela pública puede o no ser conforme con la libertad ideológica de los alumnos y sus padres, según las circunstancias. Los Estados tienen en esto un margen de apreciación. Italia puede mantener la obligatoriedad del crucifijo en las aulas, que es también la norma en Austria y en unas pocas regiones europeas. Precisamente en Austria se dictó poco antes una sentencia del Tribunal Constitucional favorable al crucifijo. El caso (Lautsi y otros contra Italia), tiene origen en la demanda de Soile Lautsi, una madre atea que protestó contra la presencia del crucifijo en las clases de sus hijos de 14 y 12 años, alumnos de un centro público de Abano Terme, cerca de Padua. Su demanda fue rehusada por el consejo escolar y por la justicia italiana (cfr. Aceprensa, 8-03-2006). Entonces apeló al TEDH, que le dio la razón en primera instancia (cfr. Aceprensa, 9-11- 2009 y artículos relacionados). El gobierno italiano recurrió el fallo, y la Gran Sala del TEDH lo ha revocado. o Dos derechos fundamentales Primero es necesario precisar, como hacen los mismos jueces, que la sentencia se refiere solo a la presencia del crucifijo en las escuelas públicas, no en otros lugares. Se trata de ver si eso es compatible con el art. 2 del Procolo Adicional 1.º al Convenio Europeo de Derechos Humanos y con el art. 9 del Convenio mismo (2). El primer precepto se refiere al derecho a la educación, y señala: “El Estado, en el ejercicio de las funciones que asuma en el campo de la educación y la enseñanza, respetará el derecho de los padres a asegurar esta educación y esta enseñanza conforme a sus convicciones religiosas y filosóficas”. El otro artículo reconoce la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión, con el correspondiente derecho de las personas a manifestar su fe y sus convicciones en público y en privado, sin más límites que la seguridad, la moral pública o el respeto a los derechos de otros. En segundo lugar, la sentencia afirma que el secularismo o el ateísmo, como el de la demandante, puede perfectamente tener la En Italia, el crucifijo en las escuelas públicas no supone adoctrinamiento, pues no está asociado a ninguna enseñanza obligatoria sobre cristianismo y el ambiente escolar está abierto también a otras religiones 2 “fuerza, seriedad, coherencia e importancia” necesarias para ser considerado una convicción protegida por esos artículos. o Hay margen para decidir Con estos preliminares, los jueces comienzan su razonamiento señalando que el crucifijo es ante todo un símbolo religioso. El gobierno italiano había alegado que el crucifijo expresa además valores civiles según la tradición cultural y religiosa del país; pero eso no es decisivo, a juicio del Tribunal. Ahora bien, dice la sentencia, “no se han presentado pruebas al Tribunal de que la exhibición de un símbolo religioso en las paredes de las aulas tenga influencia en los alumnos, y por tanto no se puede concluir razonablemente si tiene o no efecto en personas jóvenes cuyas convicciones están aún en formación”. Con todo, es comprensible que la demandante viera en el crucifijo una falta de respeto a su derecho a asegurar la educación de sus hijos según las convicciones filosóficas de ella. Sin embargo, “la percepción subjetiva de la demandante no basta por sí misma para establecer una violación del art. 2 del Protocolo 1.º”. Los Estados deben compaginar el desempeño de sus funciones en educación con el derecho de los padres a asegurar que sus hijos reciben enseñanza conforme a sus convicciones religiosas o filosóficas. El modo de conciliar una y otra cosa cae dentro del margen de discrecionalidad que tienen los Estados, y ahí se incluye el espacio que se concede a la religión. El límite de ese margen es que las opciones que se tomen “no lleven a una forma de adoctrinamiento”. El crucifijo en las aulas públicas es, en principio, uno de los asuntos sobre los que las autoridades pueden decidir, y de hecho en Europa no hay unanimidad al respecto. La mayoría de los países o regiones no tienen norma expresa al respecto; en la Macedonia ex yugoslava, Francia y Georgia, los símbolos religiosos están prohibidos; Italia, Austria, algunos Länder alemanes y algunos cantones suizos mandan que esté puesto el crucifijo. ¿Es compatible este último caso con los derechos fundamentales? o Ausencia de adoctrinamiento Desde luego, al prescribir el crucifijo, Italia otorga a la religión mayoritaria del país una “visibilidad preponderante” en el ambiente escolar. Pero esto no supone por sí solo que haya adoctrinamiento. En dos sentencias anteriores, el TEDH admitió que se dé lugar preferente a la fe mayoritaria en los programas de asignaturas sobre ética, filosofía y religión: concretamente, al cristianismo en Noruega (caso Folgerø) y al islam en Turquía (caso Zengin). Sobre todo, la ausencia de adoctrinamiento se prueba por otros hechos. Primero, “un crucifijo en la pared es un símbolo esencialmente pasivo, y esto es importante a juicio del Tribunal, en particular con respecto al principio de neutralidad (...). No se le puede atribuir una influencia en los alumnos comparable al discurso didáctico o a la participación en actividades religiosas”. Segundo, la influencia del crucifijo se debe valorar en su contexto, a la luz de otras circunstancias. En Italia, el crucifijo no está asociado a ninguna enseñanza obligatoria sobre cristianismo, y el ambiente escolar está también abierto a otras religiones. Por ejemplo, no está prohibido el llamado velo islámico, se exime a los alumnos judíos de obligaciones escolares en sábado, es normal celebrar el principio y el fin del Ramadán en las escuelas donde hay alumnos musulmanes, se procura acomodo a las prácticas –como normas sobre alimentos–, se organizan clases de religión voluntarias para los distintos credos. Así, dice el fallo, “nada indica que las autoridades sean intolerantes con alumnos creyentes de otras religiones, no creyentes o con convicciones filosóficas no religiosas”. Tercero, “los demandantes [la madre y sus dos hijos] no han alegado que la presencia del crucifijo en las aulas haya favorecido la aparición de prácticas docentes con tendencia proselitista, ni que [los hijos] hayan oído nunca una alusión tendenciosa a tal presencia por parte de un profesor”. 3 Finalmente, el Tribunal señala que Lautsi “conservaba plenamente su derecho como madre a ilustrar y aconsejar a sus hijos, a ejercer con ellos sus funciones naturales de educadora y a guiarles por una vía acorde con sus propias convicciones filosóficas”. o La neutralidad no es una pared vacía Cabe deducir de la sentencia que en otras circunstancias no sería admisible la presencia del crucifijo en las aulas públicas, por ejemplo si se impusiera en un lugar donde ese símbolo tiene poca tradición, pues supondría una preferencia forzada por el cristianismo. Donde el crucifijo es tradicional, no merecería reparo salvo que fuera asociado a enseñanzas confesionales obligatorias, aunque en tal caso estas, no el crucifijo, serían lo que violara la libertad de pensamiento y religión. Por eso, la sentencia del TEDH señala que excluir de las escuelas públicas los símbolos religiosos no es la única fórmula compatible con la laicidad. Aunque el fallo no lo dice así, la práctica italiana es muestra de una neutralidad estatal que protege la libertad religiosa y de pensamiento precisamente permitiendo la presencia de distintos credos en el espacio público. No es evidente que prohibir la manifestación de todos sirva mejor a la aconfesionalidad del Estado o a la libertad de creencias de las personas. ____________________ (1) Ver texto de la sentencia (PDF): francés / inglés. (2) Cfr. texto en español del Convenio y sus protocolos (PDF). Artículos relacionados • Capillas universitarias en un Estado aconfesional Tomás Prieto Álvarez (25 Marzo 11) • El crucifijo, autorizado en escuelas de Austria Aceprensa (21 Marzo 11)

viernes, 9 de junio de 2017

Fiesta de la Santísima Trinidad Año A, 11 de junio de 2017



  • Fiesta de la Santísima Trinidad, Año A (2017). El contenido de nuestra fe: el deseo de descubrir elrostro de Dios. A) de Dios Padre, B) de Dios Hijo y C) de Dios Espíritu Santo. La fiesta de hoy nos invita a contemplar a Dios, no para alejarnos del mundo y de sus problemas, sino para conocerlo y recibir las indicaciones fundamentales para nuestra vida. Del nombre de Dios depende nuestra historia, de la luz de su rostro depende nuestro camino.

  • Cfr. Fiesta de la Santísima Trinidad Año A, 11 de junio de 2017

Éxodo 34, 4-6.8-9; 2 Corintios 13; 11-13; Juan 3, 16-18

Éxodo 34, 4b-6. 8-9: 4 En aquellos días, Moisés subió de madrugada al monte Sinaí, como le había mandado el Señor, llevando en la mano las dos tablas de piedra. 5 El Señor bajó en la nube y se quedó con él allí, y Moisés pronunció el nombre del Señor. 6 El Señor pasó ante él, proclamando: -«Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad.» 8 Moisés, al momento, se inclinó y le adoró 9 diciendo: -«Si he obtenido tu favor, que mi Señor vaya con nosotros, aunque ése es un pueblo de cerviz dura; perdona nuestras culpas y pecados y tómanos como heredad tuya.»2 Corintios 13, 11-13: 11 Alegraos, enmendaos, animaos; tened un mismo sentir y vivid en paz. Y el Dios del amor y de la paz estará con vosotros. Saludaos mutuamente con el beso ritual. Os saludan todos los santos. 13 La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo esté siempre con todos vosotros.
Juan 3, 16-18: 16 Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna. 17 Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. 18 El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.

El amor de Dios Padre,
la gracia del Señor Jesucristo,
la comunión del Espíritu Santo,
estén siempre con todos vosotros.
(2 Corintios 13, 13: segunda Lectura de la Misa de hoy)

  • Estas palabras forman parte del saludo inicial en la celebración eucarística. Y la acabamos con la
bendición del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
  • También nos resulta familiar a los cristianos la referencia a la Trinidad, porque cada vez que hacemos la
señal de la cruz, pronunciamos el nombre de Dios Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Y si se hace con atención y verdadera fe, queda claro el significado: se quiere manifestar que lo que se hace - el principio de un trabajo, el principio del día, antes de las comidas, cuando se emprende un viaje, etcétera -, o lo que se recibe - los sacramentos, por ejemplo -, se hace o se recibe «en el nombre de», es decir «por la autoridad», o «por el poder» o «por gracia», del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
  • En el umbral de nuestra vida se nos dijo: "Yo te bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu
Santo…
Y en el momento del fallecimiento: "Parte, alma cristiana, de este mundo, en el nombre del Padre que te ha creado, del Hijo que te ha redimido, del Espíritu Santo que te ha santificado…."
  • Y entre estos dos extremos: en el nombre de la Trinidad los novios se unen en el matrimonio, en el
nombre de la Trinidad recibimos el sacramento del sacerdocio ministerial los sacerdotes, en el nombre de la Trinidad son remitidos pecados de todos en el sacramento de la Reconciliación…


1. El contenido de nuestra fe: el deseo de descubrir el rostro de Dios. A) de Dios Padre, B) de Dios Hijo y C) de Dios Espíritu Santo.

  • A) Uno de los rasgos de ese rostro es que Dios Padre es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad.

  • Primera Lectura (Éxodo 34, 6-7): “El Señor pasó ante Moisés, proclamando: -«Señor, Señor, Dios
compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad»”.
  • “El concepto de « misericordia » tiene en el Antiguo Testamento una larga y rica historia.

  • Juan Pablo II, Enc. Dives in misericordia, 4: “El concepto de « misericordia » tiene en el Antiguo
Testamento una larga y rica historia. Debemos remontarnos hasta ella para que resplandezca más plenamente la misericordia revelada por Cristo. (...) La miseria del hombre es también su pecado. El pueblo de la Antigua Alianza conoció esta miseria desde los tiempos del éxodo, cuando levantó el becerro de oro. Sobre este gesto de ruptura de la alianza, triunfó el Señor mismo, manifestándose solemnemente a Moisés como « Dios de ternura y de gracia, lento a la ira y rico en misericordia y fidelidad » (Ex 34,6). Es en esta revelación central donde el pueblo elegido y cada uno de sus miembros encontrarán, después de toda culpa, la fuerza y la razón para dirigirse al Señor con el fin de recordarle lo que Él había revelado de sí mismo (Cfr. Num 14, 18; 2 Par 30, 9; Neh 9, 17; Sal 86 (85), 15; Sab 15, 1; Eclo 2, 11; Jl 2, 13.) y para implorar su perdón”.
  • Encontramos el contenido de ese amor en el Evangelio de hoy (Juan 3,16), según revelación del mismo Jesús: “Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna.”.

  • Encontramos el contenido de ese amor en el Evangelio de hoy (Juan 3,16), según revelación del
mismo Jesús: “Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna.”. Es una iniciativa gratuita de parte de Dios, Dios es amor y es quien primero nos ha amado, como explica san Juan en su primera Carta (4, 9-10): “En esto se manifestó entre nosotros el amor de Dios: en que Dios envió a su Hijo Unigénito al mundo para que recibiéramos por él la vida. En esto consiste su amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó y envió a su Hijo como víctima propiciatoria por nuestros pecados”.
  • B). El Hijo de Dios nos obtiene la participación en la vida eterna, que se nos comunica con el don del Espíritu Santo.

  • En el Evangelio de hoy: «Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna» (Juan 3, 16).

Cfr. Benedicto XVI, Homilía, en la República de San Marino, 19 de junio de 2011
  • Dios muestra que ama al mundo, que ama al hombre, no obstante su pecado, y envía lo más valioso que tiene: su Hijo unigénito que dio su propia vida por nosotros en la cruz y nos obtiene así la participación en la vida eterna que se nos comunica con el don del Espíritu Santo.
El Evangelio completa esta revelación, que escuchamos en la primera lectura, porque indica hasta qué punto Dios ha mostrado su misericordia. El evangelista san Juan refiere esta expresión de Jesús: «Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna» (3, 16). En el mundo reina el mal, el egoísmo, la maldad, y Dios podría venir para juzgar a este mundo, para destruir el mal, para castigar a aquellos que obran en las tinieblas. En cambio, muestra que ama al mundo, que ama al hombre, no obstante su pecado, y envía lo más valioso que tiene: su Hijo unigénito. Y no sólo lo envía, sino que lo dona al mundo. Jesús es el Hijo de Dios que nació por nosotros, que vivió por nosotros, que curó a los enfermos, perdonó los pecados y acogió a todos. Respondiendo al amor que viene del Padre, el Hijo dio su propia vida por nosotros: en la cruz el amor misericordioso de Dios alcanza el culmen. Y es en la cruz donde el Hijo de Dios nos obtiene la participación en la vida eterna, que se nos comunica con el don del Espíritu Santo. Así, en el misterio de la cruz están presentes las tres Personas divinas: el Padre, que dona a su Hijo unigénito para la salvación del mundo; el Hijo, que cumple hasta el fondo el designio del Padre; y el Espíritu Santo —derramado por Jesús en el momento de la muerte— que viene a hacernos partícipes de la vida divina, a transformar nuestra existencia, para que esté animada por el amor divino.
  • La gracia del Señor Jesucristo….

Cfr. Juan Pablo II, Encíclica Redemptor hominis («Redentor del hombre»).
  • El valor del hombre a los ojos del Creador, que ha merecido tal redentor; el único fin de la Iglesia es que el hombre pueda encontrar a Cristo; todo hombre ha sido redimido por Cristo; la unión de Cristo con el hombre es en sí misma un misterio, del que nace el «hombre nuevo», llamado a participar en la vida de Dios, es la fuerza que transforma interiormente al hombre como principio de una vida nueva que dura hasta la vida eterna.
Es la vida divina, que el Padre tiene en sí y que da a su Hijo y que es comunicada a todos los hombres que están unidos a Cristo.
  • n. 10: “¡Qué valor debe tener el hombre a los ojos del Creador, si ha «merecido tener tan grande
Redentor (Misal Romano, Himno Exsultet de la Vigilia pascual) si « Dios ha dado a su Hijo », a fin de que él, el hombre, « no muera sino que tenga la vida eterna »! (Cfr. Juan 3, 16)”.
  • n. 13: “La Iglesia desea servir a este único fin: que todo hombre pueda encontrar a Cristo, para que
Cristo pueda recorrer con cada uno el camino de la vida, con la potencia de la verdad acerca del hombre y del mundo, contenida en el misterio de la Encarnación y de la Redención, con la potencia del amor que irradia de ella.”
  • n. 14: “El hombre - todo hombre sin excepción alguna - ha sido redimido por Cristo, porque con el
hombre - cada hombre sin excepción alguna - se ha unido Cristo de algún modo, incluso cuando ese hombre no es consciente de ello, « Cristo, muerto y resucitado por todos, da siempre al hombre » - a todo hombre y a todos los hombres - « ... su luz y su fuerza para que pueda responder a su máxima vocación » (Conc. Vat. II, Const. Past. Gaudium et spes, 10).
  • n. 18: “Esta unión de Cristo con el hombre es en sí misma un misterio, del que nace el « hombre nuevo»
(2 Pedro 1, 4), llamado a participar en la vida de Dios, creado nuevamente en Cristo, en la plenitud de la gracia y verdad (Cfr. Efesios2; 10; Juan 1, 14.16). La unión de Cristo con el hombre es la fuerza y la fuente de la fuerza, según la incisiva expresión de San Juan en el prólogo de su Evangelio: « Dios dioles poder de venir a ser hijos » (Jn 1, 12). Esta es la fuerza que transforma interiormente al hombre, como principio de una vida nueva que no se desvanece y no pasa, sino que dura hasta la vida eterna (Cfr. Juan 4, 14). Esta vida prometida y dada a cada hombre por el Padre en Jesucristo, Hijo eterno y unigénito, encarnado y nacido « al llegar la plenitud de los tiempos » (Cfr. Gálatas 4, 4) de la Virgen María, es el final cumplimiento de la vocación del hombre. Es de algún modo cumplimiento de la « suerte » que desde la eternidad Dios le ha preparado. Esta « suerte divina » se hace camino, por encima de todos los enigmas, incógnitas, tortuosidades, curvas de la « suerte humana » en el mundo temporal.”
  • n. 20: “La vida divina, que el Padre tiene en sí y que da a su Hijo (Cfr. Juan 5, 26; 1 Juan 5, 11), es
comunicada a todos los hombres que están unidos a Cristo.”
  • C. La comunión del Espíritu Santo.

  • Juan Pablo II, Enc. Dominum et Vivificantem (DV), El Espíritu Santo, Señor y dador de vida.
  • El Espíritu Santo es el dispensador de los bienes divinos (Cfr. DV 45, 46, 59, 63).
  • El establece la comunión con el Hijo, especialmente en la Eucaristía (cfr. 1 Co 10,16-17). (Cfr. DV 22, 25, 41)
  • Por medio de la comunión con el cuerpo de Cristo los cristianos quedamos unidos a Cristo y entre
nosotros. En Juan 14, 16 y en Juan 14, 26, el Espíritu Santo es enviado por el Padre a petición de Cristo; en Juan 16, 7-11 es enviado por Cristo mismo.
  • Juan Pablo II, Catequesis del 13/11/85: el Espíritu Santo os enseñará todo.
  • En la perspectiva de la despedida de los Apóstoles Jesús les anuncia la venida de 'otro Consolador'.
Dice así: 'Yo rogaré al Padre y os dará otro Consolador, que estará con vosotros para siempre: el Espíritu de Verdad.'(Juan 14, 16). 'Pero el Consolador, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, se os lo enseñará todo' (Juan 14, 26). El envío del Espíritu Santo, a quien Jesús llama aquí 'Consolador', será hecho por el Padre en el nombre del Hijo. Este envío es explicado más ampliamente poco después por Jesús mismo: 'Cuando venga el Consolador, que yo os enviaré de parte del Padre, el Espíritu de Verdad que procede del Padre, El dará testimonio de mí.' (Juan 15,26).”
  • El Espíritu Santo, continua la obra de Cristo, entrando incesantemente en la historia del mundo a través del corazón del hombre.
La Secuencia de la solemnidad de Pentecostés: «padre de los pobres, dador de sus dones, luz de los corazones »; se convierte en « dulce huésped del alma». Descanso y brisa; consuelo …
  • Juan Pablo II, Enc. Dominum et vivificantem, 67: El Espíritu Santo, en su misterioso vínculo de
comunión divina con el Redentor del hombre, continua su obra; recibe de Cristo y lo transmite a todos, entrando incesantemente en la historia del mundo a través del corazón del hombre. En este viene a ser —como proclama la Secuencia de la solemnidad de Pentecostés— verdadero « padre de los pobres, dador de sus dones, luz de los corazones »; se convierte en « dulce huésped del alma », que la Iglesia saluda incesantemente en el umbral de la intimidad de cada hombre. En efecto, él trae « descanso » y « refrigerio » en medio de las fatigas del trabajo físico e intelectual; trae « descanso » y « brisa » en pleno calor del día, en medio de las inquietudes, luchas y peligros de cada época; trae por último, el « consuelo » cuando el corazón humano llora y está tentado por la desesperación.
Por esto la misma Secuencia exclama: « Sin tu ayuda nada hay en el hombre, nada que sea bueno ». En efecto, sólo el Espíritu Santo « convence en lo referente al pecado » y al mal, con el fin de instaurar el bien en el hombre y en el mundo: para « renovar la faz de la tierra ». Por eso realiza la purificación de todo lo que « desfigura » al hombre, de todo « lo que está manchado »; cura las heridas incluso las más profundas de la existencia humana; cambia la aridez interior de las almas transformándolas en fértiles campos de gracia y santidad. « Doblega lo que está rígido », « calienta lo que está frío », « endereza lo que está extraviado » a través de los caminos de la salvación.(Cf. Secuencia Veni, Sancte Spiritus)


2. Palabras como “misericordioso”, “compasivo”, nos hablan de alguien que se ofrece, que quiere dar y perdonar, que desea entablar un vínculo firme y duradero.

Cfr. Benedicto XVI, Homilía en la Solemnidad de la Santísima Trinidad, en Génova el 18 de mayo de 2008.
En la primera lectura (cf. Ex 34, 4-9) escuchamos un texto bíblico que nos presenta la revelación del nombre de Dios. Es Dios mismo, el Eterno, el Invisible, quien lo proclama, pasando ante Moisés en la nube, en el monte Sinaí. Y su nombre es: "El Señor, Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en gracia y fidelidad" (Ex 34, 6). San Juan, en el Nuevo Testamento, resume esta expresión en una sola palabra: "Amor" (1 Jn 4, 8. 16). Lo atestigua también el pasaje evangélico de hoy: "Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo único" (Jn 3, 16).
Así pues, este nombre expresa claramente que el Dios de la Biblia no es una especie de mónada encerrada en sí misma y satisfecha de su propia autosuficiencia, sino que es vida que quiere comunicarse, es apertura, relación. Palabras como "misericordioso", "compasivo", "rico en clemencia", nos hablan de una relación, en particular de un Ser vital que se ofrece, que quiere colmar toda laguna, toda falta, que quiere dar y perdonar, que desea entablar un vínculo firme y duradero.
La sagrada Escritura no conoce otro Dios que el Dios de la alianza, el cual creó el mundo para derramar su amor sobre todas las criaturas (cf. Misal Romano, plegaria eucarística IV), y se eligió un pueblo para sellar con él un pacto nupcial, a fin de que se convirtiera en una bendición para todas las naciones, convirtiendo así a la humanidad entera en una gran familia (cf. Gn 12, 1-3; Ex 19, 3-6). Esta revelación de Dios se delineó plenamente en el Nuevo Testamento, gracias a la palabra de Cristo. Jesús nos manifestó el rostro de Dios, uno en esencia y trino en personas: Dios es Amor, Amor Padre, Amor Hijo y Amor Espíritu Santo. Y, precisamente en nombre de este Dios, el apóstol san Pablo saluda a la comunidad de Corinto y nos saluda a todos nosotros: "La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios (Padre) y la comunión del Espíritu Santo estén con todos vosotros" (2 Co 13, 13).
  • La fiesta de hoy nos invita a contemplar a Dios, no para alejarnos del mundo y de sus problemas, sino para conocerlo y recibir las indicaciones fundamentales para nuestra vida. Del nombre de Dios depende nuestra historia, de la luz de su rostro depende nuestro camino.

Por consiguiente, el contenido principal de estas lecturas se refiere a Dios. En efecto, la fiesta de hoy nos invita a contemplarlo a él, el Señor; nos invita a subir, en cierto sentido, al "monte", como hizo Moisés. A primera vista esto parece alejarnos del mundo y de sus problemas, pero en realidad se descubre que precisamente conociendo a Dios más de cerca se reciben también las indicaciones fundamentales para nuestra vida: como sucedió a Moisés que, al subir al Sinaí y permanecer en la presencia de Dios, recibió la ley grabada en las tablas de piedra, en las que el pueblo encontró una guía para seguir adelante, para encontrar la libertad y para formarse como pueblo en libertad y justicia. Del nombre de Dios depende nuestra historia; de la luz de su rostro depende nuestro camino.

Vida Cristiana

jueves, 8 de junio de 2017

¿Sectas “terapéuticas”?. Los expertos coinciden cada vez más en constatar el fenómeno de los pseudoterapeutas que establecen relaciones sectarias destructivas El psicólogo uruguayo Álvaro Farías, director del Servicio de Estudio y Asesoramiento en sectas del Uruguay (SEAS) y miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES), es el pionero en el estudio de estos casos en su país.



¿Sectas “terapéuticas”?. Los expertos coinciden cada vez más en constatar el fenómeno de los pseudoterapeutas que establecen relaciones sectarias destructivas El psicólogo uruguayo Álvaro Farías, director del Servicio de Estudio y Asesoramiento en sectas del Uruguay (SEAS) y miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES), es el pionero en el estudio de estos casos en su país. Cfr. Entrevista al psicólogo Álvaro Farías MONTEVIDEO, miércoles, 27 abril 2011 (ZENIT.org).-Los expertos coinciden cada vez más en constatar el fenómeno de los pseudoterapeutas que establecen relaciones sectarias destructivas El psicólogo uruguayo Álvaro Farías, director del Servicio de Estudio y Asesoramiento en sectas del Uruguay (SEAS) y miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES), es el pionero en el estudio de estos casos en su país. En esta entrevista, Farías comparte algunas de sus conclusiones. o Usted se ha especializado en el fenómeno de las sectas y la manipulación psicológica sectaria. ¿Cómo surge ese interés? --Álvaro Farías: Es pertinente hacer una aclaración. Yo no soy especialista en sectas, en el Uruguay no se estudia el tema. He sido un autodidacta, estudiando e investigando desde hace muchos años, comprando libros por Internet, trabajando con otros especialistas, como el presbítero Miguel Pastorino. Y así surge el Servicio de Estudio y Asesoramiento en Sectas (SEAS), con una base de datos de grupos que supera las mil fichas. Y nuestro interés ha ido creciendo por la asistencia permanente a personas afectadas, como la necesidad de información y formación que nos piden diversas instituciones educativas. o Sabemos que con su tesis marcó un camino en su país. ¿Cuál es la razón? --Álvaro Farías: Mi tesis es original porque aborda el fenómeno del "lavado de cerebro" desde la Teoría Psicoanalítica, en ese sentido, es pionera en mi país. Luego han ido surgiendo otros trabajos posteriores que surgen de mi tesis de Licenciatura a modo de una matriz. o ¿Cuál es la situación en su país sobre el tema de las sectas? --Álvaro Farías: Mi país es un país laico, así lo consagra la Constitución de la República en su articulo 5º. Esto origina una tapadera constitucional que permite que se haga cualquier cosa si se invoca a Dios, manipulaciones, ejercicio ilegal de la medicina, apropiación de bienes y capitales, explotación sexual, en fin....violación de los derechos humanos. No hay controles, ni se toman medidas de ningún tipo. o Hemos leído una expresión suya interesante "sectas terapéuticas". ¿A qué se refiere? --Álvaro Farías: No me atribuyo la autoría, quizás alguien ya lo haya dicho. Pero reconozco en esa expresión un estilo personal que es el de jugar con las palabras, ya que lo que escribo tiene que ver con lo siniestro, trato de que al menos sea ameno o divertido de leer. o ¿Pero qué son las sectas terapéuticas? --Álvaro Farías: Es antes que nada un juego de palabras, jamás una secta puede ser terapéutica, con esa expresión me refiero a las terapias new age, que son llevadas a cabo por personas que no están formadas para actuar como actúa un psicoterapeuta o un psiquiatra. o ¿Se refiere usted al Reiki, las Flores de Bach, etc.? --Álvaro Farías: No, yo no hablo del Reiki en sí mismo, creo que eso no es objeto de mi análisis, le corresponderá a otros. Yo analizo la relación que se establece entre este "terapeuta" y sus "pacientes". Hoy en día ya quedan pocas comunidades sectarias tradicionales, las personas son reacias a ese tipo de vida, mas tienden a consultar a su tarotista, su Maestro de Reiki, Gurú o como le llamen. La relación "paciente" - "Maestro Reikista" es lo que me he dedicado a estudiar en éstos últimos años. o ¿Qué conclusiones puede sintetizar de sus investigaciones? --Álvaro Farías: En primer lugar se da lo que se define como la perversión de una relación transferencial. ¿Qué es esto? Para que todos lo comprendamos mejor se podría explicar así: todos tenemos una especial forma de establecer vínculos que en general se repite o se reimprime como si fuese un sello, esto responde a factores conscientes y a factores inconscientes, en la práctica psicoterapéutica es común que nuestro pacientes nos ubiquen, digámoslo esquemáticamente, en el lugar de su padre, se vinculan con nosotros así como se vinculan con su padre, los psicólogos no asumimos ese fenómeno sino que lo tomamos como la proyección de una fantasía inconsciente, la interpretamos y se la devolvemos al paciente para que gane en autonomía y salud. En las pseudoterapias new age sucede todo lo contrario, esa proyección es asumida como cierta y los terapeutas se convierten en madres o padres perfectos, sus adeptos/pacientes rinden culto a su persona, es un Gurú, un iluminado. Estos personajes son perversos y el grado de presión psicológica que ejercen es brutal si le sumamos ahora los sms, las redes sociales, las cadenas de mails, etc. Es bajo esta estrategia que opera el lavado de cerebro y la adhesión sectaria en nuestros días. o ¿Qué se puede hacer para evitar que la población se vea víctima de estos "terapeutas", manipuladores perversos? --Álvaro Farías: En primer el tema de las sectas, las sectas "terapéuticas", la new age y los nuevos movimientos religiosos debería ser objeto de estudio e investigación en todas partes. Muchas universidades católicas lo han hecho, pero en mi país todavía no ha sucedido. El tema no forma parte de los programas de grado en las carreras vinculadas a la salud. o ¿Ya tiene en mente algún otro trabajo o línea de investigación? --Álvaro Farías: Tengo casi terminado un nuevo trabajo sobre el tema de las "terapias alternativas", mi mayor esfuerzo radica en quizás lograr que se tome la verdadera dimensión de peligro que encierran estos supuestos grupos de sanación, dimensión que todavía no es percibida en su magnitud y complejidad. Otro trabajo que está tomando cuerpo es el de editar un libro en mi país sobre el fenómeno sectario. www.parroquiasantamonica.com

La piedad popular. Validez y purificación. La fe tiene que ser la fuente principal de la piedad popular, para que ésta no se reduzca a una simple expresión cultural, y tiene que estar en estrecha relación con la sagrada liturgia, la cual no puede ser sustituida por ninguna otra expresión religiosa. Hay que dar primacía a la Palabra de Dios para que sea alimento permanente de la vida cristiana y eje de toda acción pastoral. (Benedicto XVI)



1 La piedad popular. Validez y purificación. La fe tiene que ser la fuente principal de la piedad popular, para que ésta no se reduzca a una simple expresión cultural, y tiene que estar en estrecha relación con la sagrada liturgia, la cual no puede ser sustituida por ninguna otra expresión religiosa. Hay que dar primacía a la Palabra de Dios para que sea alimento permanente de la vida cristiana y eje de toda acción pastoral. (Benedicto XVI) Cfr. Benedicto XVI, Discurso a los Participantes en la Asamblea Plenaria de la Comisión Pontificia para América Latina sobre la piedad popular, 8 de abril de 2011 Señores Cardenales, queridos hermanos en el Episcopado: o La piedad popular es un espacio de encuentro con Jesucristo y una forma de expresar la fe de la Iglesia. Por tanto, no puede ser considerada como algo secundario de la vida cristiana 1. Saludo con afecto a los Consejeros y Miembros de la Comisión Pontificia para América Latina, que se han reunido en Roma para su Asamblea Plenaria. Saludo de manera especial al Señor Cardenal Marc Ouellet, Prefecto de la Congregación para los Obispos y Presidente de dicha Comisión Pontificia, agradeciéndole vivamente las palabras que me ha dirigido en nombre de todos para presentarme los resultados de estos días de estudio y reflexión. 2. El tema elegido para este encuentro, «Incidencia de la piedad popular en el proceso de evangelización de América Latina», aborda directamente uno de los aspectos de mayor importancia para la tarea misionera en la que están empeñadas las Iglesias particulares de ese gran continente latinoamericano. Los Obispos que se reunieron en Aparecida para la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, que tuve el gusto de inaugurar en mi viaje a Brasil, en mayo de 2007, presentan la piedad popular como un espacio de encuentro con Jesucristo y una forma de expresar la fe de la Iglesia. Por tanto, no puede ser considerada como algo secundario de la vida cristiana, pues eso «sería olvidar el primado de la acción del Espíritu y la iniciativa gratuita del amor de Dios» (Documento conclusivo, n. 263). Es un precioso tesoro que hay que proteger, promover y, en lo que sea necesario, también purificar. Esta expresión sencilla de la fe tiene sus raíces en el comienzo mismo de la evangelización de aquellas tierras. En efecto, a medida que el mensaje salvador de Cristo fue iluminando y animando las culturas de allí, se fue tejiendo paulatinamente la rica y profunda religiosidad popular que caracteriza la vivencia de fe de los pueblos latinoamericanos, la cual, como dije en el Discurso de inauguración de la Conferencia de Aparecida, constituye «el precioso tesoro de la Iglesia católica en América Latina, y que ella debe proteger, promover y, en lo que fuera necesario, también purificar» (n. 1). Las múltiples demostraciones de la piedad popular, bien encauzadas y debidamente acompañadas, propician un fructífero encuentro con Dios, una intensa veneración del Santísimo Sacramento, una entrañable devoción a la Virgen María, un cultivo del afecto al sucesor de Pedro, una toma de conciencia de pertenencia a la Iglesia. 3. Para llevar a cabo la nueva evangelización en Latinoamérica, dentro de un proceso que impregne todo el ser y quehacer del cristiano, no se pueden dejar de lado las múltiples demostraciones de la piedad popular. Todas ellas, bien encauzadas y debidamente acompañadas, propician un fructífero encuentro con Dios, una intensa veneración del Santísimo Sacramento, una entrañable devoción a la Virgen María, un cultivo del afecto al Sucesor de Pedro y una toma de conciencia de pertenencia a la Iglesia. Que todo ello sirva también para evangelizar, para comunicar la fe, para acercar a los fieles a los sacramentos, para fortalecer los lazos de amistad y de unión familiar y comunitaria, así como para incrementar la solidaridad y el ejercicio de la caridad. o La fe tiene que ser la fuente principal de la piedad popular, para que ésta no se reduzca a una simple expresión cultural de una determinada región, y tiene que estar en estrecha relación con la 2 sagrada liturgia, la cual no puede ser sustituida por ninguna otra expresión religiosa. Por consiguiente, la fe tiene que ser la fuente principal de la piedad popular, para que ésta no se reduzca a una simple expresión cultural de una determinada región. Más aún, tiene que estar en estrecha relación con la sagrada Liturgia, la cual no puede ser sustituida por ninguna otra expresión religiosa. A este respecto, no se puede olvidar, como afirma el Directorio sobre la piedad popular y la liturgia, publicado por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, que «liturgia y piedad popular son dos expresiones cultuales que se deben poner en relación mutua y fecunda: en cualquier caso, la Liturgia deberá constituir el punto de referencia para “encauzar con lucidez y prudencia los anhelos de oración y de vida carismática” que aparecen en la piedad popular; por su parte la piedad popular, con sus valores simbólicos y expresivos, podrá aportar a la Liturgia algunas referencias para una verdadera inculturación, y estímulos para un dinamismo creador eficaz» (n. 58). En la piedad popular se encuentran muchas expresiones de fe vinculadas a las grandes celebraciones del año litúrgico 4. En la piedad popular se encuentran muchas expresiones de fe vinculadas a las grandes celebraciones del año litúrgico, en las que el pueblo sencillo de América Latina reafirma el amor que siente por Jesucristo, en quien encuentra la manifestación de la cercanía de Dios, de su compasión y misericordia. Son incontables los santuarios que están dedicados a la contemplación de los misterios de la infancia, pasión, muerte y resurrección del Señor, y a ellos concurren multitudes de personas para poner en sus divinas manos sus penas y alegrías, pidiendo al mismo tiempo copiosas gracias e implorando el perdón de sus pecados. Íntimamente unida a Jesús, está también la devoción de los pueblos de Latinoamérica y el Caribe a la Santísima Virgen María. Ella, desde los albores de la evangelización, acompaña a los hijos de ese continente y es para ellos manantial inagotable de esperanza. Por eso, se recurre a Ella como Madre del Salvador, para sentir constantemente su protección amorosa bajo diferentes advocaciones. De igual modo, los santos son tenidos como estrellas luminosas que constelan el corazón de numerosos fieles de aquellos países, edificándolos con su ejemplo y protegiéndolos con su intercesión. No se puede negar, sin embargo, que existen ciertas formas desviadas de religiosidad popular que, lejos de fomentar una participación activa en la Iglesia, crean más bien confusión y pueden favorecer una práctica religiosa meramente exterior y desvinculada de una fe bien arraigada e interiormente viva. 5. No se puede negar, sin embargo, que existen ciertas formas desviadas de religiosidad popular que, lejos de fomentar una participación activa en la Iglesia, crean más bien confusión y pueden favorecer una práctica religiosa meramente exterior y desvinculada de una fe bien arraigada e interiormente viva. A este respecto, quisiera recordar aquí lo que escribí a los seminaristas el año pasado: «La piedad popular puede derivar hacia lo irracional y quizás también quedarse en lo externo. Sin embargo, excluirla es completamente erróneo. A través de ella, la fe ha entrado en el corazón de los hombres, formando parte de sus sentimientos, costumbres, sentir y vivir común. Por eso, la piedad popular es un gran patrimonio de la Iglesia. La fe se ha hecho carne y sangre. Ciertamente, la piedad popular tiene siempre que purificarse y apuntar al centro, pero merece todo nuestro aprecio, y hace que nosotros mismos nos integremos plenamente en el "Pueblo de Dios"» (Carta a los seminaristas, 18 octubre 2010, n. 4). o Un aspecto fundamental de la labor de la Iglesia, es dar primacía a la Palabra de Dios para que sea el alimento permanente de la vida cristiana y el eje de toda acción pastoral. 6. Durante los encuentros que he tenido en estos últimos años, con ocasión de sus visitas ad limina, los Obispos de América Latina y del Caribe me han hecho siempre referencia a lo que están realizando en sus respectivas circunscripciones eclesiásticas para poner en marcha y alentar la Misión continental, con la que el episcopado latinoamericano ha querido relanzar el proceso de nueva evangelización después de Aparecida, invitando a todos los miembros de la Iglesia a ponerse en un estado permanente de misión. Se trata de una opción de gran trascendencia, pues se quiere con ella volver a un aspecto fundamental de la labor de la Iglesia, es decir, dar primacía a la Palabra de Dios para que sea el alimento permanente de la vida cristiana y el eje de toda acción pastoral. 3 El encuentro con la divina Palabra debe llevar a un profundo cambio de vida, a una identificación radical con el Señor y su Evangelio, a tomar plena conciencia de que es necesario estar sólidamente cimentado en Cristo, reconociendo que «no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida, y, con ello, una orientación decisiva». Este encuentro con la divina Palabra debe llevar a un profundo cambio de vida, a una identificación radical con el Señor y su Evangelio, a tomar plena conciencia de que es necesario estar sólidamente cimentado en Cristo, reconociendo que «no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida, y, con ello, una orientación decisiva» (Carta enc. Deus caritas est, n. 1). En este sentido, me complace saber que en América Latina ha ido creciendo la práctica de la lectio divina en las parroquias y en las pequeñas comunidades eclesiales, como una forma ordinaria para alimentar la oración y, de esa manera, dar solidez a la vida espiritual de los fieles, ya que «en las palabras de la Biblia, la piedad popular encontrará una fuente inagotable de inspiración, modelos insuperables de oración y fecundas propuestas de diversos temas» (Directorio sobre la piedad popular y la liturgia, n. 87). 7. Queridos hermanos, les agradezco sus valiosos aportes encaminados a proteger, promover y purificar todo lo relacionado con las expresiones de la religiosidad popular en América Latina. Para alcanzar este objetivo, será de gran valor continuar impulsando la Misión continental, en la cual ha de tener particular espacio todo lo que se refiere a este ámbito pastoral, que constituye una manera privilegiada para que la fe sea acogida en el corazón del pueblo, toque los sentimientos más profundos de las personas y se manifieste vigorosa y operante por medio de la caridad (cf. Ga 5, 6). 8. Al concluir este gozoso encuentro, a la vez que invoco el dulce Nombre de María Santísima, perfecta discípula y pedagoga de la evangelización, les imparto de corazón la Bendición Apostólica, prenda de la benevolencia divina. © Copyright 2011 - Libreria Editrice Vaticana www.parroquiasantamonica.com

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